Como ya os comentábamos el pasado octubre en la sección de gossip gayrrrls, Jennifer Beals ha estado trabajando este 2009 en un libro en el que ha recopilado sus mejores fotos realizadas durante los 6 años de rodaje de “The L Word” . Pues bien, desde la semana pasada ese libro es ya una realidad y está al alcance de tod@as a través de la web oficial: www.lwordbook.com. Tiene un precio de 39,95 dólares y se puede encargar vía internet aquí.
El libro se puede personalizar añadiéndole una dedicatoria o incluso si lo preferís podéis añadirle vosotras mismas un par de fotos. En ese caso tendríais que subirlas a la web y el precio subiría a 42,50$.
Si queréis echar un vistazo al contenido solo tenéis que clicar aquí. Os dejamos con algunas de las fotos que se incluyen en el libro.
¡Mierda! Otra vez no, por favor. ¿Cómo es posible que haya vuelto a sentarme justo enfrente de esta tía? Esto es de locos, parece hecho a propósito. Al final voy a pensar que me tiene controlado, eso si a ella no le da por creer que la estoy acosando… Sólo espero que no sea una psicópata que me persigue día tras día mientras va urdiendo un plan para asesinarme.
No, no tiene pinta de psicópata, aunque un poco desequilibrada sí que parece. Muy bien peinada no va, desde luego, y tampoco veo que se maquille. No sé de dónde sale ni adónde va, lo único que sé es que siempre acabamos sentados frente a frente, y con ésta ya van por lo menos veinte veces en el último año y medio, que yo sepa. Quién sabe si me vigila desde antes, apostada en otra posición, o incluso desde un vagón contiguo.
De momento, creo que no me ha visto. Mejor, con un poco de suerte, el periodicucho que me han endosado en la boca del metro me tapará la cara hasta que ella se baje y podré seguir tranquilo. Parece muy enfrascada en su libro, así que quizá no me vea esta vez. ¿Y qué lee? ¿A ver? Ah, sí, el best-seller del sueco ese. Qué poca personalidad, los éxitos de ventas son para personas sin carácter que se dejan arrastrar por la masa porque carecen de criterio propio. Seguro que lo ha comprado en un centro comercial, con el pan y la leche. Veamos qué nos dice ese punto de lectura que asoma por la parte de arriba… Mmm… “Compli…” “Cómplices. Librería Gay Lesbiana”. ¡Hombre, lo que faltaba!
¡Joder! Me ha pillado mirándola otra vez. Tengo que ser más sutil, no puede ser que me quede embobado con una tía que ni siquiera me gusta. Y ella, ¿por qué me mirará? ¿Querrá ligar conmigo? Pero, ¿qué estoy diciendo? ¿Cómo va a querer ligar si resulta que le van las tías? Y entonces, ¿a qué vienen tantas miraditas? Una de dos: o no se aclara, o el libro no es suyo sino de alguna amiga suya comecoños que se lo ha prestado, con punto de lectura incluido. Al final va a ser cierto eso de que las lesbianas se pasan el día leyendo, aunque, bien mirado, más del ochenta por ciento de las mujeres de este vagón están leyendo ahora mismo. ¿Eso quiere decir que son todas lesbianas? Espero que no, ¡qué horror! Se acaba el mundo, vamos… En cambio, veo a pocos hombres leyendo, la mayoría están mirando a las mujeres, algunos con la indiferencia de quien mira hacia una pared mientras piensa en la hipoteca, en las notas del niño o en qué se yo; casi todos, sin embargo, lo hacen con lascivia, como diciendo “si te dejaras, te magreaba aquí mismo”.
¿Y yo? ¿Cómo la miro a ella? ¿Con indiferencia o con lascivia? ¿Existe alguna opción intermedia? Pero, sobre todo, ¿por qué la miro? Estoy seguro de que lo ha notado más de una vez, y de dos, como ahora mismo. Incluso hemos cruzado las miradas en varias ocasiones. Atención. Se mueve. Abre el libro. ¿Qué buscará? ¿Y ese anillo? Parece de plata y tiene unos grabados que no alcanzo a distinguir. Lo lleva en el dedo de la alianza, pero no es una alianza, al menos no como la mía. ¿Será su anillo de casada? Ni lo sé, ni me importa.
