El Círculo Sáfico de Madrid fue una red de mujeres lesbianas y bisexuales vinculadas con el mundo intelectual, artístico y público. Durante las primeras décadas del siglo XX, las mujeres que pertenecían a él encontraron un espacio propio para relacionarse con otras mujeres, pues la disidencia sexual femenina no se podía manifestar (ni siquiera nombrar) en público.
Aunque no hay demasiados registros sobre aquel espacio (quienes lo habitaban tenían que protegerse), sí que hay investigaciones que nos ayudan a entender cómo era ser lesbiana en aquella época.
Porque sí, antes de Chueca, de los locales lésbicos y de las asociaciones LGTBIQ+, ya había mujeres que se enamoraban de otras mujeres, hacían comunidad y compartían inquietudes culturales y políticas. Solo que hacerlo no dejaba prácticamente rastro.
Un espacio para mujeres que no podían vivir su identidad abiertamente
El Círculo Sáfico surgió en Madrid alrededor de la figura de Victorina Durán, escenógrafa, pintora y escritora que se movía en los ambientes culturales más avanzados de la época. Según las pocas investigaciones que hay de este espacio, su origen se sitúa en torno a 1916 y estuvo relacionado con los círculos feministas e intelectuales madrileños, sobre todo la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club Femenino.
Los investigadores también creen que pudo estar inspirado en espacios similares que ya existían en ciudades como Londres o París.
No era, sin embargo, una asociación formal al uso, ni tampoco un club que tuviera una sede y un horario. Eso era improbable durante la época. Las reuniones del Círculo Sáfico de Madrid se celebrarán en distintos lugares, precisamente para mantener la intimidad y el anonimato de las mujeres que participaban en él.
¿Y por qué un círculo ‘sáfico’? Lógicamente, la palabra lesbiana existía, pero no era fácil pronunciarla en voz alta en espacios públicos, ni mucho menos seguro. Sin embargo, el concepto sáfico era menos conocido (vinculado a Safo) y se ha utilizado históricamente para hablar del deseo entre mujeres.
¿Quiénes formaron parte del Círculo Sáfico?
Por todo lo anterior, nos resulta complicado saber a ciencia cierta qué mujeres intelectuales pertenecían a este espacio. Sin embargo, siempre se ha vinculado al círculo a mujeres como Victorina Durán, Elena Fortún, Rosa Chacel, Victoria Kent, Carmen Conde o Matilde Ras.
En general, mujeres que desarrollaron su carrera en la literatura, las artes o la política, y formaban parte de una red intelectual mucho más amplia.
Y aquí está precisamente la clave de la naturaleza de este espacio: no era únicamente un lugar para hablar de sexualidad. Era un espacio para socializar solo entre mujeres, sin exponerse al juicio de miradas externas. Hablaban de cultura, de política, de literatura y, por supuesto, también de relaciones y de deseos.
Un Madrid más diverso de lo que imaginamos
Hace un siglo, el movimiento LGTBIQ+ no tenía (ni de lejos) la misma libertad que tiene ahora, pese a que aún nos quede camino por recorrer. Si echamos la vista atrás, hemos avanzado en derechos y en visibilidad, pero tampoco es que el movimiento estuviese por completo silenciado.
El Madrid de los años 20 y 30 del siglo pasado sufrió una importante transformación cultural. Las mujeres estaban conquistando nuevos espacios en la educación, el trabajo y la vida intelectual, pese a que no habíamos conquistado aún todos los derechos.
Así que las redes fueron fundamentales para las mujeres lesbianas. La investigadora Paula Villanueva, autora del ensayo ‘El Círculo Sáfico. Lesbianismo y bisexualidad en el Madrid de principios del siglo XX’, ha recuperado parte de la historia y nos recuerda que la ausencia de archivos no significa que estas mujeres no existieran.
Nos quedan las cartas —aunque muchas desaparecieran—, los diarios —pese a que algunas mujeres tuvieran que destruirlos— y los eufemismos para hablar de relaciones entre mujeres.
Ningún Comentario