No dejes que tu pareja sea tu única red. Si estás empezando una relación, es normal que sientas mucha intensidad y ganas de estar con ella todo el día. De hacer planes juntas, escaparos de vacaciones, presentaros a vuestras familias y amigos… Relaja con esa intensidad.

El problema ocurre cuando la relación termina ocupando toda tu vida y poco a poco relegas a un segundo plano a tus amigos, familia, aficiones e incluso a los vínculos que tenías en la comunidad. Y tu pareja pasa a ser tu familia, tu mejor amiga y tu chica, es decir, la única persona a la que acudir para todo.

Aunque a veces relacionemos más este concepto con relaciones hetero, también ocurre en parejas de mujeres. Una relación sana no necesita sustituir a ningún vínculo ni mucho menos acaparar todo el espacio.

Cuando la pareja se convierte en el centro de tu vida

En cierto modo, es normal que quieras compartirlo todo con tu pareja durante los primeros meses de una relación. También puede pasar como normal que esa ilusión, incluso enamoramiento, cambie parte de tu rutina y tus prioridades, o que tu chica pase a ocupar un lugar importante dentro de tu vida.

Sin embargo, la experiencia nos dice que esa sensación se va calmando con el tiempo, sin necesidad de que desaparezca la magia ni el amor. Cuando tu chica pasa de ser ‘novedad’ a una pareja estable con la que compartes tu vida.

Encontramos el riesgo cuando esa primera fase de enamoramiento se convierte en la norma y absolutamente todo (lo bueno y lo malo) pasa por la pareja. A veces, por dependencia emocional y otras, porque hemos descuidado el resto de vínculos para cuidar exclusivamente la relación. Y lo peor es que, cuando nos damos cuenta, suele ser demasiado tarde.

Las redes afectivas forman parte del bienestar

Tu pareja puede ser una red de apoyo muy importante en tu vida, pero no la única. De hecho, dentro del colectivo, las redes que elegimos son especialmente importantes: amigas, otras lesbianas con las que coincidimos y hacemos comunidad, amigas de amigas, incluso exnovias.

Tener otros vínculos y redes más allá de la pareja es positivo para tu bienestar y en absoluto resta importancia a tu relación. Al contrario. Es la manera de que cada persona desarrolle su identidad y su independencia, tenga sus propios intereses, amigos, redes y tenga otros apoyos.

Además, las necesidades emocionales no tienen por qué recaer en una sola persona, ni tampoco podemos pretender que nuestra pareja las cubra todas. Es poco realista y, además, genera una presión que es muy difícil de sostener con el paso del tiempo.

¿Qué pasa cuando desaparecen los demás apoyos?

Si tu pareja es la única red disponible, lo vas a pasar muy mal si tienes un problema dentro de la relación y no puedes hablarlo con nadie. Aún más en una ruptura.

En este último caso, además de la pérdida sentimental en sí, tendrás que gestionar que desaparezca tu principal apoyo emocional, social y hasta práctico. Y será entonces cuando te des cuenta de la cantidad de amistades que has perdido por el camino. O todas las cosas que te gustaban y que has dejado de hacer para cultivar en exceso un vínculo.