Que la homosexualidad es un fallo evolutivo es una opinión bastante arraigada por algunos sectores de la población. El argumento es que las personas homosexuales no se reproducen, lo cual conduciría a la extinción. Esta idea se debe a una comprensión errónea de lo que es el proceso evolutivo.

La homosexualidad no es un fallo evolutivo

La evolución no consiste en una carrera por la perfección biológica. Consiste en realidad en lo que se conoce como el satisficing, es decir satisfacer lo suficiente, según el Premio Nobel Herb Simon. Las cualidades que se perpetúan no tienen por qué ser buenas, ni evolucionar para ir mejorando. Es suficiente con que sirvan para la supervivencia.

Pongamos un ejemplo. La piel y los ojos claros. Estos aspectos físicos podrían considerarse una anomalía ya que son características que solamente son aptas en determinados países donde la luz solar es escasa. Sin embargo, el tipo caucásico se ha dispersado por todas las regiones del mundo, y esto no ha impedido que se haya seguido reproduciendo y aumentando la población con esta condición anatómica. A pesar de que muchos de los individuos blancos padecen cáncer de piel por no estar correctamente adaptados al medio, a diferencia de las personas de piel oscura.

Según las teorías de Darwin, la población blanca y la homosexualidad, debería erradicarse naturalmente, pero no es así. ¿Por qué? Por dos factores que no se excluyen entre si. En primer lugar, la homosexualidad, al ser minoritaria, no pone en peligro la supervivencia de la especie. Por otra parte, biológicamente, las personas homosexuales, sí pueden reproducirse y de hecho, muchos lo hacen.

La comunidad científica no se pone de acuerdo en cuanto a las razones biológicas por las que la homosexualidad existe. Hay estudios que sostienen que las personas homosexuales tuvieron relevancia en los grupos sociales de las primeras sociedades cazadoras-recolectoras, por lo que podría considerarse que tuvieron un papel imprescindible en la supervivencia de la especie. Otros estudios sugieren que las hembras familiares de hombres homosexuales presentan una mayor capacidad fértil. A la vez, estas mujeres podrían poseer un gen propiciatorio de la homosexualidad en sus hijos, ya que los vástagos heterosexuales, serían a su vez más fuertes.

La homosexualidad no es antinatural

Aceptamos entonces, que la orientación sexual homosexual viene favorecida por la evolución natural y por consiguiente, no se puede considerar antinatural. Tampoco es una anomalía, por una cuestión de porcentaje. Si bien la población homosexual es minoría, su número es más que considerable. Por otra parte, hay que considerar que el sexo tiene una función lúdica, de hecho mucho más frecuente que la reproductiva. Esto es algo que incluye a las personas heterosexuales, quienes recurren a los anticonceptivos. Las prácticas entre personas del mismo sexo requieren el uso exadaptativo de algunas partes del cuerpo, igual que usamos las orejas para ponernos unas gafas.

Otro aspecto que confirma que la homosexualidad no es un fallo evolutivo, es el comportamiento homosexual en muchos animales que, además, no es una excepción, sino la norma. Se da en todas las ramas del árbol evolutivo de todas las especies. Incluye a reptiles, anfibios, peces y aves, entre quienes también se encuentran ejemplos de homosexualidad. Por ejemplo, alrededor del 31% de parejas de albatros, están compuestas por dos hembras. Este tipo de conducta está presente en más de quinientas especies de animales.

Así pues, esta es otra evidencia clara de que la reserva genética o la especie ni se daña ni se elimina a causa de la orientación sexual. Por el contrario, se trata de un rasgo más de la increíble variedad de la naturaleza.