Las relaciones abiertas entre lesbianas existen desde hace mucho más tiempo del que parece, aunque es cierto que ahora podemos hablar de ellas con más claridad y menos culpa. Y no, no son sinónimo de caos, ni auguran el final de una relación de pareja, ni tampoco tienen nada que ver con el libertinaje.

Para situarnos, nos referimos a una pareja de lesbianas que decide abrir su relación y eso da derecho a tener relaciones afectivas y/o sexuales con terceras personas. Implica romper con la exclusividad tradicional, pero para que funcione es necesario tener acuerdos. Y, por supuesto, respetarlos y basarlos en la comunicación y la sinceridad. A continuación, te cuento cuáles son los principios básicos.

¿Desde dónde estás abriendo la relación?

No es lo mismo abrir una relación desde el deseo que desde el parche. Y ojo, cualquier motivo que os lleve a tomar esa decisión es totalmente válido si es lo que queréis. Ahora bien, si la relación ya está tocada, abrirla rara vez arregla las cosas. Todo lo contrario, pues suele amplificar lo que ya no funciona.

Por eso, mi consejo es que os hagáis una pregunta: ¿las dos queremos abrir la relación o solo está tirando del carro una de las dos?

Si hay algún problema de comunicación previo, seguramente las relaciones abiertas entre lesbianas terminen mucho peor. Básicamente por el riesgo que hay de hacer o de sufrir ghosting emocional, los celos mal gestionados o algún triángulo extraño.

Piensa si puedes hablar con tu pareja de inseguridades, apego o límites, porque es la base para que este tipo de relación funcione.

Acuerdos claros (y revisables) desde el primer momento

Olvídate del ‘ya iremos viendo’ según avance la relación. Los acuerdos con la base de las relaciones abiertas entre lesbianas. Al menos, si queréis que sea sana y duradera en el tiempo. Por ejemplo:

  • ¿Solo encuentros puntuales o está permitido repetir vínculo con otra persona?
  • ¿Hay ‘vetos’ a exparejas, amigas del entorno o líos antiguos?
  • ¿Qué pasa con dormir fuera o viajar con otra persona?

En este tipo de relaciones, el componente emocional tiene un peso importante. Así que hablad de todo lo que se os ocurra: sexo, afecto, apego, posibles flechazos, qué ocurre si comienzas un vínculo con tu ‘crush’… Y ojo, un acuerdo no tiene por qué ser un contrato eterno. Para que la relación funcione, lo ideal es ‘revisar’ los acuerdos a medida que vivís situaciones nuevas. Y si hace falta, también se pueden romper.

Comunicación y autocuidado en las relaciones abiertas entre lesbianas

A diferencia de lo que muchas parejas piensan, abrir una relación exige más comunicación, no menos. Estar dispuestas a tener conversaciones incómodas y exponer sentimientos sin miedo a parecer demasiado intensa. Incluso si estás sintiendo cosas que no esperabas sentir, como celos. Spoiler: suelen aparecer incluso en mujeres muy seguras de sí mismas.

Hay mujeres que son capaces de alegrarse por ver a su pareja disfrutando con otras personas, y otras no. Ambas opciones están bien, son válidas y correctas. Por eso es tan importante el autocuidado, a través de los espacios propios, las redes fuera de la pareja e incluso con tiempo para procesar lo que estás sintiendo.

En resumen, evita que todo gire alrededor del vínculo y de la relación abierta. Y un último consejo: si la relación abierta entre lesbianas ya no aporta nada, siempre se puede volver a la relación cerrada e incluso terminarla.