El retroceso anti-LGTBI que se está produciendo en algunos países europeos ha encendido todas las alarmas de activistas y organizaciones de derechos humanos. También es cierto que Europa ha vivido importantes avances en materia de igualdad en las últimas décadas, pero algunos Estados (motivados por el auge de la extrema derecha) han aprobado leyes que restringen libertades y nos hacen dar pasos hacia atrás.

Son los mismos países que alimentan discursos de odio hacia las personas LGTBIQ+, y los grupos responsables de que aumenten también los delitos contra miembros del colectivo.

Hungría, el mayor ejemplo de retroceso anti-LGTBI

Hungría es uno de los ejemplos que más preocupan dentro de la Unión Europea. En marzo de 2025, el Parlamento aprobó una ley que permite restringir reuniones que se consideren incompatibles con la normativa de protección de la infancia, conectando así con la legislación de 2021 que limita la representación pública de la homosexualidad de las identidades trans ante menores de edad. El resultado de todo esto fue la prohibición del Pride de Budapest.

La reforma constitucional que se aprobó en abril de 2025 reforzó, además, esta línea. El Parlamento Europeo señaló que las medidas afectan directamente a la libertad de reunión y expresión, que son dos derechos fundamentales protegidos tanto por el derecho europeo como por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Y para entender el contexto de este retroceso anti-LGTBI, el 74% de las personas LGTBIQ+ encuestadas en Hungría considera que los prejuicios y la intolerancia han aumentado en los últimos cinco años, frente al 53% del conjunto de la UE, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA).

Georgia también ha dado un giro que preocupa

Fuera de la Unión Europea, Georgia también ha dado un giro que preocupa a activistas. En el año 2024 aprobó un paquete legislativo sobre ‘valores familiares y protección de menores’, que introdujo restricciones relacionadas con la representación de las relaciones entre personas del mismo sexo, la identidad de género y los derechos de las personas LGTBIQ+.

ILGA-Europe considera que estas medidas han provocado una caída de siete puestos de Georgia en su Rainbow Map anterior. En la edición de 2026, el país ocupa el puesto 44 de 49, pues solo cumplen un 12% de los indicadores legales y políticos analizados.

La organización considera que las nuevas medidas han aumentado también la presión sobre las organizaciones de derechos humanos y activistas.

Eslovaquia e Italia despiertan dudas

Este retroceso anti-LGTBI del que hablamos no siempre es tan explícito como en los ejemplos anteriores. En Eslovaquia, las últimas reformas constitucionales han tenido consecuencias para los derechos de las personas LGTBIQ+.

De acuerdo con ILGA-Europe, el país ha caído hasta el puesto 35 del ranking este 2026, con un 25%, después de unas modificaciones que reconocen formalmente solo ‘dos sexos’, limitan la adopción a matrimonios heterosexuales y han hecho imposible el cambio legal de marcador de género para las personas trans.

Italia, por su parte, aparece en el puesto 36, con un 24%. ILGA-Europe señala que el Gobierno ha bloqueado algunas medidas de protección LGTBI que han adoptado administraciones regionales y tribunales. Además, la ley sobre seguridad y manifestaciones siembra dudas sobre la celebración de eventos LGTBIQ+ multitudinarios.