¡Feliz Diada de Sant Jordi!
Monday April 23rd 2012, 9:27 am
Filed under: Actualidad,Libros,Nosotras,Noticias y Agenda de ambiente,Quiosco,Relatos by Ingrid

Desde lesbiana.es queremos desearos a tod@s una feliz diada de Sant Jordi. Ya sabéis lo que toca hoy ¿no chic@s? La rosa, el libro… y os recordamos que, como el año pasado, nuestra compañera Carme Pollina estará hoy firmando ejemplares de su nuevo libro “Relatas“. Sí tras el éxito de “Lesbianarium” Carme vuelve a sorprendernos y a hacernos reír con esta nueva compilación de relatos. ¡Os la recomendamos!
Carme estará hoy..
en la parada de la librería Antinous: de 17:00h a 18:00h;
en la parada de la librería Cómplices: de 18:00h a 19:00h.
y en la librería Cómplices (c/Cervantes, 4. Barcelona): de 19:30h a 21:00h.

¡¡¡A por todas Carme!!!

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El 23 de abril llega “Relatas”, ¡¡¡el nuevo libro de nuestra compañera Carme Pollina!!!
Saturday April 21st 2012, 8:56 am
Filed under: Actualidad,Libros,Lo que viene...,Nosotras,Recomendados,Relatos by Ingrid
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El 23 de abril llega “Relatas“, mi nuevo libro de relatos.

Os presento “Relatas: Historias extrañas de mujeres atípicas“, mi segundo libro de relatos cuyas protagonistas son mujeres lesbianas. Está editado por Egales y la ilustración de portada es de jotaefete.
El día que me desconecté de Matrix comprendí que los cuentos, entendidos como relatos construidos por personas adultas para inculcar su realidad a niños y niñas, también están contaminados por esa visión patriarcal, religiosa y heterosexista que lo impregna todo. Ese día me puse a escribir “Relatas”, un conjunto de historias difíciles de clasificar con un único denominador común: sus protagonistas son mujeres lesbianas que se enfrentan a la cruda realidad de descubrir que continúan luchando solas contra una discriminación que sigue viva, aunque muy sutil, a principios del siglo XXI. Poco importa que la palabra “homosexual” ya no sea definida en términos patológicos en nuestros días; algunos y algunas, bastantes más de lo que pueda parecernos, siguen pensando que las lesbianas somos enfermas dispuestas a contagiar al resto de la población a través de miasmas. Desengañémonos, la igualdad plena y la no marginación por orientación sexual están lejos de alcanzarse. El camino es largo y en ocasiones penoso, y sin duda lo recorreremos mejor si somos capaces de reírnos, aunque solo sea un poco, de nosotras mismas y de todo lo que nos rodea.

El 23 de abril, Día del Libro, estaré firmando ejemplares en Barcelona:
- Parada librería Antinous: de 17:00 h a 18:00 h.
- Parada librería Cómplices: de 18:00 h a 19:00 h.
- Librería Cómplices (c/Cervantes, 4. Barcelona): de 19:30 h a 21:00 h.

¡Habrá cava fresquito!

Carme Pollina

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“TUYOS, MÍOS, NUESTROS INSTANTES EFÍMEROS”, By Sílvia R.
Tuesday January 17th 2012, 11:17 am
Filed under: Actualidad,Relatos by Ingrid

Despacito pero con buena letra. Seguimos publicando poco a poco los relatos finalistas del pasado concurso de lesbirelatos que organizamos Lesbiana.es junto con el Girlie Circuit Festival 2011. Os dejamos hoy con “Tuyos, míos, nuestros instantes efímeros“, de Sílvia R.

Perderme nunca ha sido santo de mi devoción, y, sin embargo, daría lo que fuera ahora mismo por entrar en un torbellino de imágenes, en ese laberinto que creamos y en el que solíamos escondernos y jugar a encontrarnos. Perderme en ti, perderme contigo o, al menos, en lo que fuiste para mí.

