鈥淓n La Casa Azul鈥, de Carolina Heibos. Cap铆tulo 3 (parte 3)
Friday April 11th 2014, 7:51 am
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Olalla se queda callada mientras ambas entran en el sal贸n.

-De todos modos, supongamos que tienes raz贸n y que Lola hubiera conocido a la mujer de su vida, 驴por qu茅 no la incluy贸 en el testamento?-pregunta Helena.

-No lo s茅.

-驴Me puedes decir por qu茅 no vino al entierro?-contin煤a Helena.

-No tengo ni idea y eso me preocupa. Hace d铆as que pienso en este tema y te juro que no se me ocurre nada.

-Pues a m铆 no me parece l贸gico que t煤 est茅s saliendo con alguien, que te enteres de que ha muerto y que no aparezcas el d铆a de su entierro-dice Helena sent谩ndose en el sof谩 junto a Olalla.

-Bueno鈥 ver, si nadie sabe que existe鈥adie la habr谩 llamado. A m铆 eso鈥o me extra帽a. 驴C贸mo iba a venir? 驴T煤 la llamaste?, porque yo no. Lo encuentro bastante normal-responde Olalla.

-驴Y ella no la ha llamado en todo este tiempo? Casi hace dos semanas que muri贸 Lola. 驴No te parece extra帽o que a煤n no la haya llamado?-pregunta Helena.

-Puede que lo haya hecho-responde Olalla.

-驴Has mirado su m贸vil?-pregunta Helena.

-Si, pero no puedo acceder. Me lo encontr茅 sin bater铆a. Lo cargu茅 pero no me ha servido de mucho. No s茅 el pin-responde Olalla.

- Igual hay cientos de llamadas perdidas de ella-contesta Helena.

-Puede.

-De todos modos, 驴Lola no le contesta y se queda tan ancha?, 驴no viene a ver qu茅 pasa?-insiste Helena.

-Ya. Es muy raro-responde Olalla, pensativa.

-驴Has mirado en su cuenta de correo electr贸nico? Igual con un poco de suerte podemos acceder a su correo directamente y descubrimos algo m谩s.

-No puedo entrar en su ordenador-responde Olalla.

-驴Tan dif铆cil es la contrase帽a?

-Aparentemente no, pero ayer perd铆 unas dos horas鈥 no pude.

-Te ayudo. 驴Qu茅 tenemos que buscar?-pregunta Helena.

-Un nombre de mujer.

-驴Un nombre de mujer?

-Cr茅eme Helena, he puesto todo el santoral y no hay manera.

-驴Diminutivos?, 驴derivados?

-Todo. He puesto Carmen, Carmencita, Carmenchu, Mamen鈥olores, Lola, Lolita鈥

-驴Loles?-pregunta Helena.

-Todo. Mar铆a, Marieta, Mari鈥

-驴Frida? Ya sabes lo que le gustaba Frida Kahlo a Lola-comenta Helena.

-Es el primer nombre que puse y nada.

-驴Y si es un nombre extranjero?-pregunta Helena.

-Es lo que he pensado.

-驴Un mote?

-Eso tambi茅n lo he pensado.

-Pues mucho me temo que si tienes raz贸n y estaba con alguien, hasta que no sepamos c贸mo se llama esa mujer con la que se estaba enrollando鈥o podremos acceder.

-Lo s茅-responde Olalla, mientras observa a Helena que de pronto se ha quedado callada y con el rostro muy serio-驴Qu茅 te pasa?

-Lola nunca puso mi nombre como palabra clave de su ordenador.

-隆Es que t煤 no tienes una 100 de pecho, tonta!-responde Olalla ri茅ndose.

- Ni unas piernas largas ni esbeltas. Un d铆a dej茅 de crecer y 茅ste es el resultado. Qu茅 lastimica鈥i siquiera llego al metro sesenta y encima no me maquillo, llevo camisetas, vaqueros ca铆dos y este pelo pincho. Con esta pinta, 驴c贸mo iba Lola a usar mi nombre como contrase帽a?-contesta Helena.

Olalla r铆e.

-Al final te has re铆do, 驴eh? 鈥 mi costa, pero te has re铆do.

-S铆-responde Olalla.

-Menos mal. Te prefiero riendo, francamente.

De pronto Helena observa un reloj de pared que cuelga en el sal贸n.

-驴Faltan diez minutos para las doce? Tengo que volver a Valencia. Tengo una comida.

-隆Qu茅 pena! Hubieras podido quedarte a pasar el fin de semana- dice Olalla.

- Pues mira, s铆 que es una pena. Me hubiera quedado contigo para hacerte compa帽铆a. Igual, con un poco de suerte, aparec铆a esa mujer-dice Helena.

-驴T煤 crees que vendr谩?

-Bueno en alg煤n momento tendr谩 que venir a buscar sus cosas.

-S铆 pero 驴cu谩ndo?-pregunta Olalla.

-No tengo ni idea, pero que venga antes de que vuelvas a Barcelona porque si no鈥o va a poder recogerlas鈥 no ser que tenga llave.

-Igual la tiene, pero si no es as铆, no importa. Yo voy a estar aqu铆. No voy a volver a Barcelona en unos cuantos meses.

-驴Y eso? 驴Cu谩ndo acabas las vacaciones?

-No estoy de vacaciones. Me han despedido. As铆 es que creo que me dar谩 tiempo a conocerla.

-隆Ostras! 驴Hace mucho?

-El mismo d铆a que encontraron muerta a Lola. Las malas noticias siempre vienen de dos en dos-responde Olalla.

-驴Y cu谩ndo pensabas dec铆rmelo?

-Yo qu茅 s茅. No he encontrado el momento hasta ahora.

-驴Te lo han arreglado todo bien? Oye, si necesitas un abogado, puedo ayudarte. Un amigo m铆o es laboralista y de los buenos. Est谩 en Valencia pero seguro que conoce alg煤n buen abogado en Barcelona.

-Gracias, pero ya est谩 todo solucionado. No me han recortado ni un c茅ntimo.

-Pues鈥al y como est谩n las cosas, puedes darte con un canto en los dientes. 驴Te apetecer铆a trabajar en Valencia?

-No me lo he planteado, pero no me importar铆a.

-Entonces, si me entero de algo, te lo digo.

-No tengo prisa. No voy a buscar nada por el momento. Voy a quedarme aqu铆, al pairo, al menos unos cuantos meses.

-驴Y qu茅 vas a hacer aqu铆?

-Descansar. Creo que me lo merezco. 隆Ah! y esperar a que venga ella.

-Estoy pensando鈥 驴Y si le ha pasado algo? Eso explicar铆a bastantes cosas -dice Helena.

-驴Y si est谩 de viaje? Imag铆nate que est谩 de vacaciones-comenta Olalla.

-Todo es posible.

 

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Por cierto, hablando de Olalla y Helena, 驴quieres saber qu茅 ocurrir谩 entre ellas? 驴T煤 qu茅 crees? 隆Aver铆gualo ya, no esperes a que te lo expliquen!




鈥淓n La Casa Azul鈥, de Carolina Heibos. Cap铆tulo 3 (parte 2)
Friday April 04th 2014, 7:50 am
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-驴Qu茅 m谩s has encontrado? 驴Un pelo rubio y largo en la alfombrilla del ba帽o? 驴Restos de adn en el pomo de la puerta? 驴Llamamos a Stana Katic?

-隆Qu茅 burra eres Helena!

-Dime que te has encontrado con un pelo rubio y largo, por favor. 隆C贸mo me gustan las rubias de pelo largo!

-Pues para gustarte鈥o has dado ni una. Qu茅 poca punter铆a-dice Olalla.

-Ya. Es que no s茅 como me lo monto. No tengo suerte en el amor鈥i para eso- responde Helena.

Olalla abre una de las puertas que se encuentran en el dormitorio y que desemboca en el vestidor. Helena la sigue. De pronto, se agacha y coge unos zapatos del suelo para despu茅s mostr谩rselos.

-驴Qu茅 hac铆a Lola en esta casa rodeada de huertos, acantilados, caminos sin asfaltar y en medio de una v铆a verde, con este pedazo de zapatos de tac贸n de aguja decorados con cristales de Swarovski? 鈥損regunta Olalla.

-隆Joder! Si yo me pongo eso, se me gangrenan los pies y luego me los tienen que amputar. 驴De qu茅 talla son? 鈥損regunta Helena.

-Una 39.

-Lola ten铆a un pie m谩s peque帽o.

-Lo s茅. Una 37. De todos modos, aunque fueran de la misma talla, Lola nunca se hubiera comprado algo as铆 ni borracha. Ni siquiera cuando le dieron el Goya al mejor gui贸n se puso zapatos de tac贸n.

-Tienes raz贸n. 驴Has hablado con la se帽ora de la limpieza? Ella sabr谩 algo, 驴no?-contin煤a Helena.

-A Maya no ha habido manera de sacarle ni una palabra sobre el tema. En principio dice que no sabe nada, que no sabe si estaba con alguien, que nunca vio a nadie mientras estuvo trabajando en la casa, que no recuerda haber visto esos zapatos -dice Olalla saliendo del dormitorio con Helena e irrumpiendo en el pasillo.

-驴No coincidi贸 con nadie que visitara a Lola?

-No. Me jur贸 y perjur贸 que no.

-驴Nunca se cruz贸 con alguien?-pregunta Helena.

-Se lo he preguntado cien veces y siempre me ha dicho que no.

-Esa mujer debe de estar a煤n en estado de shock -responde Helena.

-Igual tienes raz贸n. De todos modos, Maya s贸lo ven铆a los lunes a limpiar. Tampoco es tan extra帽o que no viera a nadie.

-Pobre mujer. No me gustar铆a nada haber vivido esa experiencia. Debe de ser un palo grande-dice Helena.

-Un d铆a de estos ir茅 a verla a ver qu茅 tal est谩.

-S铆, estar铆a bien鈥 Bueno, 驴has encontrado algo m谩s?-pregunta Helena.

-Un reloj.

-驴Un reloj?

-Un reloj de oro. Parece una antig眉edad-responde Olalla.

-驴Est谩s segura de que es de oro?

-S铆.

-驴C贸mo puedes estar tan segura? A ver鈥ns茅帽amelo.

Olalla desaparece de nuevo tras la puerta del dormitorio de Lola y vuelve al pasillo llevando un objeto dorado en su mano derecha.

- Lo he llevado a tasar. Me han ofrecido 3.000 euros por 茅l.