Aunque, tengo que reconocer que, para ser lesbiana, si es que lo es, no está mal. Quiero decir que no se parece en nada al tipo de mujer que me viene a la cabeza cuando pienso en una lesbiana. No es hombruna, ni se mueve rudamente, ni va vestida al estilo andrógino, a pesar de esos zapatos, que bien podrían formar parte de mi ropero. Y, ahora que me fijo, ese reloj que lleva también podría estar en mi muñeca.
En fin, nadie es perfecto, y si le ha tocado a ella qué se le va a hacer… Me da un poco de pena, seguro que no conoce la sensación de tener a un hombre a su lado que la proteja, que la cuide y la mime, que la lleve al cine, a cenar o a bailar y que le regale flores por su cumpleaños. Por cierto, ahora que lo recuerdo, se acerca San Valentín y tengo que encargar el ramo de cada año para mi Elvira. A ver si consigo llevarla a cenar y no me pone ninguna excusa esta vez. Siempre me sale con que está cansada. Cuando no es su trabajo son los niños, y si no, la casa. ¿Y yo? ¿Es que no tiene tiempo para mí, que soy su marido? Si este año pretende darme largas va lista, porque pienso decirle que la noche de San Valentín bañe a los niños, les dé la cena y los meta en la cama más temprano que de costumbre, que deje los platos en el fregadero, que ya los lavará al día siguiente, y que salga conmigo a cenar. Un día es un día, y el de los enamorados hay que celebrarlo por todo lo alto.
Y esta tía, que se olvide de mí de una vez, que ya está bien. Estoy cansado de toparme con ella en el metro y de jugar a las miraditas. Total, ¿para qué? Por lo que parece, nunca llegaré a tirármela. Que deje ya de mirarme, no tiene ninguna gracia ponerme cachondo y bajarse después en Passeig de Gràcia dejándome con un dolor de huevos insoportable.
¿Sabes qué, zorra? Que si no te lo digo nunca te enterarás, así que allá voy.
―Oye, tú, a ver si dejamos ya el jueguecito de las miraditas, que me tienes más que harto. Eres una auténtica calientapollas. Tú y las que son como tú me dais pena, porque en el fondo os acostáis unas con otras porque sois unas frustradas.
Ella me mira atónita, con la boca abierta de puro asombro, mientras completo mi discurso.
―Pero, mira, te voy a dar una oportunidad y espero que la aproveches. Toma mi tarjeta, y si alguna vez decides comportarte como una mujer de verdad, llámame.
Con un poco de suerte, este verano se estrenará en cines “Bloomigton“, primer largometraje -de temática lésbica- de la directora gay brasileña Fernanda Cardoso, quien se encuentra ahora mismo trabajando a las órdenes de Ilene Chaiken en ese reality lésbico que ya se está rodando en Los Angeles llamado “The Real L Word“. La película sigue las experiencias de Jackie, una estudiante universitaria que ha triunfado de niña como actriz -la que interpreta Sarah Stoufer- que se enamora de Catherine, su profesora. La peli se encuentra ahora mismo en fase de post-producción e iniciará el circuito de festivales en breve antes de estrenarse oficialmente este verano. Os dejamos con el tráiler:
“Me gustan las personas— la gente buena, sexy y con con mucha energía-. No estoy diciendo que no me lo haya montado con una chica porque estaría mintiendo. Pero desde luego también me gustan los chicos. Y no es que esté confundida. Me gusta lo que me gusta y cuando me apetece. (…) Nunca he tenido una relación larga con ninguna chica, pero no me importaría. Estoy totalmente abierta a enamorarme de un chico, de una chica o de quien esté entre uno y otro. Creo que todo depende de cómo esa persona me haga sentir y de cómo reaccionen mis instintos hacia ella. Por eso precisamente he titulado mi disco “Animal“, porque soy como un animal y no le tengo miedo a nada.”
Ke$ha (o Kesha) aclarando sus comentarios de hace unas semanas -que ya publicamos aquí- en la revista online Pridesource, esta misma semana.
¡Viernes, viernes, viernes! El weekend ya está aquí y además de la habitual fiesta en Lolitas -por cierto, hace un par de semanas nos pasamos por allí y estuvo genial- tenemos fiesta triple este weekend en el Museum Girls, un nuevo local del que aún no os habíamos hablado y que creemos vale la pena probar.
