Salir del armario después de los 40 años, según las estadísticas, en España, es mucho más difícil que la media. En este artículo, te explico cuáles son las principales razones que lo obstaculizan.
Salir del armario después de los 40: factores que lo dificultan
Los datos son elocuentes: un 18 % de los jóvenes de la generación Z se consideran no heterosexuales, y solo un 6 % de las personas de la generación X; si nos vamos a los boomers, la proporción baja al 4 %. Y lo peor de todo es que hay un techo de cristal a partir de los 35 años, donde el número de personas que dan el paso se reduce. Esto no es casual y, aunque nunca es tarde para hacerlo, eso se debe a varias razones simultáneas. Son estas:
1. Falta de autoestima
La falta de autoestima es generalizada a la hora de mantenerse en el armario, pero se maximiza en las personas de una cierta edad. Ten en cuenta que, a medida que pasa el tiempo, es más difícil abrirse. Esto, de alguna manera, tiene un efecto acumulativo y es independiente de que se tenga la orientación sexual definida. Cuando se trata de temas de autoestima, la subjetividad es la norma y no se puede desdeñar este factor.
2. Falta de confianza en la propia orientación
La falta de confianza es otro problema que suele darse. Y es más común, sobre todo, en personas que quizás no son lesbianas, pero sí son bisexuales o queer. Aquí la confusión, unida a veces al aislamiento social, juega en contra de las personas de más de 40 años. Por eso, se hace necesario muchas veces que este colectivo tenga un acompañamiento psicológico. Al lesbianismo se llega de muchas maneras, pero en ningún caso es una «fase» de quita y pon, como algunos lesbófobos pretenden insinuar.
3. Tabú social
El tabú social sobre las relaciones lésbicas a una cierta edad sigue existiendo. Pero, más aún, el edadismo también se aplica. Por eso, puede haber muchas lesbianas que, con el tiempo, se lo piensen dos veces antes de dar el paso por miedo a ser tildadas de «frívolas» o «caprichosas». Claro que esto no debería existir, pero todavía hay mucho trabajo de normalización por delante. Nos sorprendería hasta qué punto, incluso en determinados ambientes supuestamente progresistas, existen estas actitudes.
4. Relaciones previas
Finalmente, las relaciones previas que haya tenido la persona también influyen, y mucho, en salir o no del armario. Mucho más si ha estado con hombres o ha tenido descendencia, para poder explicar esta nueva situación. Esto puede crear, a veces, un cierto prurito para exteriorizar su nueva orientación que, generalmente, suele ser consecuencia de un proceso más largo. Tenerlo presente es muy importante, sobre todo porque muchas veces esta situación se puede vivir desde la vergüenza.
Salir del armario después de los 40 puede ser más complicado, sobre todo, por falta de confianza, pero, también, porque hay elementos sociales que no lo facilitan. ¿Conoces alguna circunstancia de este tipo? Dímelo en los comentarios.
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