- 隆Joder! Que no se te pierda. Igual era de Lola-contin煤a Helena cogi茅ndolo con cuidado con dos dedos.

-Nunca se lo vi. Adem谩s, he comparado la mu帽eca del reloj de Lola con la de 茅ste y no son iguales. No era de ella.

-驴C贸mo no me has mencionado el reloj antes? 驴Qui茅n se olvida un reloj de oro?-pregunta Helena.

-Ni idea-dice Olalla.

-驴Alguien muy despistado?

-隆Ostras, Helena! Vaya despiste, 驴no?

-O alguien que ten铆a mucha prisa-responde Helena.

-驴Por qu茅?, 驴por qu茅 ten铆a tanta prisa?

-Pues yo qu茅 s茅.

-驴T煤 qu茅 piensas?-pregunta Olalla.

-No pienso nada. He dicho que igual se lo olvid贸 alguien que ten铆a mucha prisa. Igual tuvo una urgencia. Alguien llam贸 porque hab铆a pasado algo.

-驴C贸mo qu茅?-pregunta Olalla mientras desciende por las escaleras seguida de Helena.

-Ni idea.

-驴Qu茅 pudo pasar para que alguien saliera tan aprisa y se olvidara este reloj?

-No lo s茅. Olvida lo que te he dicho, de verdad. 驴Has encontrado algo m谩s?

-Unos sujetadores, un vestido, unos vaqueros dos tallas m谩s peque帽as que los de Lola que pertenecen a una mujer muy alta…un tubo de maquillaje de la marca Est茅e Lauder, un pintalabios, sombra de ojos gris鈥

-Desde luego, Lola nunca se maquillaba. Por cierto, los sujetadores鈥 驴qu茅 talla son?

-Una 100.

-隆Qu茅 interesante!-responde Helena con una media sonrisa.

-驴Por qu茅 te lo tomas a guasa?

-Chica, es una pregunta. Adem谩s, t煤 tambi茅n lo hab铆as mirado, o si no, 驴de qu茅 ibas a saber que eran de la talla 100?

-Te estoy hablando en serio, y t煤 sigues con tus bromas.

-Ya sabes como soy.

-S铆, y a veces no tienes el don de la oportunidad.

-Olalla, por favor, no te enfades. No era mi intenci贸n. Pensaba que te ir铆a bien re铆rte un poquito-responde Helena.

-Pues no me apetece mucho re铆rme.

-Ya, ya lo he visto. Perdona. Anda, contin煤a.

-No importa-responde Olalla.

-Va, no te enfades, venga, que te escucho.

-Pero si me vas a escuchar para responderme en serio.

-Va, venga. Te escucho.

Olalla se queda callada durante unos instantes y luego contin煤a.

-Bueno, ahora que te he contado todo esto, 驴qu茅 piensas?鈥. 驴No crees que Lola estaba saliendo con alguien?

-S铆. Tiene toda la pinta-responde Helena.

-驴Y t煤 no te sentir铆as con la obligaci贸n de decirle que Lola ha muerto? Deber铆a dec铆rselo, 驴no crees?

-Bueno, visto as铆, estar铆a bien. S铆, d铆selo.

-Pero es que estoy totalmente perdida, no s茅 d贸nde buscarla, no tengo ninguna pista.

-S铆, la verdad es que lo tienes un poco dif铆cil. Es lo que pasa cuando una no sabe ni el nombre, ni la direcci贸n ni nada鈥s铆 es que鈥o te agobies m谩s, 驴vale? Guarda esas cosas, y cuando venga…se las das y punto.

-No estoy agobiada, es solo que鈥

-驴Qu茅?-pregunta Helena.

- No s茅. Igual tampoco acabo de entender que Lola tuviera una relaci贸n y no me lo dijera鈥

-Pues, igual porque no ten铆a nada con nadie en plan serio. 驴Para qu茅 iba a dec铆rtelo?

-Yo creo que era todo lo contrario. No te ofendas, pero creo que Lola estaba viviendo la historia de su vida y no quer铆a que nadie se metiera en ella, ni siquiera yo-dice Olalla.

-Puede. Y no me ofendo. 驴Por qu茅 me tendr铆a que ofender? Lo nuestro empez贸 y termin贸 y estuvo bien mientras estuvo bien. De todas maneras, tampoco le des m谩s bola al tema. Ya sabes que sol铆a ser bastante reservada.

-S铆, pero con esta historia鈥ue m谩s reservada que con las otras y no s茅 el porqu茅.

-Pues lo siento pero no puedo ayudarte.

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(Continuar谩)

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鈥淓n La Casa Azul鈥, de Carolina Heibos. Cap铆tulo 3
Friday March 28th 2014, 10:08 am
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Olalla se ducha mientras la m煤sica suena en la radio, mientras el sonido del mar penetra en la casa a trav茅s de las ventanas, mientras derrama un poco de jab贸n l铆quido de moras en su mano izquierda que le hace recordar a su t铆a Lola, porque en un segundo todo huele a ella. Sus l谩grimas se diluyen entre cientos de gotas de agua, mientras Helena llega a la casa con su escarabajo rojo, sorteando piedras y rozando matojos. Luego detiene su coche frente a la puerta de la entrada y pulsa el timbre varias veces, pero nadie abre. Entonces alza la vista hacia la zona en la que sabe que est谩n las habitaciones y grita.

-隆Eo! 隆Soy Helena!-vocea.

Y entonces Olalla oye gritos que provienen del otro lado de la verja, m谩s all谩 de los setos. Sale de la ducha y sin apenas secarse, asoma la cabeza por la ventana del ba帽o y contempla a Helena casi a punto de meterse en el coche.

-隆Helena! 隆Estoy aqu铆! 隆Ahora bajo y te abro!-grita Olalla.

-Chica, tendr谩s que ir al otorrino. 隆Casi me voy!

-驴Qu茅?-vocea Olalla.

-隆Nada! Que est谩s m谩s sorda que una tapia. Anda baja y 谩breme-contesta Helena.

Olalla se seca, apaga la radio, se coloca una camiseta encima y baja las escaleras deprisa. Abre el portal贸n de madera de la casa, sale al jard铆n, pulsa el mando a distancia y entonces, la puerta met谩lica de la verja se desplaza hacia la derecha.

-Perdona, estaba en la ducha. Pasa, pasa. M茅telo en el garaje, al lado del de Lola-dice Olalla.

Helena entra en su coche, lo pone en marcha y despu茅s atraviesa el trozo asfaltado del jard铆n.

-Pensaba que no estabas- dice Helena a trav茅s de la ventanilla de su escarabajo rojo, mientras conduce lentamente hacia el lugar que ella le ha indicado. Aparca y luego baja.

Olalla corre en su b煤squeda, en el garaje y se besan.

-Oye鈥iento lo de Lola鈥.Vaya palo. No he podido venir a verte antes y como que el mi茅rcoles me voy de vacaciones, o ven铆a hoy o ya no ven铆a- dice Helena mientras la abraza.

-Gracias. S铆, ha sido un palo de puta madre-responde Olalla.

-驴Fue un accidente no?

-Eso parece. Se cay贸 por las escaleras.

-Igual fue algo del coraz贸n, igual se mare贸鈥-dice Helena.

-Puede. No lo s茅.

-驴Cu谩ndo tendr茅is los resultados definitivos de la autopsia?

- M谩s o menos tendremos que esperar unas cuatro semanas, pero鈥 no ser que encuentren algo raro, las primeras pruebas hablan de muerte accidental. Se cay贸 por las escaleras y punto. 隆Qu茅 muerte m谩s absurda! 驴No? Lola nunca hubiera imaginado una muerte as铆 ni para los personajes de sus guiones-dice Olalla ech谩ndose a llorar.

-Lo siento-responde Helena-驴C贸mo anda la se帽ora de la limpieza?

-驴Maya?-pregunta Olalla enjug谩ndose las l谩grimas con un pa帽uelo de papel.

-S铆.

-Pues t煤 imag铆nate qu茅 flash venir a trabajar y encontrarte ese panorama.

-Pobre mujer-responde Helena.

-Desde luego, pobre Maya. Tuvo un ataque de ansiedad, 驴sabes?

-No me extra帽a. Si no llega a ser por ella鈥

-Si no llega a ser por ella, nos la hubi茅ramos encontrado mi madre y yo. Hab铆amos quedado en venir a verla鈥 quer铆a explicarnos algo. Nos hemos quedado sin saber qu茅 quer铆a decirnos-dice Olalla sin poder contener el llanto.

Helena le da un abrazo fuerte.

-Ostras Olalla. Lo siento. Oye, ya s茅 que te lo he dicho, pero de verdad鈥o pude venir el d铆a del entierro, me tuve que quedar en Valencia. Hab铆a una conferencia sobre diabetes y鈥o encontr茅 a ning煤n traductor que pudiera sustituirme y esta semana me ha sido imposible hasta hoy. Me sabe fatal, pero es que no he podido-dice Helena casi en un susurro mientras las l谩grimas le descienden por las mejillas.

-Que ya lo s茅, mujer, de veras, no te preocupes. Fue tan de repente鈥 Anda, vamos dentro, te hago un caf茅 y me pones al d铆a- dice Olalla sec谩ndose las l谩grimas.

-Un caf茅, me ir谩 cojonudo. Ayer tuve una cena y estoy muerta. Bueno, una cena, y una copa y otra copa鈥e puse en la cama a las 3.

-No s茅 c贸mo a煤n lo aguantas. Yo salgo un d铆a y tardo dos en volver a ser la misma.

-Y yo.

-Pues lo disimulas bastante bien.

-驴T煤 crees? Por cierto, qu茅 puntazo dejarte esta casa. Menos mal que hab铆a hecho testamento porque hay familias en las que se l铆an unos pollos鈥

-S铆, son esas cosas que parecen hechas con premeditaci贸n. Hac铆a 6 meses que hab铆a hecho testamento. A mi madre le ha dejado unas tierras, y a mi t铆a Rosa un piso en Castell贸n. Bueno, tampoco creo que hubiera habido mucho l铆o si no hubiera habido testamento.

-Mira, nunca se sabe. Ahora鈥煤 te has llevado la mejor parte. Esta casa鈥s una pasada. No hace falta que te diga que te quer铆a un mont贸n.

-A ti tambi茅n, Helena.

-Yo tambi茅n la quer铆a mucho, pero no pudo ser. 脡ramos incompatibles鈥 de convivencia. 隆Ojal谩 nos hubiera salido bien! Pero鈥o fue as铆. Oye, 驴tu madre?