No os perdáis hoy viernes la segunda FRENETIC PARTY, la mejor fiesta de los viernes para chicas organizada y ambientada por NURIA SCARP. Proyecciones, musicón ¡¡¡y algo de petardeo para que no paremos de bailar!!! La entrada es gratuita. Mañana sábado, si aún os quedan fuerzas podéis disfrutar también del Museum Girls en su pura esencia. Vídeos musicales, los más cañeros, el pop más actual y de todos los tiempos… La entrada también gratuita. Finalmente el domingo podremos despedir el fin de semana también a lo grande con Sue y su fiesta RETRO PARTY. Lo mejor de lo mejor de los 70’s, 80’s y 90’s seleccionados por dj SÜGUS. ¡Será por fiestas!
La dire: Calle Urgel 106, entre Diputació y Consell de Cent. ¡Nos vemos!
Ya que le hemos dado tanta cancha al estreno de “Los hombres de Paco“, y que nos hemos quedado sin la historia de pepsi episodio a episodio, nos parecía un crimen ahora no hablar de ese primer episodio de la nueva temporada. Y como los “recaps” (el resumen) ya los encontraréis fijo en otras webs LAdyM y yo hemos pensado que quizás estaría bien iniciar un Lo + de cada capítulo. Así nos depachamos un poquito . Ahí va el Lo + de este priemer episodio:
Lo + de agradecer: Que la muerte de los sus compañeros en la boda de Pepa y Silvia -en el episodio final de la última temporada- no haya sido en vano. Al capítulo de ayer le faltó mucho humor pero ni lo notamos. Los personajes están aún tan tocados por la tragedia que ayer no pararon de llorar y de recordarlos. Al menos en esta serie la trama sí se ha visto afectada por lo ocurrido en episodios anteriores, no como en otras…
Lo + chocante: el nuevo look de Rita. A ese corte de pelo nos va a costar acostumbrarnos. En cambio el de Povedilla nos iba gustando, hasta que se quitó sus gafas a lo Curtis y volvió a encasquetarse las antiguas. Hay cosas que nunca cambian…
Lo + esperado: Además de ver a Pepa de nuevo en acción, verla vengar la muerte de su esposa. Si no le llega a disparar una bala entre ceja y ceja al gordo ¡no duermo! Qué gusto da ver a un personaje bueno coger el camino equivocado y hacer lo políticamente incorrecto. Eso es desahogarse y lo demás son toterías. ¡Bravo por Pepa! Aunque francamente no pensé que liquidara el tema -y nunca mejor dicho- ya en este primer episodio.
Lo + inesperado: Que por una vez en la vida, o lo que es lo mismo, que por una vez en un capítulo, Mariano y Paco no se liaran a discutir, balbucear y planear operativos surrealistas. Sé que es uno de los puentes fuertes de la serie para muchos pero, francamente, para mí siempre es más de lo mismo y ahora que están que ni se hablan nos ahorramos sus momentos del absurdo. ¡Yupiiii!
Lo + egoísta: Que Mariano se haya tomado como se ha tomado que Paco y Marina estén juntos. Con el pollo que montó para quitarse a Marina de encima porque no la quería y ahora va y se siente traicionado. ¡Qué morro!
Lo + prometedor: Ahora mismo, y tras el momento flechazo en el ascensor que vimos, ese posible lío entre Aitor y Lis, la nueva becaria. Aitor está ahora mismo enrollado con su madre -la inspectora jefe, Reyes- pero me da que esa aventura secreta durará más bien poco. Lo cual creo que dejará a la inspectora jefe libre en breve y, francamente, es el único personaje al que le veo posibilidades con Pepa en un futuro lejano…
Lo + hot: Tendríamos que decir que las escenas entre Lis su compañero de piso y comisaría Dani, pero me quedo con Pepa camelándose en la cama al mafioso de turno para robarle los contactos de su móvil. Ella sola se lleva el título de hot. ¡Hasta el acompañante le sobra!
Lo + refrescante: Deker, el nuevo forense de San Antonio. Creía que me iba a fastidiar ver el laboratorio de Silvia sin ella al frente -ya veremos lo que pasa cuando Pepa entre en él- y sí me fastidia, pero reconozco que con Deker menos. Los guionistas han sabido cubrir esta baja con creces. ¡Deker promete!
