¿Alguna vez has enviado una canción a otra chica para decirle algo que todavía no te atreves a verbalizar con palabras? Tranqui, porque no eres la única (ni vas a ser la última). Antes de decir ‘me gustas’ o ‘te quiero’, a veces nos sentimos más cómodas enviando una playlist entera con canciones de Phoebe Bridgers, Girl in Red o Zahara que ‘casualmente’ explican mejor de lo que tú podrías lo que te está pasando con esa chica.

Compartir canciones y playlists es mucho más íntimo de lo que parece (al menos, para quien sabe apreciar el poder de la música). De hecho, una canción puede decir muchas cosas de ti: cómo piensas, qué te rompe por dentro, qué cosas te hacen ilusión, qué te pondrías después de una cita… También es posible construir un lenguaje propio solo con canciones, ¿quieres hacerlo?

Enviar canciones es una forma de decir ‘he pensado en ti’

¿Cuántas veces has escuchado por primera vez una canción y has pensado en una persona especial? Ya sea una amiga que comparte los mismos gustos que tú, tu ex, alguien de tu familia o esa nueva ilusión que estás conociendo.

Lo que más nos gusta es que compartir música es una manera de tantear el terreno sin exponerte del todo. Por ejemplo, enviar una playlist intensa, esperar a ver cómo reacciona la otra persona y, si te sigue el rollo, seguir avanzando. Si no capta la indirecta, siempre puedes poner una excusa.

Pero lo más especial es dejar que la otra persona entre en tu universo musical, empezar a compartir canciones y todo lo que implican. De hecho, a veces compartir una playlist es más íntimo que contarle a la otra persona buena parte de tu pasado.

Una playlist como lenguaje afectivo lésbico

Dentro del universo queer, sobre todo entre lesbianas y mujeres bisexuales, las playlists bien podrían formar parte de un ‘ritual’. No es de extrañar que haya relaciones que crean una playlist común antes de subir incluso una foto juntas a redes sociales.

Además, hay listas de reproducción para absolutamente todo: para una crush inalcanzable, una situationship que te está consumiendo, el duelo post ruptura, para la chica que te hace sentir protagonista de una canción indie aunque solo os hayáis visto dos veces…

Hay también un componente cultural muy reconocible en muchas de estas canciones, pues hay artistas queer o muy queridas dentro de la comunidad LGTBIQ+ que son códigos compartidos. Si alguien te dedica un tema de Chappell Roan, Girl in Red o MUNA, seguramente tenga una doble intención.

Y luego está el detalle ‘obsesivo’ que todas conocemos: el orden de las canciones. Porque sí, claro que nos fijamos en la primera canción de la playlist, en la última o por qué un tema romántico está en una posición concreta. El famoso ‘lesbian oversanalysis’ que siempre nos persigue.