-Fatal. Ya sabes que Lola era como su hija. Piensa que mi abuela la tuvo cuando mi madre ten铆a 18 a帽os. 驴Te imaginas? Ella la hab铆a cuidado, jugado con ella鈥 Est谩 que a煤n no se lo cree.

-Por favor, dale un beso muy fuerte de mi parte. Conmigo tu madre siempre se port贸 tan bien que cr茅eme que siento que lo est茅 pasando mal. Me gustar铆a llamarla.

-Le encantar谩 que la llames. Ya te dar茅 su n煤mero. Anda pasa- dice Olalla cedi茅ndole el paso.

Helena la sigue. Las dos entran en la casa. Atraviesan el recibidor presidido por una reproducci贸n del cuadro de Frida Kahlo, El Venado Herido y por un mueble bajo. Luego entran en el gran sal贸n de amplios ventanales con vistas al mar y se meten en la cocina americana, situada en el margen derecho de la sala. Olalla prepara caf茅 mientras Helena se sienta en uno de los dos taburetes de la cocina. Luego toman varias tazas acompa帽adas de bizcocho mientras recuerdan a Lola y hablan de sus vidas, y por primera vez en muchos d铆as, Olalla consigue sonre铆r. De repente le pregunta a Helena:

-驴Sabes si estaba con alguien?

-驴Qui茅n? 驴Lola? Que yo sepa no-responde Helena.

-驴Seguro?

- Hac铆a mucho que no hablaba con ella. Pero bueno, creo que no. 驴Por qu茅? 驴Te hab铆a dicho alguna cosa?-pregunta Helena.

-No.

-Entonces, si a ti no te hab铆a explicado nada鈥 驴c贸mo quieres que yo lo sepa?-contin煤a Helena.

-No s茅. Te pregunto.

-Ya te he dicho que hac铆a mucho que no hablaba con ella. De todos modos, ya sabes que para sus parejas siempre era muy reservada. Cuando estaba con alguien no era de salir con m谩s gente. Le gustaba estar a solas鈥 A saber.

-驴En serio que no sabes si estaba con alguien?-insiste Olalla.

-Te lo juro. No tengo ning煤n motivo para enga帽arte鈥 m谩s ahora. 驴Crees que sal铆a con alguien?

-S铆. No estoy segura, pero creo que s铆.

-驴No me has dicho que quer铆a explicarte algo?… Igual era eso-dice Helena.

-No, no era eso. No creo que quisiera reunirnos a mi madre, a mi t铆a y a m铆 para explicarnos que estaba saliendo con alguien. No era eso. Me pareci贸 muy triste. Algo la angustiaba pero no me lo quiso explicar por tel茅fono.

-Pues no s茅 qu茅 decirte. De todos modos, 驴por qu茅 te preocupa ahora si sal铆a con alguien?

-Pues porque igual deber铆amos decirle que Lola ha muerto.

-Y, 驴por qu茅 est谩s tan segura de que estaba saliendo con alguien?-pregunta Helena.

-Ven conmigo.

Olalla coge a Helena de la mano y la hace bajar del taburete. Suben las escaleras que conducen al primer piso en donde se ubican las habitaciones y se meten en una de ellas, la que pertenec铆a a Lola.

-He encontrado cosas en la casa que no son de Lola.

-驴Cosas? 驴Qu茅 cosas?

Helena ve c贸mo Olalla rodea la cama y se dirige a una mesilla de noche. La contempla mientras abre uno de los cajones y extrae algo que no acierta a reconocer en un primer momento.

-He encontrado esto-dice Olalla mostrando una prenda negra en su mano.

-驴Unas bragas? 驴Y qu茅 tienen de raro?-pregunta Helena riendo.

-Nada. El caso es que no son de Lola-dice Olalla.

-驴Y t煤 c贸mo lo sabes?

-Lola no utilizaba este tipo de ropa interior.

-Lo siento, pero no me acuerdo muy bien de la que usaba.

-Pero s铆 recordar谩s que no pod铆a utilizar nada que no fuera de algod贸n.

-驴Y 茅stas no son de algod贸n?

-No. Son unas bragas negras de un tejido sint茅tico. Lola era al茅rgica a todo tipo de ropa interior que no estuviera hecha de algod贸n y t煤 lo sabes. Adem谩s, son de otra talla y estaban separadas del resto, en el caj贸n de abajo.

-Cada d铆a que pasa y cada vez que te encuentro, me flipas m谩s. Te fijas en cada cosa鈥 en cada detalle鈥 Pues vendr铆a alguien un d铆a鈥 se las olvidar铆a.

-驴T煤 crees? 驴Qui茅n sale de una casa sin las bragas puestas? Si t煤 llegas con bragas, te vas con bragas-responde Olalla.

- Bueno, s铆 t煤 lo dices鈥 Hay gente para todo. De todos modos, no s茅 porqu茅 motivo, por encontrarte eso, has llegado a la conclusi贸n de que ten铆a que estar saliendo con alguien. Igual tuvo un rollo con alguna mujer que tra铆a unas bragas de repuesto en el bolso y al cambi谩rselas, se las olvid贸.

-No, yo no lo creo.

-驴Por qu茅?

-Porque he encontrado m谩s de una. Aqu铆 ha estado viniendo alguien que ten铆a una relaci贸n m谩s o menos estable con Lola. Y si no, 驴por qu茅 dejar铆as en una casa tus bragas si no fuera porque tuvieras claro que ibas a volver?-pregunta Olalla.

-驴Pero cu谩ntas te has encontrado?

-Por ahora he encontrado cinco. Dos en el caj贸n y otras tres en el cesto de la ropa sucia.

- Y 驴qu茅 has hecho con ellas?

-Meterlas en la lavadora y lavarlas junto a la ropa de Lola que estaba en el cesto. 驴Qu茅 iba a hacer?

-驴Ya las has lavado?

-Pues claro. No las voy a dejar ah铆 criando malvas y tampoco tengo porqu茅 tirarlas a la basura. Alguien las echar谩 de menos en alg煤n momento.

- 驴Y t煤 eres la que quieres saber de qui茅n son estas bragas? Ahora s铆 que nunca sabremos a qui茅n pertenecen porque te has cargado todo el adn de marras-dice Helena riendo.

-Joder, t贸matelo un poco en serio. Te lo estoy contando y te est谩s descojonando-dice Olalla.

-Me lo estoy tomando en serio, pero me hace gracia que te est茅s comiendo el tarro por cinco braguitas negras. De todos modos鈥odr铆an ser de varias mujeres. Puede que Lola tuviera relaciones espor谩dicas con personas diferentes-contin煤a Helena.

-No, son de la misma persona, de la misma talla, de la misma marca鈥

-Vale, venga.

-Estoy segura de que esa mujer estuvo en esta casa varias veces y tambi茅n s茅 que se las dej贸 a prop贸sito, o bien porque ten铆a alguna relaci贸n estable con Lola y ten铆a ropa de repuesto en la casa鈥 porque ven铆a a pasar el fin de semana con ella鈥鈥o qu茅 s茅. Creo que Lola estaba saliendo con esa mujer. Pondr铆a la mano en el fuego-dice Olalla.

-De todos modos, cinco bragas鈥o prueban nada-contin煤a Helena interrumpi茅ndola.

-Acomp谩帽ame-dice Olalla.

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“En la CASA AZUL”, de Carolina Heibos. Cap铆tulo 2
Friday March 21st 2014, 9:32 am
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Olalla atraviesa la puerta de la entrada y la recepcionista la saluda casi sin mirar. Atraviesa el pasillo en direcci贸n a su despacho mientras se cruza con algunos compa帽eros que bajan la vista a su paso. Introduce la llave en la cerradura de su oficina y entra. De repente suena el tel茅fono.

-驴Olalla?

Es Rosa Mart铆nez, la secretaria del jefe de personal, la que hace esta pregunta a trav茅s del auricular y entonces ella responde con un s铆 escueto y aguarda sus pr贸ximas palabras.

-Toni Fern谩ndez te espera en su despacho.

Olalla ya imagina lo que viene despu茅s. Cuelga el tel茅fono y piensa en la escena que va a tener que vivir en los pr贸ximos minutos. Sabe que tendr谩 que encontrarse con ese tipo que lleva corbata hasta en agosto, engominado, lleno de cinismo, un personaje sin escr煤pulos y est煤pido. Respira hondo. Tiene la certeza de que est谩 a punto de asistir a sus 煤ltimos d铆as o quiz谩s horas en la empresa en la que ha trabajado durante los 煤ltimos quince a帽os de su vida. Sabe que 茅l esgrimir谩 un motivo que no tendr谩 fundamento y una disculpa que intentar谩 sonar sincera. Luego har谩 como que mira unos papeles y dejar谩 caer un adi贸s que terminar谩 de un plumazo con todos esos a帽os de trabajo. Entonces, ella se ir谩 y al d铆a siguiente llegar谩 alguien m谩s joven que tendr谩 que desempe帽ar ese puesto por la mitad del sueldo. El mismo protocolo que se ha estado repitiendo en los 煤ltimos meses y que ella ya intu铆a que alg煤n d铆a vivir铆a.
Olalla recorre el pasillo que une su despacho con el del jefe de personal y se prepara para todo ello, pero cuando se encuentra frente a 茅l y se choca con esa realidad se derrumba sin remedio.

-Joder Olalla, no llores.

-驴Joder Olalla no llores? 驴Qu茅 co帽o quieres que haga?

- Te vamos a pagar una pasta con la que puedes vivir de puta madre al menos tres a帽os. Ya ver谩s como encontrar谩s algo pronto y encima con lo que te habremos dado, podr谩s comprarte algo en la zona de la costa 茅sa que tanto te gusta.

-Pero oye, t煤 驴de qu茅 vas? A ver si al final a煤n tendr茅 que daros las gracias por despedirme. 驴Eso es lo que me quieres decir?

-Mujer鈥

-驴Qu茅?-pregunta Olalla.

-驴No empezabas las vacaciones en unos d铆as?… Descansa. P谩salo bien. Sabes que lo siento de veras y que si puedo te ayudar茅.

-Todo un detalle por vuestra parte despedirme antes de las vacaciones鈥. Voy a disfrutarlas鈥 que te cagas.

- Lo siento. Es esta mierda de crisis.

-Claro. Es esta crisis que sirve como excusa incluso para las empresas que tienen beneficios鈥 como 茅sta, 驴no?- dice Olalla.

