Existe una idea equivocada que lleva años circulando dentro y fuera del colectivo: las relaciones sexuales entre mujeres tienen un riesgo bajo de transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS). Pero la realidad es bastante diferente.

Es una realidad que las mujeres lesbianas, bisexuales y que se acuestan con otras mujeres no tenemos una educación sexual específica, que suele estar centrada en las relaciones heteros. Y el peligro de esto es que muchas hemos crecido sin información sobre cómo prevenir el riesgo de ITS o cuáles son los síntomas de alerta.

De hecho, la educación afectivo-sexual suele estar muy basada en relaciones heterosexuales y en la prevención del VIH en hombres gays, lo que deja un vacío enorme.

¿Significa esto que nuestras relaciones son más peligrosas? Para nada. Simplemente, que las ITS siempre han existido (y lo seguirán haciendo), pueden transmitirse y merecen la misma precaución que cualquier otra práctica sexual. Es más, saber los riesgos reales es la mejor manera de disfrutar del sexo.

¿Qué son las ITS y cómo se transmiten en las relaciones entre mujeres?

Las infecciones de transmisión sexual son enfermedades causadas por virus, bacterias o parásitos, que se transmiten principalmente durante las relaciones sexuales. Entre las más conocidas, el virus del papiloma humano (VPH), el herpes genital, la clamidia, la gonorrea o la sífilis.

Uno de los grandes mitos es creer que la transmisión únicamente ocurre en la relación sexual con penetración. En realidad, muchas ITS se contagian por el contacto directo entre mucosas, fluidos o piel infectada.

En las relaciones entre mujeres, esa transmisión puede producirse durante el sexo oral, el contacto entre las vulvas, la penetración con los dedos si hay pequeñas heridas o mediante el uso compartido de juguetes sexuales sin una higiene adecuada. Además, hay infecciones como el herpes o el VPH que se pueden transmitir sin síntomas.

Así que, amiga, toma nota de este recordatorio: que no haya molestias ni síntomas no significa que desaparezca el riesgo.

¿De dónde viene el mito del riesgo bajo?

La idea de que las lesbianas no podemos contraer una ITS tiene varias explicaciones. Por un lado, la investigación médica siempre ha prestado muy poca atención (por no decir nula) a las prácticas sexuales entre mujeres, y la consecuencia es la falta de datos y de recursos específicos.

Además, si nos paramos a pensar, la mayoría de campañas de prevención están diseñadas pensando únicamente en parejas heterosexuales y, como mucho, en relaciones entre hombres. Así que nosotras nunca hemos recibido información útil que poner en práctica en nuestras experiencias.

Y también tenemos que hablar de uno de los problemas más habituales al acudir a una consulta de ginecología: todo el mundo asume que somos heteros y que tenemos relaciones con otros hombres. Eso significa que todas las preguntas giran alrededor de la penetración y de prácticas sexuales con hombres, porque es lo que marcan los protocolos. A menos que tengas la suerte de contar con un buen profesional formado en educación lésbica.

ITS más frecuentes en relaciones entre mujeres

  • VPH: es una de las más comunes y se puede transmitir mediante el contacto piel con piel en la zona genital.
  • Herpes genital e infecciones bacterianas, como la vaginosis bacteriana: no es una ITS estricta, pero sí que hay una mayor incidencia entre mujeres que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres.
  • Clamidia, gonorrea o sífilis: son habituales en prácticas compartidas con parejas de distintos géneros o cuando se utilizan juguetes sexuales sin protección.