La salud hormonal y el descanso están más relacionados de lo que creemos. Durante el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia sufrimos cambios en los niveles de estrógenos y progesterona, lo que influye en cómo dormimos, cuánto descansamos y la energía que tenemos al día siguiente.

Y de todo esto nos hemos dado cuenta bastante tarde. Muchos de los estudios que hay publicados sobre descanso están basados en hombres. Por ejemplo, los expertos siempre han recomendado dormir 8 horas para descansar y regular todos los procesos del organismo, pero cuando estudiaron el cuerpo femenino, se dieron cuenta de que necesitamos dormir 10 horas en algunos casos para equipararnos a las 8 horas que necesitan los hombres.

Básicamente, que la investigación médica nunca ha prestado la suficiente atención a la salud femenina y ha creído que era tan fácil como extrapolar los datos de los hombres. La última es el famoso estudio de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EASAN) sobre la alimentación en la menopausia que está basado únicamente en datos de hombres.

¿Por qué la salud de las mujeres importa menos?

Durante buena parte del siglo XX, las mujeres han estado infrarrepresentadas en muchos ensayos clínicos (como en tantas otras cosas). En 1977, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomendó excluir en algunas fases de ensayos farmacológicos a las mujeres en edad fértil por los posibles riesgos para el feto.

Y aunque la teoría era proteger a esas mujeres y a sus bebés, nos faltan muchos datos sobre cómo ciertos medicamentos afectan a las mujeres embarazadas.

En el año 1993, Estados Unidos aprobó una ley que obligaba a incluir a mujeres y a minorías en la investigación clínica financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), además de reflejar en los informes las diferencias en los resultados (si las había).

Sin ir más lejos, no fue hasta el año 2025 cuando los investigadores se dieron cuenta de que hay diferencias importantes en el patrón de descanso entre hombres y mujeres, así como en la frecuencia de algunos trastornos.

¿Qué relación hay entre el sueño y la salud hormonal?

Los niveles de hormonas cambian durante el ciclo menstrual y van acompañados también de cambios en el descanso, como tantos otros síntomas que sufrimos a lo largo de sus fases. Por ejemplo, una revisión publicada en 2023 en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism recoge que las alteraciones del sueño son más habituales en la fase lútea tardía, justo antes de la menstruación.

¿Y durante la menopausia? Aquí sí conocemos mucho mejor los síntomas de los cambios hormonales, como sofocos, sudores nocturnos y despertares. Sin embargo, han sido los estudios recientes los que también han indagado en las diferentes etapas dela menopausia y sus consecuencias en el descanso.

¿Cómo nos afecta a las mujeres lesbianas?

En realidad, como a cualquier otra mujer. Aunque las lesbianas nos tenemos que enfrentar a otro problema más: que en consultas médicas o intervenciones se dé por sentada nuestra orientación sexual. Y que las preguntas en el ginecólogo, por ejemplo, giren alrededor de una pareja masculina.

Si a las mujeres ya nos cuesta que nos incluyan en estudios, a las lesbianas aún nos queda más camino por recorrer.