-No creas que todo va tan bien.

-Pero bueno, 驴c贸mo tienes tanto morro? 驴T煤 sabes que estoy en administraci贸n, no?

-Cr茅eme. La inversi贸n en la zona centro ha sido un desastre.

-Si t煤 lo dices鈥e todos modos鈥 驴qu茅 importa ya?-responde Olalla.

-En fin… As铆 son las cosas鈥ablemos de tus vacaciones. 驴D贸nde piensas ir?

-驴Y qu茅 m谩s da? No s茅鈥 ya no si me apetece ir de vacaciones.

-Pues deber铆as irte鈥lalla, de verdad, no te lo tomes as铆, ahora est谩s disgustada, pero en unos d铆as ver谩s como tengo raz贸n y entonces te dar谩s cuenta de que las vacaciones te van a ir bien. Adem谩s, estoy seguro de que cuando vuelvas no tardar谩s en encontrar algo.

- Lo tengo dif铆cil. Tengo casi 40 a帽os as铆 es que lo tengo un poco jodido.

- Eres buena en lo tuyo, seguro que algo encontrar谩s.

-Yo no lo tengo tan claro.

-Si me entero de algo, te lo digo.

-Claro. Ll谩mame-dice ella con un tono ir贸nico.

-Cr茅eme que lo siento.

-Oye Toni, de verdad鈥 驴por qu茅 no me dejas en paz?

Olalla sale del despacho del jefe de personal y se refugia en el lavabo. Entonces su m贸vil suena en el bolsillo derecho de su pantal贸n. Observa la pantalla y lee la palabra iluminada que aparece: MAM脕.

-Dime mam谩.

Pero ella s贸lo escucha sollozos al otro lado del auricular.

-驴Mam谩, qu茅 te pasa?-pregunta Olalla.

-Ay hija, tengo una mala noticia que darte.

-驴Qu茅 ha pasado?

-La t铆a Lola.

-驴Qu茅 le pasa a la t铆a?

-Lola ha muerto.

Y entonces Olalla rompe a llorar.

-驴Qu茅? Pero si habl茅 con ella el lunes pasado鈥 Le dije que ir铆amos a verla, tal y como nos hab铆a pedido鈥e coment茅 que ya hab铆amos quedado con la t铆a Rosa. Estaba bien…

-Pues ya ves. Nos hemos quedado sin saber qu茅 quer铆a decirnos.

-驴Qu茅 ha pasado?-pregunta Olalla entre llantos.

-No lo s茅. La se帽ora de la limpieza ha ido hoy a la casa y se la ha encontrado muerta en el recibidor.

Olalla contin煤a llorando y escuchando a su madre que habla casi a trompicones, entre lamentos.

-A煤n no s茅 nada del entierro鈥e tienen que hacer la autopsia鈥 Yo salgo ahora mismo hacia all铆鈥 Cuando sepa algo te llamo para que te organices.

-Me lo puedo organizar perfectamente. Incluso te voy a acompa帽ar ahora mismo.

-Hija, tal y como est谩n las cosas en tu empresa鈥 驴No tendr谩s problemas?

-No, ya no. Me han despedido.

REG.PROPIEDAD B012314
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Continuar谩)

Chicas, se adelanta la publicaci贸n de 鈥En la casa azulen Amazon, as铆 es que si quer茅is ser de las primeras en descubrir qu茅 se esconde tras la muerte de Lola Gumbau, ahora ya pod茅is hacerlo 聽隆隆隆y adem谩s, pod茅is aprovecharos de la oferta de lanzamiento!!! Solo ten茅is que clicar aqu铆.




“En la CASA AZUL”, de Carolina Heibos. Cap铆tulo 1
Friday March 14th 2014, 5:37 pm
Filed under: Actualidad,En La Casa Azul,Relatos by Ingrid

casadef

Son las 10 de la ma帽ana y Maya Rudenko est谩 a punto de llegar con su bicicleta a la casa de la playa, la que est谩 pintada de color azul, la que se alza en lo alto de la cala. Recuerda a su marido y su fr铆a despedida en el descansillo del edificio en el que viven, mientras corre con rapidez por el camino, movi茅ndose entre las piedras a trompicones. Maya Rudenko pedalea, y al hacerlo piensa que tal vez estar铆a bien preparar la sopa que le gusta a Yuri y entonces recuerda que tiene que comprar patatas y cebollas, algo de queso para el desayuno, cervezas para 茅l鈥 Por fin alcanza su destino. La puerta del jard铆n est谩 abierta. Ante ella una casa pintada de azul, a su derecha una alfombra verde de c茅sped y casi arrancando de sus pies, un camino de cemento con piedras lisas incrustadas que llega hasta el edificio anexo del garaje. Al principio, cuando empez贸 a trabajar en la casa, sol铆a aguardar al otro lado de los setos porque la verja siempre estaba cerrada. Maya tocaba el timbre y Lola sal铆a al jard铆n, pulsaba el mando a distancia y la puerta de la verja se abr铆a. Entonces ella cog铆a su bicicleta por el manillar, y mientras la empujaba hacia el garaje, Lola la saludaba y la esperaba frente al portal贸n de la casa.

-Buenos d铆as Maya. 驴Todo bien?

-Bues d铆es. Siniora. Todo bian.

-驴Qu茅 d铆a dejar谩s de llamarme se帽ora? 鈥搒ol铆a preguntarle Lola.

-驴Pir qu铆?… No s茅.

-Ya, ya. Yo s铆 que no lo s茅. Mira que te lo he dicho veces. Ll谩mame Lola, anda.

-Vale siniora Lola.

-En fin. Anda, pasa.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, no es extra帽o encontrar la puerta de la verja abierta de par en par. No es raro que Lola est茅 caminando por la playa a primeras horas de la ma帽ana o que est茅 sentada en una roca frente al mar o que deambule por el jard铆n o bien que est茅 paseando por los alrededores. Por eso Maya se comporta como cualquier otro d铆a. La llama. Grita su nombre, pero nadie contesta. Entonces entra en la finca atravesando el camino de piedras que conduce hasta el garaje y vuelve a llamarla.

-Seniora Lola-dice de nuevo sin obtener respuesta.

Maya Rudenko deja la bicicleta recostada sobre la pared del garaje y camina sobre la hierba hasta el portal贸n de madera de la casa. Busca a Lola en el jard铆n. Rodea el chalet y se dirige a la playa, pero ni rastro de ella. Entonces, regresa, pulsa el timbre de la puerta de madera y aguarda a que Lola abra, pero tampoco en esta ocasi贸n obtiene respuesta. Maya se da cuenta de que est谩 sola en la casa con la 煤nica compa帽铆a del sonido del mar y del graznido de algunas gaviotas que sobrevuelan la finca. Una brisa marina se levanta y agita las ramas de los 谩rboles del bosque que rodea la casa emitiendo un sonido parecido al de una maraca repleta de arena. Maya supone que Lola est谩 a punto de regresar de alg煤n lugar que desconoce, se imagina que tal vez ha salido a caminar hasta el castillo como en algunas ocasiones y decide esperarla sentada en el pelda帽o de piedra, junto al portal贸n de madera de la casa, pero antes de dejarse caer sobre 茅l, echa un vistazo al interior a trav茅s de una de las ventanas de la fachada principal, la que permite divisar el recibidor y parte del sal贸n con su enorme ventanal que da al mar. Coloca sus manos sobre el vidrio para evitar que el sol le impida ver con claridad, luego apoya su cara sobre 茅l y observa detenidamente. De pronto, su respiraci贸n se detiene, su coraz贸n se acelera hasta que siente que est谩 a punto de romperle el pecho. Aporrea la ventana鈥a puerta de madera con todas sus fuerzas. Grita. Vuelve a gritar. Maya gira sobre si misma y encuentra un macetero en el que se insertan unas margaritas anaranjadas. Lo coge con las dos manos y lo lanza con fuerza contra la ventana hasta hacerla a帽icos. Luego, salta al interior. Lola est谩 en el suelo, inm贸vil. Se acerca a ella y coloca la oreja junto a su boca y escucha鈥ada. S贸lo silencio. Abofetea su cara como ha visto hacer en cientos de pel铆culas.

-隆Siniora Lola! 驴Qui li pasa? 隆Pir favor, despierte!- grita.

Pero ella no lo hace. Lola contin煤a inm贸vil en el suelo del recibidor, junto a la escalera, con uno de sus pies estirados, luciendo su pulsera tobillera de campanitas y con la otra pierna formando un 谩ngulo de 45 grados. Las manos de Maya Rudenko tiemblan mientras busca el m贸vil en su bolso. Da vueltas y m谩s vueltas pero no consigue dar con 茅l. Sus dedos tropiezan con objetos que ella reconoce sin mirar. Un billetero, el llavero de su apartamento, un neceser, un paquete de caramelos, una cajita en la que coloca los Tampax, un tubo de crema鈥 Ni rastro del tel茅fono. Por ese motivo, termina por dar la vuelta al bolso y desparramar todo el contenido sobre el parquet del recibidor mientras sus l谩grimas caen en picado. Entonces todo sale sin orden ni concierto, rebotando unas cosas con otras hasta distribuirse sobre el suelo sin ton ni son. Por fin lo encuentra. Ha ido a parar al lado de un mueble bajo que preside el recibidor. Estira su brazo y lo coge. Piensa. Piensa con rapidez. 112. Tiene que llamar al 112.

-Emergencias, d铆game.

-Env铆en alguien. Pir favor.

-驴Qu茅 ha pasado?

-Env铆en alguien. Pir favor.

-驴Con qui茅n hablo? 驴C贸mo se llama?

-Maya. Pir favor, env铆an m茅dico -responde casi gritando.

-D铆game, 驴de qu茅 se trata?

-Seniora no mueve-insiste gritando-Pir favor. Un ambulancie. R谩pido.

-Vamos a ver. Maya, 驴verdad?

-Maya Rudenko. Se帽ora, no mover. Estar suelo-grita.

-C谩lmese por favor. 驴D贸nde est谩 usted?

-He llegado casa se帽ora. Yo venir limpiar y no abrir. Mirar por ventana y ella en suelo.

-Maya tranquil铆cese. Dice usted que hay una mujer que no se mueve.

-No. No respirar. No mover. Yo ver pie por ventana. No mover. Casa cierada. No poder abrir.

-De acuerdo Maya, mire si鈥

-Yo romper ventana y entrar. No respirar.

