La terapia y los problemas de salud mental siguen siendo un tema tabú en la sociedad, y también dentro de nuestra comunidad. Y aunque no aparezca en las conversaciones, está igualmente presente en nuestras vidas. En estas líneas, hablamos de lesbianas y salud mental.

Se puede manifestar en forma de estrés por la visibilidad, discriminación, microagresiones y la presión por cumplir ciertos estándares dentro y fuera del colectivo. Es una realidad que muchas de nosotras vivimos y que termina pasando factura si no le ponemos remedio a tiempo. Ir a terapia es una forma de cuidarnos y validar nuestras emociones y experiencias.

La presión de ser visibles y aceptadas

A nivel personal, podemos tener muchos motivos para ir a terapia, pero vamos a hablar de los problemas de salud mental a consecuencia de ser lesbianas. Por ejemplo, salir del armario no es fácil en ciertos entornos, y puede desencadenar problemas con amigos, familia e incluso en el trabajo.

En algún momento, todas hemos sentido que tenemos que ‘probar’ nuestra orientación sexual o hemos tenido que justificar nuestras relaciones. A esto se le suma la experiencia de ser juzgadas por otras lesbianas cuando no encajamos en ciertos estereotipos de género o cuando nuestra manera de expresarnos no es la que se espera de nosotras.

Todo esto nos va desgastando, casi siempre en silencio, y genera problemas de estrés, insomnio, sensación de aislamiento e incluso dudas sobre quiénes somos.

Microagresiones y discriminación dentro del colectivo

La discriminación no siempre viene de fuera. Muchas veces, viene de comentarios aparentemente inofensivos desde dentro de la comunidad, incluso ‘bromas’ sobre cómo deberíamos comportarnos o actuar. Incluso que cuestionen nuestras relaciones.

Y si esto ‘choca’ contra otras discriminaciones (raza, clase social, discapacidad), las lesbianas pueden tener más problemas de salud mental, porque añade presión a lo que ya existe.

Lesbianas y cómo cuidar nuestra salud mental

No esperes trucos ni reglas a seguir, porque lo que le funciona a una, puede no tener ningún sentido para otras. Así que busca siempre ayuda profesional y, en la medida de lo posible, una psicóloga LGTBIQ+ friendly que te entienda y que tenga experiencia en estos temas.

Al margen de esto, siempre puedes poner de tu parte, buscar redes de apoyo con lesbianas, terapia en grupo o desahogarte con tus amigas. Nada de esto sustituye a la ayuda profesional, pero te vendrá bien para hablar de salud mental y sanar.

También es importante que reconozcas tus límites. No siempre podemos cargar con las expectativas de la comunidad, ni siquiera lo que amigos, pareja o amigos esperan de nosotros. Practica el autocuidado con pequeños gestos, desconecta de las redes sociales si no te hacen bien y crea tu propia rutina de bienestar. Te conoces mejor que nadie y sabes lo que, como lesbiana, necesita tu salud mental.

Romper el silencio también es un acto de autocuidado

Solucionar tus problemas y pedir ayuda profesional te beneficia a ti, individualmente, pero también es un avance más para el resto de lesbianas al hablar de salud mental. Compartir experiencias siempre ayuda a normalizar temas que todavía son tabú, ya sea en forma de conversación, talleres o encuentros en los que podamos ser nosotras mismas.