Los hoteles gestionados por mujeres están creciendo en todo el mundo, y no únicamente como un dato de emprendedoras que deciden montar un negocio como este. En los últimos años, ha aumentado el número de alojamientos creados o dirigidos por mujeres que se centran en la cercanía, el cuidado de los detalles y la sostenibilidad.

Y a nosotras nos gusta la idea de poder alojarnos en un pequeño hotel en cualquier ciudad del mundo en el que haya una mujer al frente, porque nos hace sentir más cómodas y seguras. Además, cubre necesidades que durante mucho tiempo han pasado desapercibidas en el sector turístico.

¿Qué supone que un hotel esté gestionado por mujeres?

No suele aparecer de esta manera en Booking ni en ninguna otra plataforma de reserva de hoteles, ni existe ningún ‘sello’ que certifique que el alojamiento lo gestionan mujeres. Es un concepto relativamente nuevo (aunque ha existido siempre, en menor medida) que utilizamos para referirnos a hoteles u hostales que son propiedad de mujeres.

En muchos casos, suelen ser pequeños hoteles boutique, casas rurales o alojamientos independientes, aunque también existen grandes cadenas internacionales que están empezando a aumentar la presencia femenina en puestos de responsabilidad.

Pero más allá de que haya mujeres en la dirección del negocio, la tendencia va más bien acompañada de un concepto diferente: las mujeres prestan más atención a la accesibilidad, el bienestar, la preocupación por los pequeños detalles, la conciliación laboral de los equipos y crear espacios en los que cualquier persona se sienta acogida.

Un factor que las lesbianas valoramos cada vez más al viajar

Ya sabemos, y hemos explicado en artículos anteriores, que las lesbianas aún tenemos que tomar ciertas precauciones al viajar solas o con nuestra chica a algunos países. Aunque hay lugares LGTBIQ+ friendly o muy abiertos de mente, hay otros destinos que todavía tienen leyes en contra de las personas homosexuales o directamente que no están bien vistas las muestras de cariño en público.

Por eso, este tipo de hoteles nos dan tranquilidad al viajar a un país desconocido, aunque ser lesbianas y mostrar afecto en público esté completamente normalizado.

Nos sentimos más cómodas en hoteles que transmiten esa filosofía inclusiva y respetuosa. Porque nos vamos a sentir bien con la dirección del alojamiento e intuimos que las personas que se alojan en él compartirán también ese respeto y sensibilidad.

La hospitalidad puede ser inclusiva

Los hoteles gestionados por mujeres son inclusivos y siguen una filosofía muy concreta, pero también tenemos que reconocer que hay muchos otros establecimientos que incorporan políticas de diversidad e inclusión (formación, protocolos frente a situaciones de discriminación, comunidad respetuosa con todo tipo de familias).

Para una pareja de mujeres, es un alivio poder alojarnos en un hotel sin tener que fingir que solo somos amigas para así poder evitar comentarios incómodos y miradas raras. Incluso para poder tener gestos de afecto y ser nosotras mismas sin preocuparnos por quién nos mira alrededor.