-Tranquil铆cese, 驴vale? Necesito que se tranquilice para poder ayudarla. 驴De acuerdo?

-S铆. Compriendo.

-Maya, vamos a enviarle a alguien para que ayude a esa mujer. 驴De acuerdo? 鈥铆game la direcci贸n.

-No s茅 nombre.

-驴Qu茅 calle?

-No s茅 calle. Pir favor, seniora en el suelo. No respirar. Tiene sangre. Venir alguien.

-Maya, por favor, de verdad, tranquil铆cese y esc煤cheme. Busque el nombre de la calle. Debe de estar al principio, escrito en una placa.

-No es calle. Es camino al castillo.

-驴A qu茅 castillo?

-A restos castillo en montanita. No s茅 nombre.

-Maya. Deber铆a decirnos una direcci贸n. No puedo ayudarla con esos datos.

-Pir favor. Hay piedras de castillo en alto montania. Gente va en bici. Junto mar. No s茅 nombre.

-驴El camino a las ruinas del Castillo de los duques de Cabezol?

-S铆. Coreto. Es camino al castillo. Una casa azul.

-Ya s茅 d贸nde es. La casa de la cala. Esp茅renos ah铆. Le enviamos a alguien. Y tranquil铆cese por favor. Mis compa帽eros estar谩n ah铆 lo m谩s pronto posible.

- R谩pido. Pir favor.

Maya se acerca a Lola y aproxima de nuevo la oreja a su boca, pero contin煤a sin escuchar su respiraci贸n. Coge su fr铆a mano y coloca los dedos en la mu帽eca sin sentir el pulso. Grita su nombre repetidas veces mientras abofetea su cara de nuevo, pero Lola sigue sin moverse. Diez minutos m谩s tarde Maya Rudenko escucha la sirena de una ambulancia y luego contempla c贸mo se detiene frente a la casa, levantando una nube de polvo. Abre el portal贸n de madera y sale en busca del personal que baja de la ambulancia.

-Vengan. Es por ah铆-dice se帽alando la puerta con una mano y llorando desconsoladamente.

Los m茅dicos corren sobre el c茅sped, transportando una camilla y cargando con dos bolsas enormes

-Se帽ora tranquil铆cese. Ya estamos aqu铆-responde el m谩s alto mientras se enfunda unos guantes de l谩tex.

-Pir favor, vinir aqu铆.

-Vale. Tranquila. 驴D贸nde est谩?

-Dentro de casa. Ah铆. Se帽ora est谩 ah铆. Estirada. No respirar. Tener sangre. Ayudar. Pir favor.

(Continuar谩)




“En la casa Azul”, 隆primera novela de nuestra colaboradora Carolina Heibos!
Tuesday March 11th 2014, 6:30 pm
Filed under: Actualidad,En La Casa Azul,Historias de 鈾,Libros,Nosotras,Relatos by Ingrid

casadef

Si os han gustado los relatos de Carolina Heibos y os hab茅is quedado con ganas de un poquito m谩s, est谩is de suerte, porque nuestra compa帽era est谩 a punto de publicar 鈥En la casa azul鈥, su primera novela, en formato digital. La historia arranca con la aparici贸n del cad谩ver de la guionista Lola Gumbau al pie de las escaleras de su casa de la playa. A lo largo de las p谩ginas de esta novela iremos descubriendo poco a poco qu茅 se esconde tras esa muerte y qu茅 ocurri贸 en los 煤ltimos d铆as de su vida. Como suele ser habitual en las historias de Carolina, el amor tambi茅n est谩 presente, de hecho, hay mucho amor en esta novela por la que transitan cuatro mujeres que se encuentran, se distancian, ocultan secretos, dudan, mienten, sufren y que tambi茅n est谩n asustadas, se aman a veces y, en otras ocasiones, desear铆an no quererse.

驴Os pica la curiosidad?, 驴Quer茅is descubrir a Olalla, Helena, Audrey y por supuesto, a Lola?, 驴quer茅is saber que ocurri贸 el d铆a en el que la guionista muri贸? Entonces, apuntad esta fecha: el 24 de abril del 2014. Ese d铆a es el elegido para la publicaci贸n de 鈥En la casa azul鈥, en Amazon. Pero si no quer茅is esperar tanto, en www.lesbiana.es, vamos a publicar a partir de esta semana y todos los viernes los cuatro primeros cap铆tulos. Si despu茅s de leerlos os qued谩is con m谩s ganas… todo depender谩 de vosotras.

As铆 pues, el pr贸ximo viernes 14 de marzo la puerta de la verja se abrir谩. Frente a vosotras una mancha de hierba y al fondo, una casa azul. Azuzad bien el o铆do y probablemente, escuchar茅is el graznido de unas gaviotas sobrevolando el tejado en su camino al mar. El viento empezar谩 a soplar y empujar谩 las ramas de los pinos de alrededor de la casa emitiendo un sonido parecido al de una maraca llena de arena. Seguramente, si levant谩is la vista y mir谩is a lo lejos, observar茅is un barquito mejillonero siguiendo la l铆nea del horizonte para dirigirse a la batea instalada frente a la costa, kil贸metros adentro鈥

Empieza la cuenta atr谩s para que en www.lesbiana.es traspasemos el portal贸n de madera de la entrada y pod谩is conocer qu茅 ocurri贸 鈥En la casa azul鈥… :)




HISTORIAS DE 鈾: 鈥淪ayonara Baby鈥 Parte 12 y final
Friday August 23rd 2013, 8:28 am
Filed under: Actualidad,Historias de 鈾,Relatos by Carolina

Historias de 0 def

El tiempo pasa tan deprisa…tan solo hay que echar la vista atr谩s a cada una de nuestras peque帽as historias personales para darnos cuenta de ello, para descubrir que un buen d铆a, cuando menos te lo esperas, te encuentras diciendo aquellas palabras que nunca cre铆ste que ibas a pronunciar: parece que fue ayer, y ese d铆a, es el primer d铆a en el que comprendes que el tiempo pasa demasiado deprisa, sin remedio, es el d铆a en el que te das cuenta de que a partir de ese instante, todo te parecer谩 que fue ayer, porque te parecer谩 que fue ayer aquel momento, aquel viaje, aquel beso, aquel abrazo, aquel encuentro鈥 entonces, llegar谩 otro d铆a cualquiera en el que alguien, en una verbena de San Juan cualquiera, mientras sostienes una copa de vino blanco en una mano y un Ducados en la otra, mientras la observas a trav茅s de los ventanales que separan ese lugar en el que est谩s del jard铆n, mientras la contemplas charlar animadamente con otras amigas a la vez que dispone platos repletos de comida en una mesa鈥se d铆a, alguien se te acercar谩 y te dir谩:

-Entonces, 驴cu谩nto hace que est谩is juntas?

-A ver, d茅jame que cuente, 驴estamos en el 2013, no? 鈥揹ice Carmen.

-S铆-responde Carol.

-Entonces hace 7. Pero hace 26 que nos conocemos.

-驴26?-dice Carol.

-S铆, parece que fue ayer pero ya han pasado 26 a帽os.

-El tiempo pasa demasiado r谩pido a partir de un determinado momento-contin煤a Carol.

-驴Me lo dices o me lo cuentas?-responde Carmen.

Natalia irrumpe en la sala mientras se desata un delantal rojo que le llega hasta los pies.

-Todos a la mesa-dice.

Y entonces la gente abandona sus rincones tomando sus copas para acercarlas a la larga mesa dispuesta en el jard铆n, rodeada de antorchas de leds.

-驴D贸nde est谩 Miguel? 鈥損regunta Natalia

-Mirando 鈥淭erminator鈥 con Joan en el piso de arriba- responde alguien.

-C贸mo si no la hubieran visto antes, 隆vaya dos!-dice Natalia

-隆Es verdad! En la Sexta3 est谩n haciendo un ciclo de pel铆culas de los 80 y los 90. Un d铆a de 茅stos hacen 鈥淎rmas de mujer鈥-contesta Carol.

-隆Miguel! 隆Joan!-grita Natalia, pero ellos no vienen.

-Estos t铆os no se enteran-dice Carmen.

-Voy a buscarlos- contesta Natalia y desaparece mientras la gente se ubica en su silla, alrededor de la mesa.

Ona se sienta entre Carmen y Carol.

-Me estaba explicando Carmen lo vuestro.

-驴Lo de nuestros encuentros y desencuentros?-responde Ona.

-M谩s o menos- responde Carol- Una vez escuch茅 en una entrevista a alguien que expon铆a una teor铆a un tanto absurda si quer茅is, pero que da un poco de sentido a lo vuestro. No recuerdo muy bien鈥

-驴La teor铆a de las trayectorias el铆pticas vitales?-pregunta Carmen.

-S铆鈥 algo as铆. 驴La conoces?-pregunta Carol.

-S铆, y tambi茅n creo que a lo mejor, no es tan absurda como parece.-responde Ona.

-Bueno, al menos, le da sentido a todo esto. 驴En alg煤n momento cre铆steis que no acabar铆ais juntas?-pregunta Carol.

-Yo siempre pens茅 que no acabar铆a con ella. Yo nunca cre铆a que hoy estar铆a con Ona en esta fiesta鈥 por ejemplo. Nunca me imagin茅 viviendo con ella y mucho menos casada con ella-dice Carmen.

-No sab铆a que estabais casadas, no me ha dicho nada Natalia- responde Carol.

-No lo estamos a煤n-dice Ona- Nos casaremos en septiembre, si a este gobierno no le da por derogar la ley鈥 porque como se lo est谩 cargando todo鈥.

Natalia irrumpe en el jard铆n con Miguel y Joan.

-Ya podemos empezar-dice Natalia.

En la larga mesa empiezan a aparecer brazos que cogen montaditos, que untan pat茅, que pinchan anchoas y aceitunas, que pasan bandejas repletas de comida, que acercan botellas de vino鈥 En uno de los extremos, un grupo charla del pr贸ximo viaje que preparan a Islandia. En otra parte de la mesa, Miguel y Joan toman asiento junto a Ona, Carmen, Carol y Natalia y junto a una chica rubia que no para de engullir aceitunas sin hueso y que se ha quedado a medio camino entre las dos conversaciones.

-驴No os hemos dejado terminar la pel铆cula?-dice Ona

-No os preocup茅is, creo que la he visto 100 veces-responde Miguel.

-Y yo 200-dice Joan

-Yo tambi茅n la he visto tantas veces que me s茅 fragmentos enteros-comenta la chica rubia mientras se acerca una aceituna a la boca.

