Las lesbianas sordas pertenecen a la comunidad sorda, por un lado, y a la LGTBIQ+ por el otro. Es decir, dos espacios propios en los que han tenido que abrirse camino (y siguen haciéndolo).
Y este 23 de septiembre, Día Internacional de las Lenguas de Señas, nos parece la mejor ocasión para recordarnos que la accesibilidad también debe ir incluida en la diversidad. Es una fecha marcada en el calendario desde el año 2017, y coincide con el aniversario de la creación de la Federación Mundial de Personas Sordas (WFD) en 1951.
Este año, además, la Semana Internacional de las Personas Sordas ha insistido mucho en reivindicar y luchar por los derechos de las personas sordas. Al final, la orientación sexual también forma parte de la identidad de una persona.
Pero las barreras de comunicación, la falta de accesibilidad o la ausencia de referentes en ningún caso pueden condicionar el acceso y la participación de una mujer lesbiana y sorda a la comunidad LGTBIQ+.
Cuando dos comunidades no siempre hablan el mismo idioma
La comunidad sorda es mucho más diversa de lo que creemos. No todas las personas sordas se comunican por lengua de signos, ni tienen las mismas necesidades de comunicación. Por ejemplo, algunas personas sordas utilizan la lengua oral, otras la lengua de signos y también hay quienes viven con audífonos o implantes cocleares.
¿Y la orientación sexual? Una lesbiana sorda puede encontrarse con muchas barreras en espacios LGTBIQ+ que no están adaptados a personas signantes. También dentro de espacios de la comunidad sorda en los que históricamente la diversidad sexual no ha sido muy visible.
Es más, un documento de la Confederación Estatal de Personas Sordas recoge cómo eran los primeros espacios de personas sordas LGTBIQ+ en Madrid y cómo las barreras de comunicación dificultaron en un primer momento la relación con el movimiento LGTBIQ+ oyente. En 1966, por ejemplo, se creó el Grupo de Sord@s de COGAM.
La lengua de signos forma parte de la identidad
La lengua de signos es una lengua natural, visual, gestual y espacial que tiene su propia gramática, y no es simplemente una traducción visual del castellano. En España están reconocidas la lengua de signos española (LSE) y la lengua de signos catalana (LSC). Pero no hay ninguna lengua universal y es algo que varía según el país.
¿Y cómo podemos hacer para que las lesbianas sordas sientan que forman parte de la comunidad? Con intérpretes cuando sean necesarias, actividades accesibles, información en lengua de signos y espacios LGTBIQ+ en los que puedan participar.
3 signos básicos para acercarte a la LSE con una lesbiana sorda
Si nunca has tenido contacto con la lengua de signos, incluso si te pica el gusanillo por aprender, el día de hoy es un buen motivo para aprender tres signos muy básicos.
- Gracias: coloca la mano plana (o las dos manos) tocando la barbilla o la parte delantera del pecho, y desplázala hacia la persona que tienes delante.
- Por favor: coloca la palma de la mano dominante abierta sobre el pecho y realiza un movimiento circular suave, acompañado de una expresión facial amable.
- ¿Necesitas ayuda?: coloca una mano plana con la palma hacia arriba y la otra mano encima (también lo puedes hacer en forma de puño) y después dobla los dedos índice y corazón en forma de gancho, haciendo un movimiento hacia abajo. En LSE es muy importante la expresión facial, así que acompáñalo con una cara de interrogación.
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