¿Te vas de vacaciones con tu ex este verano? No porque sea tu plan soñado, sino porque las dos formáis parte del mismo grupo de amigas y no estáis dispuestas a renunciar a esa escapada. Que no cunda el pánico, porque podéis convivir unos días sin que haya tensión entre vosotras. De ningún tipo.
En círculos lésbicos, esta situación no es tan rara como parece, porque en todo grupo de amigas casi siempre hay alguna pareja. Y en ocasiones, también alguna expareja, porque así es la vida.
Aunque cada relación es un mundo, compartir varios días de vacaciones con tu ex en la misma casa quizá no es la idea de escapada que tenías en la cabeza. ¿Puede salir bien?
Cuando el grupo de amigas lo complica (o facilita) todo
En muchos casos, la decisión de irte de vacaciones con tu ex no va a depender solo de ti, ni de ella. Más bien, de lo que decida el grupo, porque vuestras amigas no van a querer dejar a nadie fuera.
¿Entonces? El propio grupo puede ‘amortiguar’ un poco la situación. Al final, no vais a estar solas, no tenéis que entablar una conversación ni mucho menos compartir dormitorio. Las vacaciones no van a girar a vuestro alrededor, al menos si sabéis mantener las formas.
En cualquier caso, lo más importante es la madurez del entorno. No es lo mismo una pareja que ha terminado bien y que sigue habiendo cariño que una que ha terminado con algún que otro drama por medio.
Beneficios de coincidir con tu ex de vacaciones
Aunque no lo creas, estas vacaciones con tu ex os pueden venir bien. Si aún te cuesta verla como una amiga, es una buena ocasión para poner fin al drama, porque ver a tu ex en un contexto más relajado y con otras personas siempre ayuda a rebajar la carga emocional asociada a la ruptura.
También ayuda a definir los límites, porque a veces es más sano aprender a convivir desde otro lugar y no evitaros directamente, siempre que eso no os haga daño. Además, puede servir para cerrar ciclos de una manera más flexible.
Riesgos emocionales y pequeñas grietas en la convivencia
Seamos sinceras, tampoco es que sea todo color de rosas. Las vacaciones con tu ex pueden reactivar ciertas dinámicas que creías haber superado (celos, interpretar alguna mirada de más o de menos, hacer comparaciones dentro del grupo de amigas…).
Otro riesgo es cómo gestionáis el espacio compartido. Si aún no has superado la relación, no te va a venir bien dormir cerca de ella o coincidir en ciertos momentos de intimidad del grupo.
Y luego está el efecto espejo. Es decir, ver a tu ex relacionarse de forma cercana con otras personas del grupo puede remover cosas que no están del todo cerradas. Además, nadie quiere vivir todo esto durante sus vacaciones.
Nuestro consejo es que no fuerces conversaciones ni tampoco interpretes al milímetro cada conversación o cada gesto. Relájate y quítale importancia a las actitudes que no te gusten, porque a veces solo necesitas que el tiempo haga su trabajo.
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