-Yo la he visto un mont贸n de veces. Siempre asocio Terminator con Sayonara Baby. Y creo que no dice esa frase hasta la segunda parte-dice Carol.

Carmen y Ona asienten.

-Si, no lo dice hasta la segunda parte y adem谩s s贸lo la dice en la versi贸n espa帽ola. En realidad Schwarzenegger dec铆a: hasta la vista, baby-dice Ona y luego, sonr铆en.

-驴De qu茅 os re铆s?-pregunta Natalia.

-De nada, cosas nuestras-responde Carmen.

-隆C贸mo que cosas vuestras!-dice Natalia.

-De veras, cosas nuestras sin importancia. Chorradas-dice Ona.

-Ah, no. No nos pod茅is dejar a medias. Eso no se hace-dice Carol.

Ona se r铆e de nuevo y responde.

-Terminator me recuerda a Carmen, al d铆a que nos conocimos y a todo lo que vino despu茅s.

-驴Ah s铆? 驴Y eso?-pregunta la chica rubia, acerc谩ndose a la boca tres aceitunas sin hueso a la vez y sorbiendo un Mart铆ni.

-Es un poco largo de explicar- dice Ona.

-Tenemos toda la noche por delante y adem谩s, mis padres se han quedado con 脫scar, as铆 que no sufras- responde Natalia.

-驴Y para un d铆a que no tienes al ni帽o quieres que te pegue este rollo que adem谩s ya has escuchado mil veces?-pregunta Ona.

-S铆, no me importa. A m铆 tambi茅n me toca explicarle el cuento de los Tres Cerditos cada noche, y el t铆o est谩 encantado-dice Natalia.

-Por m铆, encantada-dice Carol-Me chifla que me expliquen historias.

-Andad con cuidado con Carol que igual le da por escribir algo sobre vosotras-dice Natalia- y encima publicarlo en esa web en la que colabora.

-De todos modos, tampoco os esper茅is la gran historia. Es una historia cualquiera. Bueno para m铆, fue un flechazo- dice Carmen.

-驴Fue un flechazo? 鈥損regunta Carol.

-Para Ona no, pero para m铆 s铆-responde Carmen- Por eso la mir茅 as铆 la primera vez que la vi.

-驴C贸mo es 鈥渁s铆鈥?-pregunta la chica rubia.

-Como Schwarzenegger observando humanos y objetos terr铆colas-responde Ona.

Todos r铆en.

-Vamos, que le hiciste una fotograf铆a para enmarcar la primera vez que la viste-dice Miguel.

-La verdad es que s铆. Me recre茅 un poco, es cierto. Si no llega a ser porque Mr. Haddon nos cort贸 el rollo鈥-responde Carmen.

-驴Mr. Haddon?-pregunta Carol.

-El antiguo propietario del colegio en donde nos conocimos. Se pasaba el d铆a persiguiendo a todo aqu茅l que pronunciara una palabra que no fuera ingl茅s-dice Carmen.

-驴Qu茅 hace ahora Mr. Haddon?-pregunta la chica rubia llev谩ndose a la boca la 煤ltima aceituna del plato.

-Mr. Haddon muri贸 hace muchos a帽os, supongo. En aquella 茅poca ya era un abuelito encantador y cascarrabias.-responde Carmen.

-驴Sab茅is que conoci贸 a la protagonista de Memorias de 脕frica?-dice Ona.

-驴A Isak Dinesen?-pregunta Joan.

-Isak Dinesen era un pseud贸nimo-dice Natalia-En realidad se llamaba Karen Christenze Dinesen.

-驴No era Karen Blixen?-pregunta Miguel.

-驴Conoci贸 a la de 鈥淵o ten铆a una granja en 脕frica al pie de las colinas del Ngong?-pregunta la rubia.

-隆A ver que os distra茅is con una mosca! Como no centremos el tema, nos vamos a perder, las historias siempre se tienen que empezar por el principio. De hecho, siempre es mejor as铆-dice Carol.

-Tienes raz贸n.-dice Natalia.

-Venga, empezad por el principio o vamos a acabar chalados perdidos- afirma Carol.

-Es que en esta historia hay varios principios-dice Carmen.

-Es verdad, cuando todo parec铆a empezar entre nosotras, en realidad todo se acababa y nos daba la sensaci贸n de que siempre ten铆amos que comenzar-contin煤a Ona.

-Empezad por el principio del principio-les pide Carol.

-Vale. Pero ten茅is que retroceder a 1986. Hombreras, pantalones pitillo鈥谩uticos鈥-dice Ona.

-驴Jerseys marca Privata?-pregunta la chica rubia.

-Es verdad. Jerseys marca Privata-responde Ona riendo.

-隆Qu茅 tiempos! Si esto fuera una pel铆cula, seguro que fundir铆an a negro y en la pantalla podr铆amos leer: Unos a帽os antes-dice Carol.

-No s茅 a vosotros, pero a m铆 siempre me han encantado esas historias que empiezan con: Unos a帽os antes- contin煤a Carmen.

-Y a m铆. En fin, imaginadme mucho m谩s joven, mirando un paisaje alucinantemente verde por la ventanilla de un avi贸n de la British. A m铆 lado estaba sentado un se帽or que le铆a La Vanguardia. Era el 14 de Septiembre de 1986-recuerda Ona.

-Para eso el cine es fant谩stico, porque en el momento en el que aparecieras en pantalla, seguro que la c谩mara har铆a un travelling lateral y se detendr铆a en ese se帽or de al lado que estar铆a leyendo La Vanguardia y entonces enfocar铆a el margen derecho y observar铆amos la fecha de aquel d铆a, 14 de Septiembre de 1986. No te har铆a falta nada m谩s para situar a la pe帽a-dice Carol.

-Tienes raz贸n. Bueno, el caso es que 茅se d铆a, cuando aterric茅 y puse mis pies en el finger, me dio la sensaci贸n de que hab铆a dado un gran paso en mi vida, como si fuera Armstrong pisando la luna y tuve la certeza de que mi futuro estaba a punto de comenzar y 驴sab茅is una cosa? Ten铆a raz贸n, porque ese d铆a empez贸 todo.

FIN
SAYONARA BABIES

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HISTORIAS DE 鈾: 鈥淪ayonara Baby鈥 Parte 11
Friday August 16th 2013, 4:29 pm
Filed under: Actualidad,Historias de 鈾,Relatos by Carolina

Historias de 0 def

La sinti贸 avanzar a trav茅s de las s谩banas, trepar por su espalda para refugiarse en todos los rincones de su piel. Not贸 su mano recorriendo su cicatriz. Ona le hablaba de la primera noche que estuvieron juntas. Ella tambi茅n se acordaba. Recordaba perfectamente aquella noche, de hecho, hab铆a recordado tantas veces aquella noche鈥na semana m谩s tarde la hab铆a dejado sola en aquel pueblo ingl茅s, bajo aquella lluvia fina y despu茅s la hab铆a vuelto a dejar sola a su pesar, totalmente perdida, con demasiadas preguntas sin respuesta鈥 驴por qu茅 no la llam贸? Ni siquiera lo intent贸鈥 No acertaba a darse una respuesta coherente. Quiz谩s fue miedo. Miedo al rechazo. A descubrir que tal vez ya estaba con otra. A descubrir que tal vez la hab铆a olvidado. Y entonces la encontr贸 en Nueva York y Ona le dijo que hab铆a pensado en ella mucho tiempo, que la busc贸 hasta que ya no supo d贸nde hacerlo, que el perfume de Eau Sauvage le recordaba a ella, que cada vez que com铆a pizza se acordaba de ella, que de vez en cuando la imaginaba sobre la hierba de aquel jard铆n, de aquel colegio鈥 en aquel momento, Carmen supo que tambi茅n se hab铆a acordado siempre de ella, que la hab铆a buscado en otras mujeres pero que nunca la hab铆a encontrado鈥orque ninguna era como Ona, pero no le dijo nada. Hab铆a llegado tarde, demasiado tarde. Ella estaba con Maite. Pero en aquel momento ya no. Volv铆an a encontrarse y ya no. Maite ya no estaba en su vida. Ona lloraba como una ni帽a peque帽a en medio de una habitaci贸n a oscuras y pens贸 que faltaban 4 d铆as para volverla a dejar sola en aquella ciudad. O tal vez no. Quiz谩s aquella noche era el inicio de algo nuevo. Tal vez iba siendo hora de no despedirse de ella ahora que todo parec铆a empezar. Quiz谩s aqu茅l era el momento para abandonar su elipse y as铆 poder continuar al lado de Ona. Puede que aquella hip贸tesis fuera una estupidez, pero daba sentido a todos aquellos encuentros y desencuentros. Era quiz谩s el momento de salir de aquella trayectoria vital que las obligaba a reencontrarse a veces. Tal vez era el momento de darse la oportunidad de recomponer su vida. Hab铆a pasado demasiado tiempo en su consulta, recomponiendo las vidas de los dem谩s. Quiz谩s ahora era el momento de hacerlo con la suya. Sab铆a que aquella era la pieza que faltaba para completarse y estaba all铆, frente a ella, a dos mil铆metros sobre unas s谩banas azules perfumadas de Flor Oce谩nico. De repente, supo que a su lado la vida adquir铆a otro sentido y que ella lograba sacar su mejor parte, su mejor rostro, su mejor persona. Supo que estar a su lado la hac铆a feliz, mucho m谩s feliz de lo que hab铆a sido nunca, era como reencontrarse con aquella persona que un d铆a fue y que se hab铆a perdido por el camino.

Ona por favor, deja de llorar-le pidi贸 Carmen

-No puedo.

-Pues deber铆as o de veras, vas a conseguir que yo tambi茅n termine llorando.

El beb茅 de los vecinos de arriba empez贸 a llorar y se escucharon pasos acelerados corriendo hacia ese lugar en el que el ni帽o gimoteaba.

-Ya se ha despertado Lucas- dijo Ona

-Se habr谩 despertado por la lluvia.

-Puede.

-驴Es muy peque帽o?

-Cinco meses.

Pens贸 que no le hac铆a falta recorrer ning煤n pasillo para aplacar el llanto de Ona, tan solo le bastaba con tender la mano y explicarle que tal vez pod铆a quedarse a su lado. Llevaba meses pensando en aquella posibilidad pero no le encontr贸 sentido. 驴Por qu茅 marcharse de Nueva York? 驴Por qu茅 abandonar aquel trabajo que tanto le gustaba? De pronto, todo encajaba. Carmen se acerc贸 y la bes贸 y entonces sus labios se llenaron de l谩grimas que sab铆an a sal鈥

-Me han ofrecido trabajo en Barcelona.

