Algunas obras de la literatura actual ya hablan de las relaciones lésbicas y del armario como algo normalizado. Y, aunque no es necesario estar todo el tiempo, la idea de que esta realidad se muestre es positivo para el colectivo. Por eso, te quiero hablar de «Asesinato en la Casa Rosa», la última novela de Arantza Portabales.
Literatura: la historia lésbica de «Asesinato en la Casa Rosa»
Arantza Portabales es una de las escritoras de novela negra más conocidas de España. Tras sus éxitos de la saga Abad-Barroso (Belleza Roja fue su primer best seller), ahora se ha introducido en un nuevo camino, «Los crímenes de Loeiro». En «Asesinato en la Casa Rosa» se analizan los intereses de una familia del sector de la sanidad privada, sus secretos, hipocresías y convencionalismos sociales.
En el trasfondo, una relación lésbica de larga duración en el tiempo que se oculta por el qué dirán y los prejuicios familiares. Porque, sí, en algunos ambientes retrógrados, el armario sigue siendo una condena. Arantza Portabales no escribe una novela queer o lésbica propiamente dicha, sino que, y esta es para mí su principal virtud, incorpora con normalidad estas situaciones que muchas hemos vivido. Porque, sí, los ambientes conservadores siguen siendo opresivos para muchas de nosotras. Junto a ello, algunas pinceladas de costumbrismo, sobre todo ambientados en la contorna de las Rías Baixas.
Por lo demás, hablamos de una novela en la línea de lo que escribe ella, que engancha y que gustará a las personas que sean seguidoras de este género de literatura. Precisamente por eso, porque es un buen producto literario y, además, nuestras circunstancias se tratan, lo recomiendo.
La normalización progresiva de las relaciones LGTBIQ+ en la literatura
Uno de los desafíos del arte mainstream, y hablamos de la literatura, pero también del cine y de las artes escénicas, es tratar la cuestión LGTBIQ+ con normalidad, como se da en una sociedad occidental. El queerbaiting es una estrategia de marketing, pero, para mí, muchas veces lo mejor es, simplemente, describir las situaciones tal y como se dan.
Los estereotipos pueden estar bien para consumo interno, pero tienen una contraparte peligrosa: nos caricaturizan. Por eso, no está de más que en la literatura esta circunstancia se incluya sin adjetivos, como un hecho social más. Hay parejas heterosexuales, lésbicas, gays y no tiene nada de especial. Nos enamoramos y desenamoramos igual que los demás, y no hay por qué dramatizar más de la cuenta. Precisamente, este es el ideal al que tenemos que aspirar, que nuestra orientación sexual sea, a efectos sociales, un elemento anecdótico.
Claro que la temática específica lésbica, gay o queer es necesaria, pero también se puede incluir en la literatura mainstream. En este sentido, saludo de forma muy positiva que en esta novela aparezca la situación de un romance lésbico. Y, afortunadamente, veo que la diversidad sexual, poco a poco, deja de tratarse como un atractivo comercial, sino como un elemento más.
Últimamente, busco en la literatura convencional ejemplos de romances lésbicos integrados en la trama. ¿Conoces algunos ejemplos interesantes? Déjame tu opinión en los comentarios.
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