La endometriosis es importante dentro de la salud femenina, pero al mismo tiempo es una enfermedad rodeada de desconocimiento, mitos y diagnósticos tardíos. Afecta a millones de personas en todo el mundo, pero muchas de ellas pasan años buscando respuesta y sin saber lo que está pasando en su cuerpo.
Además, en el caso de las mujeres lesbianas, hay factores que complican aún más la atención sanitaria. No tanto porque la orientación sexual influya en la enfermedad, sino porque el sistema de salud no suele tener siempre en cuenta la diversidad. Al final, el sistema responde a unos protocolos estándar y centrados en mujeres heterosexuales.
¿La endometriosis es diferente para las lesbianas? No, pero sí que es necesario reconocer que hay diferencias en cuanto a visibilidad, representación y acceso a la información.
¿Qué es la endometriosis?
La endometriosis es una enfermedad crónica en la que un tejido parecido al que recubre el interior del útero crece fuera de él. Este tejido puede aparecer en los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga, el intestino y otras zonas de la pelvis.
Al igual que ocurre con el tejido endometrial dentro del útero, estas células responden a los cambios hormonales del ciclo menstrual. Como consecuencia, pueden inflamarse, sangrar y provocar dolor.
Los síntomas, eso sí, varían mucho de una persona a otra. Hay mujeres que tienen reglas muy dolorosas, dolor pélvico persistente, molestias durante las relaciones sexuales, fatiga o problemas digestivos, y otras mujeres no tienen ningún síntoma evidente.
Es precisamente por esa variedad de síntomas por la que la endometriosis es una enfermedad difícil de detectar y se suele confundir con otros problemas de salud.
Cuando el dolor se normaliza durante años
Uno de los principales problemas asociados a la endometriosis es que muchas mujeres tardan años en recibir un diagnóstico. Durante mucho tiempo nos han dicho que es normal sufrir dolores fuertes, incluso incapacitantes, durante la menstruación.
Y eso hace que hayamos convivido durante años con reglas muy dolorosas que afectan en todos los ámbitos y que, lógicamente, nos quitan calidad de vida.
Además, invisibilizar la relación también tiene un impacto emocional, porque no es fácil explicar a otras personas el desgaste físico y mental del dolor.
La importancia de una atención sanitaria que no sea heteronormativa
A las mujeres lesbianas siempre nos hacen las mismas preguntas en el ginecólogo y todas parten de una realidad que no nos representa, porque da por hecho que mantenemos relaciones sexuales siempre con hombres.
La atención sanitaria debe adaptarse a la diversidad de experiencias y de orientaciones sexuales, sin hacer suposiciones ni dar nada por hecho. El problema es que hoy eso depende del profesional que tengamos delante y de su sensibilidad (o no) con las relaciones LGTBIQ+.
La orientación sexual no influye en el riesgo de desarrollar endometriosis, pero sí que puede influir en cómo vivimos el proceso de búsqueda de diagnóstico (que no es fácil) y en el tratamiento.
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