La heterosexualidad obligatoria es la idea de que la heterosexualidad es la orientación sexual ‘por defecto’. También es lo que lleva a muchas mujeres a asumir desde pequeñas que les gustan los hombres o que tienen que sentir atracción por los hombres, sin llegar a cuestionarlo.
No tiene tanto que ver con una obligación explícita de ser heterosexual. Más bien, hay unas normas, expectativas y mensajes culturales que nos llevan a creer que la heterosexualidad es lo ‘normal’, esperado e incluso inevitable.
Es un concepto desarrollado dentro del pensamiento feminista y lésbico, sobre todo a partir del ensayo Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence, publicado por Adrienne Rich en 1980. Rich plantea que la heterosexualidad no se debe analizar únicamente como una orientación sexual individual, sino también como una institución social que condiciona la vida y las relaciones de las mujeres.
¿Cómo funciona la heterosexualidad obligatoria?
La heterosexualidad obligatoria aparece en lo más cotidiano, y por eso no siempre es fácil de identificar. Muchas mujeres hemos crecido pensando que en algún momento tenemos que tener novio, casarnos con un hombre y formar una familia con él.
Nos lo pregunta la familia desde bien pequeñas, lo vemos en la publicidad, en las películas y en la clásica pregunta: «¿ya tienes novio»?. Todo está construido en base a unas expectativas que solo muestran una parte de la realidad.
Esta heterosexualidad obligatoria influye en cómo interpretamos nuestros propios sentimientos. Una mujer puede sentir una conexión muy intensa con otra mujer, pero creer que se trata simplemente de una amistad muy intensa. Y es la razón por la que a veces tardamos tantos años en darnos cuenta de lo que sentimos.
Estos ejemplos te resultarán familiares
Hay muchísimas situaciones que te van a resultar familiares. Por ejemplo:
- Sentir presión por tener pareja masculina aunque no exista un interés real.
- Salir con hombres porque es ‘lo que toca’.
- Interpretar la ausencia de atracción hacia los hombres como un problema que hay que solucionar.
- Reconocer que nos atrae una mujer e intentar buscar una justificación (admiración, querer ser como ella, ‘solo’ es una crush…).
Y hacemos una distinción que conviene tener clara: ninguna experiencia aislada determina la orientación sexual de una persona. Haber tenido novio, haber sentido atracción por un hombre o haber tardado años en reconocerse como lesbiana no invalida ninguna identidad.
¿Qué relación tiene con el descubrimiento de la orientación sexual?
La heterosexualidad obligatoria hace que el proceso de descubrir que somos lesbianas sea algo más complejo. Hay muchas maneras correctas de darse cuenta, pero el problema es que durante años no hemos tenido las herramientas adecuadas para interpretar ciertas experiencias.
Algunas mujeres descubren su orientación sexual muy jóvenes y otras pasan por relaciones hetero antes de saber que les gustan las mujeres. También hay quienes saben que sienten algo diferente, pero no encuentran la manera de expresarlo hasta mucho después.
Por eso, para cuestionar la heterosexualidad obligatoria, tenemos que preguntarnos hasta qué punto nuestras expectativas sobre el amor y las relaciones han sido propias y cuánto hemos aprendido de nuestro entorno.
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