-驴Por qu茅 no me lo hab铆as dicho?

-No lo s茅. 驴Por qu茅 no me dijiste que ya no estabas con Maite?

-Te lo dije.

-Me lo dijiste hace cuatro d铆as, por as铆 decirlo鈥 驴por qu茅 no me dijiste en todo este tiempo que me quer铆as?

-No lo s茅. Hay tantas cosas que no se hacen y que no se dicen y de las que nunca sabes el porqu茅鈥. No lo s茅.

-A lo mejor, si me lo hubieras dicho, yo no me hubiera quedado en Nueva York.

-驴Y t煤 por qu茅 no me dijiste que me quer铆as?

-Ona, estabas con Maite… 驴Qu茅 sentido ten铆a dec铆rtelo?

-Tienes raz贸n.

-T煤 eres la 煤nica persona por la que me marchar铆a de Nueva York.

-驴Me lo dices en serio?

-Pues claro. Ya sabes que te quiero. No es que crea que te quiero. S茅 que te quiero. Estoy tan segura como que hoy estoy aqu铆.

-驴Me est谩s hablando en serio?-insisti贸 Ona.

-驴T煤 me quieres?-le pregunt贸 Carmen.

-Pues claro. Hace mucho tiempo que te quiero- le respondi贸 Ona.

Aquella noche se quedaron dormidas pensando en aquel futuro que las aguardaba a la vuelta de la esquina.

-Carmen.

-驴Qu茅?

-Te voy a echar de menos cuando te marches.

-Pero me tengo que marchar si quiero volver-dijo Carmen

-Me ir铆a contigo. No quiero que te vayas.

-Anda, du茅rmete. Esta vez voy a volver. Conf铆a en m铆. Buenas noches-le dijo Carmen.

-Buenas noches.

Cuatro d铆as despu茅s, Ona vio c贸mo Carmen ascend铆a por las escaleras mec谩nicas del vest铆bulo del aeropuerto y se hac铆a peque帽a hasta desaparecer en lo alto, engullida por la terminal de salidas. La imagin贸 colocando su equipaje de mano en el compartimiento superior, recostando su cabeza contra la ventanilla, observando desaparecer la tierra bajo sus pies para luego irrumpir en el cielo, entre nubes blanquecinas, atravesando un mar inmenso hasta llegar a Nueva York. Luego la imagin贸 embalando sus libros, sus platos, apelotonando ropa en alg煤n sof谩 para despu茅s ubicarla en maletas, abriendo y cerrando puertas de armarios hasta desvalijarlos por completo de todos aquellos cachivaches que hab铆an conformado su vida en aquella ciudad. Despu茅s la supuso despidi茅ndose de su gente, de sus pacientes, oliendo por 煤ltima vez el aroma de Nueva York y entonces, se dedic贸 a vivir como si en su vida s贸lo importara una cosa: que Carmen regresara.

(Continuar谩 el viernes pr贸ximo)

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HISTORIAS DE 鈾: 鈥淪ayonara Baby鈥 Parte 10
Friday August 09th 2013, 10:20 am
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Historias de 0 def

Ona baj贸 del taxi. Llegaba diez minutos tarde. Una reuni贸n no planificada la hab铆a retenido m谩s de la cuenta. Odiaba llegar con retraso a los sitios, siempre hab铆a sido as铆. Atraves贸 el pasillo y abri贸 con sigilo la puerta de la sala en la que se presentaba el libro de Carmen y entonces la vio a lo lejos, detr谩s de aquella mesa cubierta con una tela de tafet谩n marr贸n, al lado de la que supuso era la responsable de prensa de la editorial que en aquellos momentos estaba centrada en la presentaci贸n. Estaba igual. Como cuando se reencontraron en Nueva York, en aquel ascensor. Parec铆a que ni siquiera hab铆an pasado cinco a帽os. Carmen alz贸 la vista y la mir贸, luego le sonri贸 y le gui帽o un ojo c贸mplice. Despu茅s se gir贸 hacia la mujer que estaba a su lado y que segu铆a hablando del libro.

-Para quien a煤n no lo sepa, Carmen L贸pez de Olmedo se encontraba ese d铆a en Nueva York, asistiendo a un congreso de psiquiatr铆a y de hecho, el d铆a de aquel ataque terrorista, deb铆a visitar las Torres Gemelas junto a otros colegas psiquiatras. Tras los atentados permaneci贸 en la ciudad como voluntaria en la asistencia psicol贸gica a los familiares de las v铆ctimas, pasando despu茅s a formar parte de la plantilla de psiquiatras del New York Psychiatric Institute.
Este libro es el resultado de ese trabajo intenso desarrollado durante los d铆as posteriores a los atentados y hay que decir que tuvo un 茅xito arrollador cuando se public贸 en los Estados Unidos, un a帽o despu茅s de los atentados. Zona Cero, recoge testimonios de los familiares de las v铆ctimas de los ataques terroristas del 11S y es un libro que va a servir de ayuda a aquellos que pasen por el trance de perder a un ser querido, a la vez que puede ser un manual excelente para los profesionales de la psiquiatr铆a. Desde la editorial Scince World, nos alegramos de que el p煤blico espa帽ol pueda disfrutar de este excelente libro cuando se cumplen cinco a帽os de los atentados en los que murieron 2996 personas.
Os dejamos ya con la dra. L贸pez, a la que agradecemos much铆simo que hoy est茅 con nosotros y a la que queremos dar las gracias tambi茅n por su colaboraci贸n durante la edici贸n del libro en castellano. No ha sido f谩cil, teniendo en cuenta la distancia y lo dif铆cil de compatibilizar su trabajo con la traducci贸n de este libro. As铆 pues quiero darle las gracias por su entusiasmo y su dedicaci贸n, de parte de la editorial Science World.

Aquella mujer dio paso a Carmen, entonces ella habl贸 de su experiencia durante aquellos d铆as de septiembre del 2001, de todas aquellas historias a las que tuvo que acercarse. Miles de vidas truncadas, esperanzas rotas, dolor鈥ero tambi茅n record贸 aquel accidente en el que muri贸 su madre, aquel d铆a fat铆dico tras el cual tuvo que aprender a vivir sin ella y explic贸 que escribir aquel libro tambi茅n le hab铆a servido de terapia. Ona se sinti贸 muy cerca de Carmen. Le pareci贸 retroceder a aqu茅l momento en el que ella se despert贸 y descubri贸 que su madre ya no estaba y que nunca m谩s estar铆a y entonces pudo sentir su tristeza, la desesperaci贸n de aquellos d铆as, la soledad, su p茅rdida de rumbo. Cuando termin贸 aquella presentaci贸n se acerc贸 a ella y la abraz贸 sin apenas decirle nada, tan solo le dijo al o铆do:

-Lo siento.

Carmen se mantuvo abrazada a Ona durante un minuto, como si de repente se diera cuenta de que siempre le hizo falta aquel abrazo, s贸lo aquel abrazo que no recibi贸 en su momento y que ahora, a帽os despu茅s Ona le daba.

-驴Qu茅 vas a hacer ahora? 驴Cenamos?-le dijo Carmen

-Claro. Me muero de hambre.

-Qued茅monos un poco m谩s, nos tomamos una copita m谩s de vino y luego nos vamos 驴vale?

-Vale.

A las 9 pm, cuando todo termin贸, Ona y Carmen cogieron un taxi y subieron al Tibidabo para tomar una primera copa en el Mirablau antes de cenar. El cielo hab铆a empezado a cubrirse de nubarrones y la luna hab铆a desaparecido detr谩s de ellos, pero a pesar de ello, cuando se sentaron cerca de los grandes ventanales desde donde se ve铆a toda una ciudad, Carmen observ贸 Barcelona con nitidez, iluminada por miles y miles de luces trazando cuadr铆culas perfectas y a lo lejos, la silueta de los edificios que conformaban el frente mar铆timo.

-驴Sabes que esta ma帽ana he visitado el edificio en el que viv铆 antes de irme a Madrid? Le he pedido al taxista que antes de llevarme al hotel pasara por all铆. Era tal y como lo recordaba.

-驴Y c贸mo ha sido?

-No sabr铆a decirte. He sentido demasiada nostalgia. He tenido que marcharme.

-Me imagino.

-Por cierto, mi antigua casa estar谩 igual, pero esta ciudad no se parece a la Barcelona que yo conoc铆. 驴Qu茅 son aquellos dos edificios de all铆, frente al mar? Parecen las Torres Gemelas.

-隆Qu茅 va! No son ni la mitad de altos de lo que eran las torres. El de la izquierda es la Torre Maphre y a la derecha, el Hotel Arts. Los construyeron para las olimpiadas del 92.

-No reconozco Barcelona. Me parece otra ciudad. No la recordaba as铆. Se debe de vivir bien aqu铆.

-驴Aqu铆?… Se vive de puta madre. 驴Cu谩ndo te marchas?

-El viernes -respondi贸 Carmen.

-Entonces, me quedan 4 d铆as para ense帽谩rtela. Ma帽ana por la noche, podemos ir al Barceloneta a cenar.

-驴Qu茅 es eso?

-Un restaurante desde donde se ve uno de los puertos deportivos de Barcelona.

-Por favor鈥 隆s铆!…me han dicho que est谩 muy bien toda esa parte.

De pronto Ona vio que Carmen la miraba, como aquella primera vez en la que la mir贸, como aquella noche en Nueva York, apart谩ndose aquel flequillo que segu铆a cubriendo su ojo derecho sin remedio. Ona se sonri贸.

-驴De qu茅 te r铆es?- le pregunt贸 Carmen

-T煤 y esa forma de mirar.

-驴A lo Terminator? Puede. Bueno es que de repente me ha apetecido besarte como aquel d铆a en el jard铆n-le respondi贸 Carmen

Ona sonri贸.

-Ya. Estar铆a bien pero no creo que 茅ste sea el mejor sitio.

-Para besar a alguien todos los lugares son buenos-Coment贸 Carmen.

-驴As铆 que el d铆a que me conociste me hubiera dado un beso? Nunca me lo hab铆as dicho.

-Tampoco hace falta que te lo diga todo-le dijo Carmen.

-Ya. Pues a m铆 no me gustaste entonces.

