No todas las mujeres que llegan a una consulta de obstetricia responden al mismo modelo de familia. Y es lo que queremos visibilizar hoy, Día Internacional de la Obstetricia, porque hay preguntas que una matrona debería ser capaz de responder si quien espera un bebé es una mujer lesbiana. Y su pareja, lógicamente, también es una mujer.
Un embarazo es una de las etapas más bonitas de la vida para las mujeres que deciden ser madres, a pesar de que también es una época de cambios, de miedos y de decisiones. No es que sea diferente en sentido biológico para las mujeres lesbianas, pero sí que tenemos que hablar de otras cuestiones relacionadas con la reproducción asistida o el papel que desempeña la madre no gestante.
Por eso, las matronas y los profesionales que nos atienden deberían estar preparados para responder a muchas de nuestras preguntas y a las que se hace la sociedad, muchas veces cargadas de prejuicios.
¿Quién es la madre si solo una de las dos está embarazada?
En una pareja de mujeres, lo habitual es que una de las dos sea la madre gestante. Pero también tenemos que tener claro que el otro 50% de la pareja también es madre, aunque sea no gestante. Y tiene un rol en ese embarazo: acompaña a las consultas médicas, a las ecografías, participa en la preparación al parto y se involucra en el cuidado y el bienestar de la madre gestante.
Una atención obstétrica inclusiva debe tener muy en cuenta esta realidad sin tener que dar más explicaciones. Aunque no todas las parejas necesiten lo mismo, una buena profesional debe saber hacer las preguntas adecuadas sin asumir quién ocupa qué papel.
No todos los embarazos empiezan de la misma manera
Buena parte de los embarazos que se producen en todo el mundo ocurren de forma natural y sin recurrir a técnicas de reproducción asistida. No es así en las parejas de mujeres, que necesitan recurrir a estas técnicas: inseminación artificial, fecundación in vitro, el método ROPA…
Así que el origen del embarazo sí que es un dato importante que debe estar en la historia clínica de la paciente. Y todas las preguntas que se produzcan después tienen que estar orientadas a mejorar la atención sanitaria y cuidar a la mujer durante el embarazo. En ningún caso pueden partir de la idea de que solo hay una manera válida de formar una familia.
También queremos hablar de sexualidad libremente
Pese a estar ya embarazadas, el concepto de sexualidad para una mujer es mucho más amplio y hay cuestiones que pueden ser útiles para una matrona u obstetra. Eso sí, siempre que se den las condiciones y que se produzca un espacio seguro y adecuado para ello.
Es decir, que la mujer embarazada y su pareja puedan hablar con tranquilidad de cómo es su sexualidad, sin que una matrona dé por hecho que una mujer solo mantiene relaciones sexuales con hombres. Ni tampoco queremos expresiones o formas de hablar que no encajan en nuestra realidad, ni preguntas incómodas que rara vez aportan algo.
¿Y cuando el embarazo ha llegado a término? Las madres necesitan también un acompañamiento durante el posparto, la lactancia y los primeros meses de crianza. En esta fase, es más importante si cabe que la atención obstétrica sea inclusiva y se adapte a nuestro modelo de familia.
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