Desvanecerme en el inicio de ese camino, convertirme en aire cálido y acariciar tu cuerpo desnudo, tumbado tranquilamente a mi lado. Enredarme en los reflejos anaranjados de tu pelo, mientras éstos bailan y ondean al ritmo de un viento desacompasado. Mirar cómo colocas suavemente con los dedos esos mechones despeinados detrás de la oreja y, sonríes distraídamente, al devolverme la mirada; esa mirada juguetona que me retó tantas veces a ir a por ti, a perseguirte por la calle como si fuéramos niñas pequeñas en la hora del recreo; esa mirada de pícara que me pedía que te pillara, para acabar finalmente apoyadas en alguna pared, susurrándote al oído qué iba a hacer contigo ahora que no podías salir corriendo.

Ver como tu muralla se esfumaba y tus mejillas se enrojecían me daba vía libre para acercarme a tus labios, cual si fuera un pequeño roce primero, jugando a quién conseguía robar el primer beso después, y acabar haciendo desaparecer nuestro alrededor entre caricias, ligeros mordiscos y suspiros. Y en medio de esa ráfaga de sensaciones parar y mirarnos a los ojos; como si hiciera tiempo que no nos hubiéramos visto, murmurarnos un “hola”, pintando así nuestra propia intimidad, nuestro universo paralelo, en el que nadie podía entrar ni romper el encanto.

Quisiera pararme a contemplar, cual si fuera un museo, las mañanas en las que me desperté a tu lado, en las que, medio dormidas aún, entrelazábamos nuestras manos y, harmoniosamente, acompasábamos nuestros ligeros cambios de postura, sin perturbar el sueño.

Sentarme en la terraza y desayunar contigo al sol, ligeras de ropa y mirándonos de reojo; sonrisas cómplices al evocar la noche anterior, ruborizarte al recordarte cómo me gusta sentir tu cuerpo arqueado bajo el compás de mis melodías y oírte entonar esas notas que suenan como mi nombre, perdida entre las sábanas, perdida entre mis dedos, entrecortados tus suspiros, éxtasis en nuestras pupilas. Besarte como si fuera la primera vez, besarte como si nunca fuera a besarte de nuevo, quedarme pegada a ti, escuchar tu corazón acelerado tumbada encima de tu pecho. Tocar tus manos, delicadamente, como si fueran de cristal, acercarlas a mis labios y besarlas. Mirarte de nuevo, en ese nuevo despertar, en ese nuevo inicio, y encontrar en tu rostro la octava maravilla del mundo, esa que sólo yo conozco y que sólo tú has sabido mostrarme.

Me preguntas que estoy mirando, escondiendo tu sonrisa bajo las sábanas.

Nunca pareciste darte cuenta de lo preciosa que eras.

Hace unos años, me reuní en la terraza de un bar con una buena amiga, una tarde soleada de verano. Ella sonreía con melancolía en los ojos y fundiéndose ante la expresión, me dijo: “son tan bellas, las mujeres, Sílvia…”.

Creo que no acabé de entender el verdadero significado de esas palabras hasta que te conocí.

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“BIBLIOTECARIAS, CAMISETAS Y JUGUETES AMATORIOS” by Afri2. Parte 2
Monday November 14th 2011, 10:00 am
Filed under: Actualidad,Relatos by Ingrid

Tras colgar la primera parte la semana pasada, os dejamos con la segunda parte -y final- del lesbirelato de Afri2 “Bibliotecarias, camisetas y juguetes amatorios”, uno de los relatos ganadores del concurso de Lesbirelatos que cada año organiza Lesbiana.es junto con el Circuit Festival.