-Porque estabas gilipollas. Si me hubieras mirado bien, seguro que tambi茅n hubieras tenido ganas de besarme. Pero como que a煤n estabas en tu 茅poca hetero chunga con aquel imb茅cil de tu novio鈥ues no te fijaste en m铆- le dijo Carmen

-Igual fue eso.

-Claro mujer. Si hubieras estado por lo que ten铆as que estar, te hubieras enamorado de m铆 en aquel momento, como hice yo de ti. 驴C贸mo no te diste cuenta de que soy lo m谩s?

-Porque me di cuenta despu茅s. Tampoco te creas que tard茅 mucho. Carmen鈥

-驴Qu茅?

-驴Por qu茅 no me has preguntado nunca cu谩ndo me di cuenta de que hab铆a dejado de querer a Maite?

-No lo s茅. 驴Cu谩ndo te diste cuenta de que hab铆as dejado de quererla?

-Cuando volv铆 de Nueva York. -le dijo Ona.

-S铆, Nueva York es como un punto de inflexi贸n 驴no?

-Si-respondi贸 Ona.

-Estoy de acuerdo. Nueva York fue como abrir la caja de Pandora

Carmen la mir贸 fijamente, directamente a sus ojos. Le cogi贸 las manos mientras pensaba que deseaba acercarse a su boca.

-驴Qu茅 vas a hacer?

-Voy a acercarme m谩s y te voy a dar un morreo directamente-le dijo Carmen.

-Aqu铆 no.

-Va a ser que s铆.

-No por favor, nos est谩n mirando. Me pone enferma que la gente mire descaradamente- respondi贸 Ona.

-驴Qui茅n mira?

-Unos que est谩n all铆 enfrente. T煤 no puedes verlos.

-Pasa de ellos. Igual te miran porque piensan que est谩s buen铆sima.

- No. Nos miran porque piensan: S茅 que sois bolleras-respondi贸 Ona.

-Es que lo somos.

-Ya. Pero yo no miro a nadie dici茅ndole a los ojos, s茅 que eres hetero.

-Ya lo s茅. Pero las cosas est谩n montadas as铆.

Carmen se levant贸 de su taburete y se acerc贸 a Ona y entonces la bes贸.

-驴No quieren temita para hablar? Ahora podr谩n decir: sab铆a que eran bolleras. Anda, vamos. 驴No me ibas a llevar a uno de tus restaurantes favoritos?

Pagaron sus copas y salieron del Mirablau, Carmen le agarr贸 la mano mientras cruzaban la calle para entrar en el restaurante La Venta, Ona apoy贸 la cabeza en su brazo y se cogi贸 a su cintura. Antes de entrar Carmen se aproxim贸 a su o铆do.

-驴Est谩s segura de que tienes hambre?-le dijo Carmen.

-驴T煤 tienes hambre?

-A m铆 como que se me ha pasado.

-A m铆 creo que tambi茅n se me ha quitado de golpe. Hace 10 minutos hubiera matado por unas cocochas de merluza y ahora no tengo ni hambre. 驴Vamos a mi casa? 鈥搇e dijo Ona

-驴Quieres venir a mi hotel?

-No me gusta follar en hoteles-respondi贸 Ona.

-驴Y eso?

-Una man铆a como otra.

-Pues no la conoc铆a.

-Es que t煤 y yo nunca hemos follado en un hotel. Tampoco es que haya follado mucho en hoteles pero no s茅鈥o me gusta.

-Bueno, 驴aquel Bed and Breakfast de Londres cuenta como hotel?-le pregunt贸 Carmen.

-驴El de los angelitos de porcelana?…creo que no.

-Es que entonces lo entender铆a todo perfectamente.

(Continuar谩 el viernes pr贸ximo)

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HISTORIAS DE 鈾: 鈥淪ayonara Baby鈥 Parte 9
Friday August 02nd 2013, 8:31 am
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Historias de 0 def

La ma帽ana del 22 de diciembre del 2001, Ona recibi贸 una llamada de Carmen.

-驴C贸mo sigues?-le pregunt贸 Ona.

-Con mucho trabajo pero bien. Oye, feliz Navidad.

-Igualmente. 驴Vienes a Espa帽a a pasar las navidades?

-No. Mi padre, mi hermano y su novia van a venir a pasar aqu铆 las vacaciones. Qu茅 pena que t煤 no puedas venirte. Te encantar铆a esto en Navidad-le dijo Carmen.

-Una vez pas茅 all铆 el fin de a帽o y s铆, tienes raz贸n. Nueva York en estas fechas es una pasada.

-Pasadlo muy bien t煤 y Maite.

-Gracias, igualmente.

-驴T煤 no vas a venir con ese jefe tuyo tan estupendo alg煤n d铆a?

-Por ahora no hay nada planificado. Mi jefe tiene problemas familiares as铆 es que tardaremos en ir, al menos por un tiempo.

-驴Qu茅 le pasa?

-Su mujer. No s茅 muy bien. Creo que est谩 enferma.

-Bueno. Alg煤n d铆a ser谩.

-Claro. Alg煤n d铆a volver茅 a Nueva York y te llamar茅.

-Ona

-驴Qu茅?

-Sayonara baby. 隆Ah! Y feliz 2002.

-Igualmente. Hasta la vista, baby. Un beso.

Ona colg贸 el tel茅fono y se retrep贸 en la silla. Pens贸 en ella y sinti贸 un nudo en el est贸mago y un hueco en la garganta y entonces supo que estaba sufriendo un ataque de melancol铆a.
Las llamadas de Carmen y Ona se repitieron cada navidad, durante los cuatro a帽os siguientes, y tambi茅n para los cumplea帽os de ambas y un buen d铆a, cuando Ona ya cre铆a que nunca iba a volver a encontrarse con ella, cuando pensaba que su relaci贸n se mantendr铆a gracias a aquellas conversaciones telef贸nicas y a unos cientos de correos electr贸nicos, cuando termin贸 aceptando que la distancia que las separaba era mucho m谩s grande de lo que hab铆a parecido en un principio, en la pantalla de su m贸vil apareci贸 el nombre de Carmen.

-驴Todo bien?-le pregunt贸 Ona

-S铆 y 驴t煤?

-Supongo que tambi茅n.

-驴Y ese supongo?

-Lo he dejado con Maite.

-Vaya. Lo siento. 驴C贸mo est谩s?

-Bien. Bueno, m谩s o menos-sigui贸 Ona.

-Lo imagino.

-Pero bueno, ha sido lo mejor para las dos. De pronto me di cuenta de que la hab铆a dejado de querer.

-Es duro decir eso.

-S铆, pero es m谩s duro darte cuenta de que has mentido a alguien durante demasiado tiempo. No es muy agradable que digamos.

-驴Cu谩nto hace que lo hab茅is dejado?

-Hace un mes, pero antes ya hab铆amos tenido algunas crisis. Hace como cuatro a帽os que est谩bamos mal. De hecho, ya lo hab铆amos dejado en otras ocasiones pero hab铆amos vuelto.

-Esas cosas no suelen funcionar-le dijo Carmen.

-No. Lo hemos intentado, pero no ha podido ser. Maite era alguien que estaba en mi vida y nada m谩s. Al final me dio la sensaci贸n de que estaba con ella para no estar sola. No se merece que no la haga feliz.

-驴A ti te hac铆a feliz?

-Sinceramente, no.

-Pues entonces, es lo mejor que has hecho. Ahora ser谩 duro, pero despu茅s pensar谩s que habr谩 sido una buena decisi贸n.

-Lo s茅.

-Claro. Ya lo ver谩s.

-S铆, s铆. Tienes raz贸n. -respondi贸 Ona.

-Oye voy a estar en Barcelona la semana del 20 de marzo. 驴Quieres que nos veamos?

-驴No es broma? 驴Me lo dices de verdad?

-Claro.

-Me encantar谩 verte.

-Perfecto. A m铆 tambi茅n.

-驴Cu谩nto tiempo vas a estar?

-En realidad llego el 13 a Madrid. Mi hermano se casa el 18 y quiero estar con mi familia unos d铆as antes para ayudarles con los preparativos. En fin, esas cosas que toca hacer y que me apetece mucho hacer y adem谩s鈥 el 15 presento mi libro-dijo Carmen

-驴Zero Zone?

-S铆. No te lo hab铆a dicho, me lo publican en Espa帽a.

-Ostras, enhorabuena. 隆Qu茅 callado lo ten铆as!

-Era una sorpresa. Adem谩s, estas cosas es mejor no explicarlas hasta que no se concretan.

-S铆, tienes raz贸n. Bueno, 驴entonces cu谩ndo vienes a Barcelona?-dijo Ona

-El 20, el mismo d铆a de la presentaci贸n por la ma帽ana.

-驴A qu茅 hora llegas?

-A las 10.

-Me sabe mal pero no voy a poder ir a buscarte.

-No te preocupes, los de la editorial me env铆an a alguien.

-驴D贸nde te quedas?

-En el Hotel Claris-dijo Carmen.

-Hubieras podido quedarte en mi casa.

-No lo pens茅, bueno, igual s铆, pero no cre铆 que fuera buena idea molestaros a Maite y a ti.

-Bueno, ahora ya sabes que no nos hubieras molestado, en fin鈥 oye que vaya bien la boda. 驴Se casa con aquella novia que te ca铆a tan bien?-le pregunt贸 Ona.

-S铆, con Ana.

-Bueno Carmen, pasadlo bien.

-Gracias. Nos vemos.

-Que vaya muy bien la boda.

-Gracias. Eso espero. Nos vemos pronto-respondi贸 Carmen. Luego colg贸.

El 14 de marzo del 2006 Ona abri贸 la bandeja de entrada de su cuenta de correo electr贸nico y se encontr贸 un mensaje de Carmen.

Hola Ona,

Te paso la invitaci贸n para la presentaci贸n del libro.

Te espero. Sayonara baby.

Ona abri贸 el archivo adjunto.

La editorial Science World tiene el gusto de invitarle a la presentaci贸n del libro 鈥淶ona Cero. El reto de superar la muerte de un ser querido鈥 de la psiquiatra Carmen L贸pez de Olmedo. Lugar: Col.legi de Metges de Barcelona. Paseo de la Bosanova 47. D铆a 20 de marzo. Hora 19:00 horas.

Ona puls贸 las teclas de su ordenador y respondi贸:

All铆 estar茅. Hasta la vista, baby.

(Continuar谩 el viernes pr贸ximo)

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