Las conversaciones alrededor del ciclo menstrual siguen siendo incómodas, y mucho más dentro de una relación entre dos mujeres. Es decir, los síntomas de la menstruación y todo lo que implica, pero multiplicado por dos.

Convivir con dos cuerpos que menstrúan cambia dinámicas, rutinas, deseo, cuidados e incluso el humor, pero rara vez lo contamos desde dentro. Sin morbo y sin caer en clichés.

Hoy es el Día Internacional de la Higiene Menstrual, una buena fecha para hablar de una realidad muy interiorizada en parejas de mujeres: la experiencia de compartir afecto, dolores, compresas, tampones, hormonas… Y no, el ciclo menstrual es completamente normal y no debería ser ningún tema incómodo, pues es salud lésbica.

La famosa ‘sincronización’: ¿mito o realidad?

Seguro que te ha pasado en tu grupo de amigas: a una le baja la regla y de repente el resto os ‘sincronizáis’ y a todas os baja prácticamente a la vez, sobre todo si pasáis mucho tiempo juntas.

Lógicamente, no hay ninguna evidencia científica sobre esta supuesta sincronización hormonal, y hay estudios que apuntan más bien a una coincidencia estadística. Pero de todas formas lo vivimos como si se nos hubiera sincronizado de verdad. Imagínatelo en una relación lésbica…

Sincronizadas o no, muchas parejas organizamos nuestra vida alrededor de dos ciclos menstruales que a veces coinciden y otras, uno empieza cuando el otro termina. Así que hay semanas en las que las dos estamos agotadas, con cambios de humor los mismos días o alguna tiene que ceder a la hora de organizar unas vacaciones sin menstruación.

Cómo cuidarnos sin dramatizar (ni romantizar)

La ‘ventaja’ de una relación lésbica es que es más fácil entender a tu pareja, saber en qué momento del ciclo está, por qué tiene cambios hormonales o cómo es el dolor de regla. No hace falta que te explique qué es un cólico ni por qué está más irritable de la cuenta.

Esto no significa que la relación sea perfecta ni que seamos más empáticas, pero sí que es más fácil entender a la persona con la que convives si tú también sientes algo parecido. Aunque cada ciclo menstrual sea un mundo y no todas lo vivamos igual.

En realidad, parte de la intimidad cotidiana pasa por los pequeños detalles: acordarse de comprar productos menstruales, calentar una bolsita térmica para tu pareja, cancelar planes sin ninguna culpa o asumir que hoy no es el mejor día para tener una conversación intensa.

Sexualidad, deseo y menstruación

La educación sexual en España sigue estando bastante centrada en las relaciones heterosexuales, también en lo relacionado con el ciclo menstrual. Así que el sexo entre mujeres ni siquiera entra a formar parte de la conversación.

Por eso, muchas lesbianas han crecido sin tener referencias claras sobre cómo vivir o gestionar el deseo durante el ciclo menstrual, qué prácticas son cómodas o cómo gestionar ciertas inseguridades.

En la vida real, las parejas terminan desarrollando sus propios códigos. Algunas viven esos días con total normalidad y no les importa mantener relaciones sexuales, pero hay otras que prefieren alejarse del sexo o directamente no sienten ningún tipo de deseo. Y recuerda: todas las maneras de vivir la menstruación son igual de válidas.