Le expliqué que la bibliotecaria llevaba una camiseta como la mía, tuve que describirle la camiseta y como no caía de cuál se trataba, tuve que buscarla en el armario. Aproveché, me la puse, y estuve imitando a la bibliotecaria, sólo que en este caso era yo la que entregaba el libro a Sara y ésta me respondía (haciendo un teatro exagerado), que tenía una camiseta como la mía. Yo continué con el teatro, diciéndole que cuándo quedábamos con ellas puestas. Sara me seguía e iba más allá diciendo que mejor cuándo quedábamos para quitárnoslas. Nos acercamos, nos rozamos, la camiseta causante del calentón se rozaba con el cuerpo de Sara. Nuestros labios, cómplices siempre, se buscaron con deseo, se encontraron. Gozaba de nuevo de la carnosidad de sus labios, del calor de su boca. Enseguida nos quedamos sin ropa de cintura para arriba.

El ritual comenzaba, sin dejar de lado la fase en que nuestros pezones se saludaban por contacto, desplegando un tamaño inusitado si se compara con el minuto anterior. Una vez despiertos, nuestros pechos rebosaban deseo de ser masajeados. Era a mí a quien me encantaba detenerme en los suyos, y tenía la suerte de que Sara se dejaba. Mis pechos no eran tan receptivos a ser masajeados pero yo me había convertido en una especialista en hacer latir los de Sara. Y ahí la tenía respirando aceleradamente con mi boca provocando su sentir precipitado y con mi oído centrado en las palpitaciones de su corazón.
-¿Tenemos tiempo?, dijo Sara. Claro que tenemos. Me empezó a susurrar en el oído todo lo que teníamos que hacer pero no consiguió bajar la presión del momento. Se resistió a que mi mano descendiera por territorios humedecidos, fueron mis labios los que se introdujeron en ellos.
Cada vez que quería colmar su deseo era una aventura para mí. No había habido dos momentos iguales. El deseo, cada vez era único y tenía que satisfacerlo de una forma nueva, creativa, quería que Sara lo viviera como el mejor de su vida y para ello ponía toda mi experiencia al servicio de su placer. Parecía que en esta ocasión también respondía, se volvía loca, se estremecía, se arqueaba. Cada uno de sus movimientos causaba estragos húmedos en mí. Ella lo sentía como yo.

Maestra donde las haya en el arte de equiparse con juguetes amatorios, sin que me percatara, estaba preparada para jugar dentro de mí con sus armas de mujer. Me tenía dominada en ese momento. Era capaz de poseerme en cuerpo y mente, de darme todo el placer del mundo. Dejaba de existir para que ella me introdujera hábilmente el sexo hasta la última neurona de mi ser. Resistía lo envites durante largos espacios de tiempo. Sara había conseguido una técnica tan depurada que no se cansaba nunca. ¡Vaya par!. El escándalo tenía que ser patente en todo el bloque de pisos. ¿Qué pasaba tantas veces al mediodía en esa casa?, ¿ a quién le están pegando?, podrían pensar los vecinos.

Cuando llegaba la calma y nuestros cuerpos pasaban de la tensión a la más serena laxitud, la plenitud de la madurez es lo que más destacaba en el semblante de Sara. Me daba cuenta una vez más de que era el motor de mi vida, mi más valiosa energía y que la cuidaría con esmero para que nunca se agotara.

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“BIBLIOTECARIAS, CAMISETAS Y JUGUETES AMATORIOS” by Afri2. Parte 1.
Sunday November 06th 2011, 12:17 pm
Filed under: Actualidad,Relatos by Ingrid

Hace ya varios meses prometimos ir colgando los relatos ganadores del último concurso de lesbirelatos que Lesbiana.es y el Girlie Circuit Festival organizamos el pasado verano. El relato ganador, escrito por nuestra ya nueva colaboradora Ilska Rasga fue publicado ya en su día y ún teníamos pendientes el resto de relatos galardonados. Así que os dejamos con uno de ellos. Se trata de “Bibliotecarias, camisetas y juguetes amatorios“, de Afri2. Lo colgaremos en varias entregas. ¡Esperamos que os guste!