Lo + tierno: después de la dichosa rancherita del episodio final de la última temporada, ayer tocó villancico. Sí los protas se arrancaron a cantar de nuevo pero esta vez sí estaba más justificado lo reconozco. Hasta Don Lorenzo con su sucio lenguaje quedó entrañable…
En el episodio 13 de “Gossip Gayrrrls” os comentamos que en “Mujeres desesperadas” iba a ver rollo bollo entre Julie Benz y Dana Delany, algo que nos trajo a la memoria que hace ya bastante tiempo tenemos a buen recaudo un beso lésbico ya emitido en la serie entre Teri Hatcher y Eva Longoria. No es tan apasionado como el que vimos en directo en los premios Glaad entre Marcia Cross y Felicity Huffman , pero bien merece un puesto en nuestro ránking de besos y morreos. Ahora ya podemos decir que las cuatro protagonistas de la serie se han besado, por lo menos ante las cámaras…
Tuesday February 16th 2010, 1:17 am
Filed under: Actualidad, LHDP by Ingrid
Como ya os hemos venido anunciando la nueva entrega de “Los Hombres de Paco” se estrena mañana miércoles en Antena 3 las 22.15 horas con nuevos personajes y una trama súper diabólica, por lo que las notis, imágenes, tráilers y demás filtraciones sobre la serie son continuas, tanto en la cadena como en la red. Si el sábado pasado os dejábamos con un avance en versión mega extended de lo que será esa nueva temporada –en el que no sé si os fijasteis ¡¡¡pero aparecía durante un segundo SILVIA!!!-, ayer mismo pillamos una entrevista que la gente de Fórmula TV le ha hecho a Laura Sánchez en el plató de la serie, en la que además de comentar cómo fue ese final de temporada el año pasado, y cómo avanzará su personaje en esta nueva etapa, la actriz lanzó este extraño y esperanzador mensaje para todas las Pepsis:
Os recomendamos que echéis un vistazo a la entrevista entera-os la dejamos a continuación- porque no tiene desperdicio. Laura comenta que todo el equipo de la serie está al corriente de esa campaña que las pepsis llevan realizando en internet desde julio para resucitar a Silvia ¡¡¡y que no está todo perdido!!! Dice que puede que nuestros esfuerzos acaben dando frutos ¿¿¿A qué se referirá exactamente???
“¡Titín-titín! Próxima estación: Ciutadella-Vila Olímpica”.
Apenas me he dado cuenta de la última parada. La culpa es de Stieg Larsson, por escribir tan bien. Estoy con el segundo volumen de su trilogía Millennium, justo cuando la investigadora Lisbeth Salander acaba de reencontrarse con su amiga y amante Mimmi después de varios meses de ausencia. Es una pena que Larsson haya muerto tan joven, podría haber seguido deleitándonos con sus historias durante mucho tiempo. Y que conste que nunca me han gustado especialmente las novelas de intriga, pero este hombre, con su inusual sensibilidad, ha conseguido hacer que devore su obra. No soy la única, he visto a tres personas más, como mínimo, con uno de sus libros abierto o bajo el brazo en este mismo convoy, señal inequívoca de que Larsson es todo un best-seller.
Él, en cambio, está leyendo uno de esos periódicos gratuitos que tanto amarillean. Debe haberse subido en la última estación, porque no le había visto hasta ahora mismo, al cerrar un momento La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina para comprobar que no me había saltado mi parada. Está justo delante de mí, pero tampoco le he visto sentarse. ¿Será una aparición? Como siempre que coincidimos en el metro, no deja de mirarme.
“Él” es un hombre de mediana edad, yo le echaría unos 45 años, un poco calvo, un poco bajo, un poco feo, bastante normal, en fin. No sé quién es, ni a qué se dedica, ni por qué se queda mirándome cada vez que nos encontramos aquí, en el metro, en la misma línea, a la misma hora y en el mismo vagón, por si fuera poca la coincidencia. No me mira fijamente sino de manera intermitente, porque cada vez que yo le miro, él baja la vista enseguida y hace como que lee. Pero no lee, que lo sé yo, está esperando a que desvíe la vista de nuevo para volver a echarme el ojo. Y así pasamos el rato, miradita va y miradita viene, hasta que me bajo en Passeig de Gràcia y él sigue hacia su destino.
