«No sé qué somos». «Me gustas mucho, pero no le quiero poner etiquetas». «No me gustan las mujeres, pero tú eres especial». ¿Te suenan estas frases? Si existiera un manual de lesbianas, estarían en el Top 10 de frases que definen una relación ambigua y que terminan consumiéndonos si no somos capaces de frenar a tiempo.
Podríamos definir este tipo de relaciones en las que no hay etiquetas ni tenéis muy claro qué sois ni a dónde os va a llevar eso, pero sí que hay implicación emocional, expectativas y una especie de vínculo que no se asienta del todo, pero tampoco llega a romperse.
El problema no es tanto la incertidumbre o las ganas de ponerle una etiqueta. Más bien es el desgaste de sostener una relación que ni avanza ni retrocede, y que al final te hace dudar sobre lo que quieres o lo que estás sintiendo. Y, por desgracia, estas situaciones son más habituales de lo que parece dentro del colectivo.
Cuando lo que tienes no llega a nada… pero tampoco se rompe
En una relación ambigua no suele haber acuerdos demasiado claros ni mucho menos etiquetas, pero sí hay cierta intimidad. Es decir, que actuáis como una pareja (o un lío serio) sin llegar a serlo: mensajes, planes, dormir juntas, relaciones sexuales y una exclusividad emocional de la que ninguna de las dos habéis hablado.
A veces, el simple hecho de ser lesbiana da pie a que este tipo de situaciones se intensifiquen. El vínculo, en ocasiones, se construye desde una conexión muy fuerte al inicio, sin pasar por las estructuras ‘tradicionales’ de muchas relaciones. Pero el problema llega cuando una de las dos empieza a vivirlo como una relación y la otra lo deja en el aire.
Señales de que esa relación ambigua te está pasando factura
Si las dos tenéis interpretaciones distintas del mismo vínculo, tenéis una relación ambigua en la que una de las dos se está desgastando más que la otra. Estas son algunas señales para saber si te está pasando factura:
- Estás más ansiosa de lo normal esperando alguna respuesta, gesto o conversación.
- Justifican de mil maneras distintas que aún no hayáis puesto una etiqueta a la relación.
- Evitar conocer a otras personas por ‘lo que tienes’ con esa chica.
- Tus sentimientos van a más, pero sientes que la otra persona no avanza de la misma manera. O no tienes confianza suficiente para hablarlo.
- Te cuesta identificar qué lugar ocupas en su vida.
¿Qué hacer si la relación ya te está agotando?
Si te identificas en una o varias de las señales anteriores, la relación ambigua que tienes ya te está pasando factura y está cerca de agotarte por completo. Ojo, las causas pueden ser muy distintas: falta de interés, falta de comunicación, el miedo a perder lo que tenéis por ponerle nombre, miedo al compromiso o a parecer demasiado intensa o simplemente que una de las dos no esté preparada para tener una relación y no lo quiera decir para no romper el vínculo.
El primer paso está en identificar la causa y dar el paso de hablarlo con tu ‘casi algo’. No se trata tanto de buscar respuesta en el momento, sino de verbalizar lo que estás sintiendo y el estado mental en el que te encuentras.
Y los siguientes pasos dependerán mucho de la respuesta. Puede que no sea lo que necesites escuchar, pero sí una señal para dejar de sostener esa relación ambigua que te está drenando la energía. Si no te está haciendo bien, lo mejor que puedes hacer por salud mental y autocuidado es romper ese vínculo.
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