Estaba guapísima con el pelo suelto con el rostro fresco, descansado después de una temporada larga de cuidarse a sí misma. Lucía una madurez ante el mundo rebosante de plenitud. Hacía pocos días había celebrado su cumpleaños, festejaba la suerte con que le había homenajeado la vida. Se encontraba fuerte, optimista con un amor que sentía que palpitaba a su lado , que le daba energías para mirar hacia delante y afrontar otros tantos años. Celebraba por encima de todo sentirse amada y amar con una pasión que no se había calmado después de muchos años de intensidad.
Yo la miraba de reojo, sin decirle nada, disfrutando de ese rostro sereno, tranquilo, hermoso. Ella estaba un tanto inquieta, se disponía a entrar a la consulta de un especialista por un problema de salud. Sin embargo, ni esa situación le hacía dejar de estar radiante ante mí. Confiaba en que sería una cuestión rutinaria que no podría alterar el curso de su vida. Y así fue, buenas noticias y tranquilidad. Salimos juntas pero nos separamos para hacer las tareas cotidianas. Sara que no trabajaba esta temporada, se dirigió a casa a concentrarse en el estudio que le llevaba buena parte del día.
Yo tenía varios recados, el último hacer acopio de libros en la biblioteca. Procuraba ir todos los días o por lo menos cada dos. Había dos bibliotecarias, una especialmente atractiva para mí. No eran los libros lo que me impulsaba a acercarme, era ella. Procuraba acercarme al mostrador cuando me podría atender ella, preparaba alguna pregunta sobre algún libro, siempre me indicaba con un despliegue de erudición que me hacía aún más interesante su persona.

Le dedicaba una sonrisa, ella al principio no, pero con el roce diario ya empezaba a corresponderme con una sonrisa amable que me llenaba de una sensación muy gratificante. Había incluso traspasado los límites de la relación entre usuaria y bibliotecaria. Esta última vez, llevaba una camiseta que le quedaba genial. En su cuerpo menudo, la camiseta estrecha marcaba las tímidas curvas de su pecho. No pude reprimirme y entre las frases, tienes este libro, me lo llevo, le dije que tenía una camiseta como la suya. El estampado era el mismo aunque el diseño no. No se alteró, tampoco se detuvo en el tema, pero me deleitó con otro tipo de sonrisa que aún no había descubierto en ella. Se mostró más sonriente, confidente, me miró unas décimas de segundo más que otros días. Me fui feliz. Hoy había disfrutado más rato de su presencia.
Otros días me tenía que conformar con verla ir y venir atendiendo a los usuarios. Siempre diligente, hacía que pudiera ver sus contornos moviéndose decididos por toda la sala. Salí de la biblioteca y pensé que cada vez me gustaba más verla. Elucubraba con la posibilidad de acercarme más. Teníamos una amiga común y quién sabe podía hacer que coincidiéramos las tres. Me iba hacia casa pensando en cómo podría diseñar ese encuentro.

Cuando llegué a casa, Sara me recibió con un ¡hola cariño!, con ese tono de voz grave, sensual, que algunas veces me hacía pensar que provenía de alguna línea erótica. Me encantaba esa voz. Me hacía acercarme a ella, deseando que ese timbre vibrara en mi cabeza durante más rato. Nos dábamos un beso de bienvenida, habían sido dos horas separadas y eso era una eternidad. Sara quería saber qué le había traído de la biblioteca. Me solía encargar a mí sus lecturas, una de mis tareas adjudicadas. También quiso saber qué tal me había ido hoy con la bibliotecaria.
-¿Has visto a tu chica?, ¿te ha atendido ella?, preguntó Sara con una sonrisa.