No sé cuándo ni cómo empezamos, pero creo recordar que hemos coincidido por lo menos veinte veces en, pongamos, un año y medio. Al menos siendo yo consciente de ello. Quién sabe si el hombre lleva mucho más tiempo mirándome sin que yo me haya percatado. Pero lo cierto es que estoy empezando a hartarme. Es incómodo y no conduce a nada, aunque confieso que me intriga que un hombre me mire así, generalmente atraigo más a las mujeres, y ellas a mí. No me mira lascivamente, lo cual es de agradecer, sino más bien con esa ternura que desprenden los amantes maduros, como diciendo “no hay tiempo que perder, si me lo pides, me voy a vivir contigo ahora mismo”. Y yo que le contesto, también con los ojos: “¿pero qué dices, loco? Anda, vete a casa con tu mujer y tus hijos”.
Porque está casado, sí. Lo dice el fino aro de oro que rodea el dedo anular de su mano izquierda, la típica alianza de matrimonio católico. Si está bien o mal casado, eso ya no lo sé, ni me interesa. ¿Habrá visto él mi anillo? Lo llevo en el mismo dedo y en la misma mano, pero el mío es de plata india y lleva grabados los símbolos del sol y del agua de una tribu de América del Sur. Se lo voy a enseñar, a ver si así me deja en paz de una vez y se concentra en su propia vida. Cuando vuelva a mirar moveré la mano, como si abriera y cerrara el libro buscando un pasaje concreto. Ahí está. Ahora. ¿Lo ves, tío? Yo también estoy casada, y bien casada, por cierto. Llevo ocho años con Gloria. Sí, soy lesbiana, ¿no lo sabías? No puede ser. ¿Es que no ves el anillo? ¡Es el típico de una bollera monógama! ¿Y los zapatos? ¿Y el reloj? ¡Te he dado muchas pistas, por Dios! ¿Qué más tengo que hacer para que te enteres de que entre tú y yo no va a haber nada de nada? Has llegado tarde, diez o doce años atrás todavía me fijaba en algunos hombres, pero de repente, un día os esfumasteis todos de mi campo visual. Por eso me jode todavía más descubrirme mirándote precisamente a ti sin saber por qué. No me gustas. No te deseo en absoluto. Tampoco te odio. Simplemente, no eres invisible para mí como los demás. Y no encuentro ninguna razón que lo explique, a no ser la mera curiosidad de saberme observada por ti y ese placer irracional que me produce pillarte mirándome una y otra vez. Alimentas mi vanidad, eso debe ser. Pero, sea por la razón que sea, esto tiene que acabar. A ver, ¿dónde estamos? ¿Hemos parado ya en Urquinaona? Sí. Entonces, me bajo en la siguiente. Hay que actuar rápido, me queda poco tiempo y tengo mucho que decirte.
No recuerdo en qué momento me he levantado ni cómo he llegado hasta el asiento de enfrente, sólo sé que ahora estoy de pie delante de él, que continúa sentado y, cómo no, mirándome.
―Oye, como te llames, olvídame. Sé que no te será fácil después de tanto tiempo, pero lo nuestro ha terminado. Amo a mi mujer y no quiero hacerle esto. Por cierto, ¿lo sabe la tuya, pedazo de cerdo? ¿O es que ella se dedica a seducir a adolescentes en la línea azul? Estáis hechos el uno para el otro, ¡qué asco! ¡Y luego dicen que los homosexuales somos promiscuos!
“¡Titín-titín! Próxima estación: Passeig de Gràcia”.
―Te salvas porque me bajo aquí, que si no… Mira, no tengo nada contra ti, incluso me pareces un buen hombre, en el fondo. A lo mejor tu matrimonio está haciendo aguas y quieres buscar refugio en un nuevo amor. Si es así, tienes que seguir buscando, porque no soy yo.
De repente, me doy cuenta de la mezcla de odio y ternura que me inspira aquel hombre, que no ha dejado de mirarme como lo ha hecho siempre, con ojos de suave idilio otoñal, mientras le he dicho todo esto delante de cien personas anónimas, por lo menos. Pongo mi mano sobre su hombro mientras espero a que se abran las puertas del vagón para poder salir y le digo lo que nunca pensé que diría a un completo desconocido.
―Desengáñate, tampoco podemos ser amigos.
Lo sé lo sé: el blog está siendo monotema, pero el estreno de LHDP lo merece, aunque nos tememos que le vamos a ver el pelo bien poco a Pepa y desde luego no le adivinamos pareja sentimental en esta nueva temporada. Os dejamos hoy con el último avance -extended donde los haya- que hemos encontrado. Si no os gusta que os desvelen demasiado mejor pasad de éste… Ah, por cierto, la serie se estrena ¡el próximo miércoles en Antena 3 a las 22.15 horas!