Emigrar no es una decisión sencilla, sea cual sea la razón por la que has tenido que hacerlo, y mucho menos si tienes que dejar atrás tu vida y a tu familia para poder ser quien eres sin esconderte.
Durante muchos años, emigrar ha sido la única opción para tantas lesbianas que han dejado atrás su vida para llegar a otro país más libre. España es uno de los más avanzados en materia de derechos LGTBIQ+ y en todo el país puedes mostrar tu amor con absoluta libertad.
También es cierto que, aunque los derechos LGTBIQ+ están reconocidos legalmente, la experiencia social a veces es muy diferente. Por eso, hay mujeres que deciden empezar de cero en otro destino para poder tener una vida normal y en pareja. Lógicamente, no es una decisión fácil ni mucho menos.
Por qué muchas lesbianas han decidido emigrar
Las razones para emigrar son diversas y no responden a un solo motivo.
- Entornos familiares poco receptivos, con mucha tensión o que no aceptan la orientación sexual.
- Un entorno social o laboral que discrimina.
- No es lo mismo ser lesbiana en un pueblo pequeño que en una ciudad más grande.
Sea cual sea la razón, que hay muchísimas, emigrar supone buscar un lugar en el que no necesitas explicar constantemente quién eres. Y no, no es huir, simplemente es buscar tranquilidad y ser feliz lejos de un lugar (o una familia) que no respeta tu identidad.
Los destinos más habituales para empezar una nueva vida
Lógicamente, los mejores países para emigrar son aquellos que tienen derechos reconocidos para las personas del colectivo LGTBIQ+, como Países Bajos, Canadá, Portugal o Alemania. En Europa, España es una buena opción para vivir la sexualidad de una manera libre.
Sea como sea, lo que buscan las mujeres que emigran es seguridad, una vida social más amplia y espacios en los que puedan ser ellas mismas, amar o crear comunidad sin esconderse. Estas oportunidades están presentes, sobre todo, en las grandes ciudades, aunque depende mucho del país y de la zona.
¿Qué supone empezar de nuevo en otro lugar?
Ojalá nadie tuviera que dejar su casa o su familia para empezar una nueva vida solo porque no pueden ser ellas mismas en el lugar en el que nacieron. Tomar esta decisión tiene una carga emocional muy grande, porque supone dejar atrás amistades, familia o entornos conocidos para marcharse a un lugar completamente nuevo.
Ya no solo eso, sino todo el proceso de adaptación: nuevo idioma y cultura, códigos sociales distintos, formar una comunidad desde cero… Aunque las consecuencias sean enormes en cuanto a calidad de vida y vínculos, lo cierto es que el proceso es complicado.
Por suerte, existen muchas redes LGTBIQ+ repartidas por el mundo en las que podrás conocer a personas que también han emigrado y con las que compartes gustos, aficiones o simplemente un pasado que se parece mucho. Y así tendrás la sensación de que no estás sola, por mucho que hayas emigrado a miles de kilómetros de tu casa.
Ningún Comentario