Mayo es el mes de las familias, porque el próximo día 15 se celebra el Día Internacional de la Familia. ¿Y cómo puedes construirla si eres lesbiana? Hay muchas más formas de hacerlo de las que crees.
De momento, el Día Internacional de las Familias abre la conversación sobre qué entendemos por familia, quiénes la forman y por qué hay personas que todavía tienen un concepto demasiado cerrado. La familia de sangre está presente, pero también la que elegimos, como nuestra chica o nuestras amigas.
El pack tradicional de pareja hetero, hijos, perro y una hipoteca está perfecto para quien se sienta cómodo, pero el mes de mayo es un buen momento para reivindicar que hay muchos otros modelos de familia igual de válidos. Y que hay muchos vínculos importantes que no siempre pasan por la sangre ni por el registro civil.
La familia elegida: cuando tu red sostiene más que la familia de sangre
Hablamos muchas veces de la familia que elegimos y de esas personas que forman parte de nuestra red afectiva porque queremos que estén ahí, porque nos suman y no necesariamente pasan por los vínculos de sangre. Las lesbianas, de hecho, a veces encontramos más apoyo en las redes que nosotras mismas creamos y en amigas o compañeras que en el núcleo biológico.
No necesariamente porque exista conflicto con la familia de origen, aunque también puede ocurrir. Simplemente, porque hay experiencias que unen mucho y que generan cierta intimidad.
Además, en estos espacios solemos ver también dinámicas familiares muy claras: la amiga que te acompaña al ginecólogo, la que cuida de tus hijos cuando estás desbordada, la que te rescata después de una ruptura o quien te invita a pasar la Navidad a su casa para que no la pases sola. Eso también es familia, y hace mucho bien.
Ser madre y lesbiana: sí, es posible
Si mayo es el mes de la familia, tenemos que hablar también de la maternidad. No porque todas las mujeres quieran serlo, sino porque existen más referentes de parejas de mujeres que deciden tener hijos mediante la reproducción asistida, coparentalidad, adopción o proyectos de crianza compartida. Aunque haya personas e instituciones que aún crean que debería estar reservado para otro tipo de hogar.
Nuestra maternidad también implica preguntas invasivas que no harías a otras mujeres (ni deberías hacer nunca) y que tengamos que explicar el camino que hemos recorrido. Dejad de preguntarnos quién es ‘la madre de verdad’.
La cuestión es que estas familias están generando algo muy potente, como son nuevas narrativas de crianza en las que el cuidado no depende de los roles de género. Para sorpresa de muchos, no hay reparto de papel de ‘mamá’ y de ‘papá’.
Pareja, ex, amigas y tribu: otros modelos afectivos
Los vínculos no siempre encajan en una definición concreta. De hecho, en nuestras relaciones, a veces no hay un límite claro entre la pareja, la amistad íntima, la ex que sigue presente y la red de apoyo.
Y ojo, no es que vivamos sumidas en el caos ni mucho menos. Hay mujeres que han sido pareja y han decidido que, aunque no sigan juntas, quieren seguir siendo familia. También amistades que participan de alguna manera en la crianza y grupos en los que los cuidados se distribuyen casi de manera horizontal. Y en mayo, mes de la familia, reivindicamos todas las formas que existen de formar una familia.
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