Continuará... ;)

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Lesbianarium 86: “Flores de Bach”
Monday July 25th 2011, 8:39 am
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Desgraciadamente el de hoy es el último lesbirelato que Qerma cuelga en nuestro blog, por lo menos durante los próximos meses. Primero porque se toma unas merecidas vacaciones y segundo porque, de cara al otoño, Qerma se enfrenta a un montón de nuevos proyectos que por ahora no le van a permitir seguir escribiendo estos lesbirelatos tan chispeantes con los que nos lleva deleitando en los dos últimos años. Por supuesto habrá un segundo libro de Lesbianarium del que os daremos buena cuenta y muchas cosas más de las que aún no podemos avanzar nada… Desde aquí un saludo para Qerma y todo nuestro apoyo en esta nueva etapa que se abre ante ella. Un besazo. ¡¡¡Ha sido y seguirá siendo un placer tenerte en lesbiana.es como colaboradora!!! ¡Nos vemosmuy pronto!
Y ahora sí os dejamos con el lesbirelato de Qerma:

Arrancó de cuajo patatas, tomates, cebollas y calabacines. Exterminó de raíz limoneros y perales. Recolectó las últimas lechugas y prendió fuego al huerto para arrasar con todo. Se dejó llevar por la ira, sí, pero consciente de que era la última vez que daba rienda suelta a sus emociones negativas. Ya no quería huerto, necesitaba un jardín en su vida, pero no un jardín cualquiera sino un jardín de Flores de Bach. La primera visita a la terapeuta le había abierto los ojos a una nueva realidad de autocontrol y canalización de frustraciones por medio de extractos florales diluidos en alcohol. En esa primera cita, en la que ella misma escogió sin mirar las Flores que, supuestamente, debían ayudarla según su estado emocional, sus manos hablaron por ella.
—Impatiens y Willow, interesante elección —valoró la terapeuta— irritabilidad y resentimiento. No te asustes si ves que tomas decisiones drásticas en cuanto empieces a tomarlas.
“Y tan drásticas”, pensó Yolanda frente a su huerto en llamas. A la semana siguiente, en la consulta, su elección fue otra bastante distinta: Crap Apple, Heather y Beech. Al parecer, ya no estaba irritada ni resentida, ahora no se gustaba a sí misma, y eso la llevaba a obsesionarse con su persona y a ser intolerante con las demás. Debía tomar la nueva pócima durante la siguiente semana si quería perdonar a Lola por haberse largado de un día para otro dejándole por único legado un huerto que ella siempre había detestado.
En la siguiente visita, Yolanda explicó a la terapeuta que se sentía vacía, sin ganas para nada ni para nadie, aunque preocupada por si sería capaz de rehacer su vida algún día. Escogió de nuevo las Flores adecuadas: Walnut para aprender a adaptarse a los cambios, Hornbeam para recuperar la energía perdida y White Chestnut contra la preocupación rumiante. Una semana más tarde, por fin, todo parecía encajar, y quizá por eso su mano derecha se posó sobre el frasco de Holly.
—¿Solo una esta semana? —indagó la terapeuta.
—Sí, ¿eso es bueno o malo?
—En tu caso es bueno, muy bueno. Nada mejor que unas gotas de Holly para dejarse llevar y despertar de nuevo al amor.

