Los primeros bares para mujeres surgieron de la necesidad de encontrar lugares donde las mujeres pudieran relacionarse con otras mujeres con cierta libertad.
Sobre todo, sin tener que someterse al juicio de miradas ajenas y de una sociedad que ha intentado borrarnos del mapa durante muchos años. Y antes de que hubiera locales identificados de esta manera, ya había cafés, clubes, salones y fiestas privadas a las que acudían mujeres queer.
Antes de los bares para mujeres ya había espacios de encuentro
Durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, las mujeres lesbianas no tenían bares para ellas, ni espacios en los que ser libres, ni una agenda de ocio queer como ahora. Esos encuentros se producían en fiestas privadas, círculos culturales, salones, pensiones o locales en las grandes ciudades.
En Estados Unidos, por ejemplo, Greenwich Village fue durante las primeras décadas del siglo XX uno de los lugares en los que la presencia de mujeres lesbianas era algo más visible. Aquí convivían artistas, escritoras, feministas, migrantes y personas que tenían estilos de vida completamente opuestos a las normas sociales de la época.
Eve’s Hangout, uno de los primeros referentes
Uno de los nombres imprescindibles si hablamos de bares para mujeres es Eve’s Hangout, también conocido como Eve Adams’ Tearoom. Eva Kotchever, una inmigrante judía de origen polaco conocida como Eve Adams, abrió el local en Greenwich Village en 1925.
No era exactamente un bar como los que conocemos hoy. Era un salón de té, un espacio cultural y de reunión para lesbianas y personas queer. El lugar acogía lecturas de poesía, actuaciones y encuentros, pero sobre todo permitía hablar de relaciones entre mujeres con una libertad poco habitual en aquella época.
Kotchever, además, había publicado ya «Lesbian Love», una colección de relatos que ya dejaba bastante claro en qué parte de la historia estaba.
La tolerancia duró poco, eso sí, porque la policía realizó una redada en el local en 1926 y Kotchever fue detenida por cargos de obscenidad y conducta desordenada, y después fue deportada de Estados Unidos.
¿Y cuándo aparecieron los bares lésbicos como tal?
La expansión de estos locales llegó en las décadas de 1930 y 1940. En Estados Unidos, el fin de la Ley Seca en 1933 facilitó que hubiera más bares para mujeres, aunque tampoco pensemos que era sencillo identificar cuáles estaban destinados a lesbianas.
Algunas fuentes señalan el Mona’s 440 Club de San Francisco, abierto en 1936, como uno de los primeros bares lésbicos propiamente dichos.
La Segunda Guerra Mundial también tuvo mucho que ver. La incorporación masiva de mujeres al trabajo y al ejército, junto con los desplazamientos hacia las grandes ciudades, permitió que muchas mujeres conocieran a otras con experiencias muy parecidas.
Así que los bares para mujeres fueron puntos de encuentro donde surgían amistades, relaciones y redes de apoyo, tanto entre lesbianas como entre mujeres hetero. Eso sí, la mayoría estaban sometidos a vigilancia policial, sufrían redadas y algunos de ellos quedaron bajo control del crimen organizado.
En Nueva York, por ejemplo, varios locales frecuentados por lesbianas durante los años 50 fueron objeto de controles y persecución.
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