Hay edificios que esconden historias de amor entre mujeres y no lo sabes. Y lo más curioso es que muchos de ellos están en tu barrio, pasas a diario por delante para ir al trabajo o los has visitado de viaje. ¿Quieres saber cuáles son?

Ya sabemos que las generaciones de mujeres que nos preceden no lo tuvieron nada fácil y, en su mayoría, tuvieron que vivir el amor (y su identidad) en secreto. Por suerte, los archivos históricos nos acercan a todas esas historias que en su momento estaban prohibidas y hoy nos recuerdan que tenemos que seguir luchando y protegernos entre nosotras.

La Casa de las Siete Chimeneas, un refugio sáfico en Madrid

En pleno Madrid, la Casa de las Siete Chimeneas (calle Infantas, 31) acogió desde 1926 la primera sede del Lyceum Club Femenino. Y allí se reunieron algunas de las mujeres intelectuales más importantes de la época: Victoria Kent, Carmen Baroja, Zenobia Camprubí, María Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Victorina Durán y Elena Fortún.

El edificio en sí mismo no fue escenario de ninguna historia de amor en concreto (que sepamos), pero sí acogió una red de mujeres entre las que se encontraba el Círculo Sáfico de Madrid. Victorina Durán tuvo un papel muy importante dentro de esta red y mantuvo relaciones con otras mujeres del entorno cultural.

También sabemos que Elena Fortún y Matilde Ras mantuvieron una relación sentimental y llegaron a compartir casa durante la Guerra Civil.

Plas Newydd: 50 años de vida juntas

Si hay un edificio que podría aparecer en cualquier película sáfica, es Plas Newydd, en Gales. Allí vivieron durante casi medio siglo Eleanor Butler y Sarah Ponsonby, conocidas como las Ladies of Llangollen.

En 1778, abandonaron juntas Irlanda después de enfrentar a sus familias y a las expectativas de la época. Se instalaron en una pequeña casa que con el tiempo se convirtió en su hogar, donde compartieron vida, biblioteca, jardines e intimidad.

¿Eran mujeres lesbianas tal y como las conocemos hoy? No podemos saberlo con absoluta certeza, pero los documentos que hay de la época demuestran que mantuvieron una relación afectiva y que compartieron vida durante décadas. De hecho, es una de las historias de amor entre mujeres a la que se agarraron tantas otras lesbianas después para demostrar que el amor entre mujeres sí que era posible.

El número 20 de la rue Jacob y el París sáfico

En París hay otra dirección imprescindible: el número 20 de la rue Jacob. En este edificio vivió Natalie Clifford Barney, una escritora estadounidense y una de las grandes figuras lesbianas de la Belle Époque. Desde el año 1909 organizó en su casa unos famosos salones literarios que reunieron durante las siguientes décadas a escritoras y artistas como Colette, Gertrude Stein, Djuna Barnes o Romaine Brooks.

Con el tiempo terminó siendo mucho más que una reunión de intelectuales. El salón de Barney fue un espacio de libertad para las mujeres, que podían ser ellas mismas, hacer comunidad, crear y relacionarse lejos de las miradas ajenas. También sabemos que Barney tuvo sus historias de amor con varias mujeres, entre ellas la pintora Romaine Brooks.