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Lesbianarium 85: “Explota mi corazón”
Monday July 18th 2011, 10:44 am
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Las bomberas acudieron enseguida, alertadas por la llamada angustiada de una vecina.
—Estaba durmiendo tan tranquila, me despertó la explosión hacia las tres y media, más o menos, no recuerdo la hora exacta. Estoy muy nerviosa.
La jefa de brigada trata de tranquilizar a la testiga. El incendio ya ha sido sofocado y es hora de recoger la máxima información posible para tratar de aclarar los hechos.
—No se preocupe, señora, le agradecemos su aportación. Deje que la policía haga su trabajo y procure reponerse. En la ambulancia la atenderán.
La jefa de brigada se reúne con la inspectora y la forense en la escena de los hechos. En el suelo, el cadáver, cubierto; en las manos de la forense, unas gafas; en las de la inspectora, una nota.
—Suicidio —concluye la inspectora.
—Sin duda alguna —confirma la forense.
—Entonces, ¿caso cerrado? —pregunta la jefa.
—Un cadáver con gafas podría ser el resultado de un asesinato —aclara la inspectora— pero si las gafas aparecen al lado del cuerpo, se trata de suicidio. La mayoría de suicidas se las quitan. Por lo visto, nadie quiere llegar miope al Más Allá. Y luego está la nota, claro. Lo que no entiendo es por qué el cadáver está tan perfecto, aparte del boquete en el pecho.
La forense toma el relevo para explicar las causas de la muerte.
—A mí también me ha sorprendido. Jamás había visto un caso semejante. Un cuerpo en perfecto estado pero un corazón hecho añicos. Es como si le hubiera explotado en el pecho. La pobre ha muerto fulminada, de eso no hay duda. ¿Conocemos el origen del incendio?
—Sí —responde la jefa de brigada— ahí mismo, donde el cadáver. Si se confirma que le explotó el corazón, entonces debemos concluir que las llamas consumieron con avidez la vivienda pero no calcinaron el cuerpo. Se han dado otros casos en incendios causados por explosiones violentas. La onda expansiva lo arrasa todo excepto el epicentro. ¿Puedo ver la nota?
La inspectora se la entrega.

“Me sonrojo si me miras. Te acercas y me enciendo. Me abraso cuando me abrazas.
Solo tu boca de incendios me sofoca, y de mis cenizas renace tu deseo.”

Con mano temblorosa, la jefa de bomberas se agacha para descubrir el rostro de la víctima después de leer sus últimas palabras. Ni siquiera sabía dónde vivía Sara. De haberlo sabido, habría pasado el caso a otra brigada.

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Lesbianarium 84: “Desfile”
Monday July 11th 2011, 8:10 am
Filed under: Actualidad,Lesbianarium,Relatos by Qerma
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Andrea está contenta por haber hecho caso a su amiga Conchi. “¿Por qué no llevas a tu Chirri a Cats & Dogs?”, le había aconsejado días atrás, “seguro que conoces a alguien con la excusa de la perra”.
Al principio, Andrea descartó la propuesta, no veía nada claro eso de presentarse así, por las buenas, a un encuentro de mascotas con amos y amas LGBT. Después lo pensó mejor. “¡Qué coño! ¿Y por qué no?”, se dijo, “solo son animales, no pueden hacerme más daño del que me han hecho ya las personas”. Y menos mal que cambió de parecer, de no haberlo hecho, hoy Andrea no estaría tan contenta.
Al entrar en el recinto, Chirri se excita por la presencia de otros animales de compañía de todos los tamaños y razas. Andrea también se siente un poco inquieta entre cientos de lesbianas con correas. Concentrada en mirar a discreción pero sin fijarse en nadie en concreto, no advierte a la chica que se acerca y le habla desde atrás.
—¿Me dejas acariciar tu Chow Chow?
Sorprendida por el tono y la intención de la pregunta, contesta del mismo palo.
—Claro, ¿te gusta acariciar Chow Chows?
—Me encanta, sobre todo si son tan suaves como el tuyo. Me llamo Dolo.
—Yo soy Andrea. Ya conoces a mi Chirri.
Dolo quiere saber más, entrar en detalles.
—¿Y por qué un Chow Chow? —pregunta.
—Porque es una raza dulce y amorosa. ¿Sabías que significa “perro-león hinchado” en chino?
Dolo aprovecha la información para seguir preguntando con intención.
—¿En serio? ¿Y se hincha a menudo, tu Chow Chow?
—Solo cuando lo acarician con arte, como haces tú ahora. ¿Y tu perro? —pregunta Andrea, buscando rebajar el voltaje de la conversación. Pero Dolo no está dispuesta a permitirlo.
—Es un salchicha, pero tranquila, también es perra. Se llama Chicha. Mírala, qué saltarina. Creo que la excita tu Chirri. Claro, los perros salchicha son expertos en detectar y cazar conejos, y la mía, más. ¿Vamos a tomar algo las cuatro?

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