Los ‘summer flings‘ (o romances de verano) protagonizan series, libros y puede que también hayas vivido alguno con la intensidad que merecen. Da igual si ocurre durante un festival, en vacaciones familiares o en una escapada con amigas, porque están presentes en nuestro imaginario.
¿Será que el verano nos baja las defensas? Calor, noches que parecen eternas, la sensación de que el tiempo no corre de la misma manera. Asociamos el verano a una época intensa y breve, como si fuera el escenario perfecto para conectar con alguien en poco tiempo y sentir que es el amor de tu vida, aunque solo hayáis cruzado unas pocas palabras. Y aunque solo duren un verano (o unas semanas), los summer flings son tan intensos que los vas a recordar toda la vida.
¿El verano parece una dimensión paralela?
Durante el verano, cambiamos el ritmo, viajamos más, conocemos gente fuera de nuestro círculo y estamos más dispuestas a vivir experiencias nuevas. Así que esto afecta también a la manera en la que nos relacionamos.
Y en ambientes lésbicos se nota muchísimo, sobre todo si tenemos en cuenta que junio es el mes del Orgullo, que hay más fiestas queer, hacemos escapadas con amigas… El verano suele acercarnos a escenarios en los que ligar es mucho más natural y solo tenemos que dejarnos llevar, aunque seas tímida o no se te dé muy bien lo de ‘coquetear’.
Además, cuando sabemos que algo tiene fecha de caducidad, nos permitimos vivirlo con menos miedo y sin la misma presión que en otro momento del año. Y eso hace que seamos más sinceras con nosotras mismas.
Qué diferencia a un summer fling de una relación casual
No todo rollo de verano pasa a ser un summer fling, pues la clave suele estar en la intensidad emocional y en el contexto. Por lo general, estas historias cumplen tres ‘condiciones’:
- Comienzan en muy poco tiempo.
- Las vives intensamente.
- Tienes la sensación de que la relación solo puede existir ‘aquí y ahora’.
Además, el verano, la fiesta (a veces también el alcohol) y el querer vivir intensamente hacen que tengamos demasiada intimidad en muy poco tiempo. Os quedáis hablando hasta las tantas, compartís canciones, os contáis traumas familiares…
Idealizar también forma parte del juego
Los romances fugaces también tienen una carga de idealización muy grande. El verano tiende a magnificar las relaciones y a reducir las responsabilidades. Ojo, eso no significa que puedas olvidarte de tener responsabilidad afectiva. Simplemente que nos relajamos y, a veces, eso nos lleva a conocer la mejor versión de alguien.
Y un recordatorio por si has vivido o vives un summer fling: aunque a veces parezca el inicio de una gran historia de amor, es posible que fuera del contexto de vacaciones no encaje. No significa que vuestra historia haya sido falsa, ni mucho menos. Simplemente, hay personas asociadas a un momento concreto de tu vida y a una etapa, y no están hechas para quedarse siempre.
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