Hoy, desde lesbiana.es queremos hablar de pintoras lesbianas. En concreto, de una de las más célebres de la historia del arte en general. En efecto, se trata de una de las artistas más importantes y sin duda una referencia entre todas las pintoras lesbianas. Aparte de su labor artística hay que destacar también su biografía. Somos muchas las que pensamos que una artista es en realidad una persona con una determinada forma de entender la vida y su trabajo. Sin duda, Romaine Brooks podría considerarse una de ellas. Hoy queremos dedicarle un pequeño homenaje. De paso, queremos adelantaros que próximamente hablaremos de otras pintoras lesbianas. Seguramente haya entre nuestras lectoras muchas interesadas en el arte. Yo misma lo soy y trataré de estar a la altura.

Romaine Brooks: estrella entre las pintoras lesbianas

Aunque esta estrella entre las pintoras lesbianas nació en Roma era de nacionalidad estadounidense. Podemos decir que, sin embargo, se formó en Europa. En concreto, en Italia y Francia. Durante su época fue una personalidad influyente en el arte. De paso, como una de las precursoras entre las pintoras lesbianas, hizo mucha actividad para la historia del colectivo LGTB. Fue de hecho la responsable de la creación de varios círculos artísticos de homosexuales. Naturalmente, los círculos de pintoras lesbianas y, en general, de artistas lesbianas fueron de su especial interés.

Su vida fue especialmente turbulenta, especialmente durante su infancia. Al poco tiempo, su padre abandonó a su madre. Fue entonces cuando su madre tuvo que cuidarla. Esto, a pesar de que tenía enfermedades mentales de las que sólo conocemos indicios y no un cuadro psiquiátrico en concreto. Igualmente, Romaine Brooks fue educada en uno de los colegios más prestigiosos de Estados Unidos. Fue precisamente cuando llegó la muerte de su madre cuando cambió la vida.

Un cambio radical en su vida

Después de la muerte de su madre, su vida cambió radicalmente. Se debió a que heredó una considerable suma de proveniente de la fortuna familia. Con aquél dinero pudo permitirse vivir como le apetecía. Lo primero que hizo fue trasladarse a Capri. Allí se adhirió a un grupo de artistas afincados en tan paradisíaco entorno. Allí mismo conoció al que sería su marido posteriormente.

Sin embargo, al cabo de poco tiempo lo dejó. Después del servicio, decidió cortarse el pelo. Desde entonces empezó a tomar los comportamientos de los “hombres”. Tal y como explicamos en otro artículo dedicado a las garçone, un movimiento muy interesante por lo demás, vestirse como hombres era una iniciativa propia de feministas y entre otras pintoras lesbianas que reivindicaban un trato para las mujeres igualitario respecto a los hombres. 

Respecto a su pintura, hay que decir que está cargada de emoción y sentimiento. Podríamos considerarla expresionista. Sin embargo, los colores que emplean quieren denotar mucha tristeza y hondura. La mayoría son retratos lúgubres y cargados de tristeza. Esta obra contrasta con una vida que, a todas luces debería considerarse “feliz” a pesar de sus traumas infantiles. Es posible de hecho que dicha tristeza y hondura proviniera de aquellas experiencias. Esperamos que como a nosotras, te guste la pintura y esperes más artículos de este tipo. Te animamos a comentar y dejar tu opinión y sugerencias.