¿La salud lésbica tiene suficiente importancia? Para nosotras, sí, pero el problema es que en muchos espacios sanitarios rara vez nos formulan bien las preguntas o tienen en cuenta ciertos matices. Y en medicina, la prevención es imprescindible.
Este 28 de mayo es el Día de Acción Global por la Salud de las Mujeres, así que nosotras queremos reivindicar que el sistema sanitario está basado (en la mayoría de los casos) en un modelo heteronormativo que deja fuera experiencias, prácticas sexuales y riesgos que no tienen sentido en un formulario ‘estándar’.
Cuando la consulta médica parte de suposiciones
Si has estado en una consulta de ginecología, las preguntas suelen ser muy parecidas: ¿método anticonceptivo? ¿posibilidad de embarazo? Y con eso, se da por hecho que todas las mujeres somos hetero y que mantenemos relaciones sexuales con hombres.
Así que la salud lésbica queda en un segundo plano. Si no hay riesgo de quedarnos embarazadas, parece que el resto deja de ser importante, pero en absoluto es así. Las ITS (infecciones de transmisión sexual) también pueden darse en relaciones entre mujeres, aunque nos hayan repetido que el riesgo es ‘mínimo’.
Es un mito que tiene consecuencias reales para nosotras: menos cribados, menos información preventiva y diagnósticos que a veces no llegan a tiempo. De hecho, las especialistas en salud lésbica señalan que hay mujeres que llegan a consulta con síntomas que llevan años arrastrando y que, en muchos casos, es consecuencia de que nadie haya hecho las preguntas adecuadas a tiempo.
La salud lésbica no entra en el ‘protocolo’
Los protocolos sanitarios suelen ser bastante generalistas y heteronormativos, por lo que no incorporan la diversidad de prácticas sexuales entre mujeres. Y si no hay una ‘categoría’ reservada para nosotras, tampoco hay rutina crítica ni huna preocupación real por la salud lésbica.
En la práctica, esto significa que en las revisiones tampoco nos preguntan sobre prácticas sexuales entre mujeres, aunque digamos que somos lesbianas, y en el mejor de los casos las reducen a una mención muy simple y superficial.
Esto pone en evidencia la falta de formación en salud lésbica dentro del personal sanitario. Y, por supuesto, ni es justo ni debería ser legal que dependa más de la curiosidad o sensibilidad del profesional que de un protocolo estructurado, como sí existe para las mujeres y los hombres hetero.
Invisibilidad clínica y diagnóstico tardío
No nos quejamos por quejarnos, pues invisibilizar la salud lésbica tiene consecuencias graves para nosotras, como no detectar a tiempo una enfermedad ginecológica, infecciones o problemas hormonales.
Por ejemplo, hay muchos casos de mujeres a las que les han detectado endometriosis al cabo de muchos años, porque nos piden que normalicemos el dolor o no nos hacen las pruebas necesarias. También infecciones porque no se han explorado las vías de transmisión correctas o revisiones en las que no se tienen en cuenta ciertos síntomas porque no encajan en un perfil determinado.
¿Entonces? Hasta que la salud lésbica forme parte real del sistema sanitario en España, seguiremos alzando la voz. Pidiendo que hagan mejores preguntas, que ningún profesional dé por sentado que solo nos acostamos con hombres y que no haya respuestas cerradas en temas tan importantes.
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