Hay ciudades que son perfectas para desconectar y pasar un fin de semana solas y tranquilas. Un nuevo rincón en el mundo (o el lugar al que vuelves cada cierto tiempo) sin necesidad de ir acompañadas y sin tener que dar explicaciones a nadie. Y sin que nadie nos diga eso de ‘¿no te da cosa viajar sola?’.

Las mujeres aún no podemos viajar solas a muchos destinos, al menos sintiéndonos tranquilas, seguras y con la misma normalidad que en España. La cosa se complica si eres lesbiana, porque igual que hay ciudades muy abiertas, en otras no puedes ligar con la misma naturalidad, ni siquiera pasear siendo tú misma sin tener el radar activado.

Madrid: anonimato, ambiente queer y planes todos los días

Madrid es una ciudad muy abierta y una de las capitales LGTBIQ+ del mundo. Si vives cerca de la capital, es fácil hacer planes o pasar el día. Y si vives algo más lejos, es un destino estupendo para una escapada de fin de semana.

Puedes visitar una librería de Chueca, perderte por las calles del barrio, conocer gente o terminar cualquier noche de la semana en un garito queer tomando una copa. La ciudad lleva años siendo uno de los lugares más seguros para las lesbianas en España, porque puedes tener estética queer, caminar por la calle de la mano con tu pareja y entrar a bares de ambiente sin necesidad de explicar quién eres o qué te gusta.

Si quieres hacer planes y conocer gente, puedes hacerlo. Y si prefieres perderte por sus calles y no hablar con nadie, también.

Lisboa: calma y tranquilidad junto al mar

Lisboa es un destino estupendo en esta época del año, porque no tiene la misma intensidad que otras capitales europeas. Puedes caminar con total libertad sola por Lisboa siendo una mujer queer, pasarte horas subiendo y bajando cuestas, entrar en cafeterías, escuchar música en directo o ir a la playa.

Aunque no haya un ambiente LGTBIQ+ tan fuerte como en otras ciudades europeas, sí que existe, aunque con algo menos de postureo.

Berlín: libertad real para ser quien eres

Berlín es una absoluta referencia queer en Europa, porque pocas ciudades dejan tanto espacio para existir sin prejuicios. Aquí nadie está pendiente de cómo vistes, con quién ligas o qué etiqueta usas.

Y esa sensación de libertad, siendo lesbiana, te va a enganchar. Berlín tiene una cultura sáfica tremenda, diversa y menos normativa que en otras ciudades europeas. Puedes encontrar muchísimas fiestas, colectivos, cafeterías y espacios a los que acuden personas del colectivo LGTBIQ+.

Si no quieres socializar tanto, puedes recorrer museos, perderte en mercadillos, pasarte la tarde en uno de sus parques y salir a comer o a cenar sola sin miedo ni sintiéndote observada.

Málaga: una escapada tranquila sintiéndote seguro

Málaga (y en general la provincia) es un buen destino para lesbianas, tanto para una escapada corta como para vacaciones más largas. Tiene playa, buen tiempo casi todo el año y un ambiente muy abierto y diverso.

No tiene una escena queer tan potente como en Madrid, pero sí es una ciudad cómoda para viajar sola o en pareja. Además, el turismo internacional ha mejorado aún más el ambiente en este sentido.