Las personas intersex siguen sufriendo para que se respeten sus derechos en el sistema sanitario. Esa es la denuncia de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+), que denuncia que la sanidad es la principal fuente de violencia contra este colectivo.

Entre sus reivindicaciones, encontramos: acabar con las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos médicos que modifican las características sexuales sin el consentimiento de las personas afectadas.

La denuncia de FELGTBI+ se enmarca en el estudio ‘Corporalidades intersexuales: derechos reales’, el primero realizado en España sobre la situación concreta de las personas intersex. Ahora nos damos cuenta de que las conclusiones ponen sobre la mesa una realidad poco conocida, incluso dentro del propio colectivo LGTBIQ+, y cuestionan las prácticas médicas que intentan corregir la diversidad corporal.

¿Qué significa ser una persona intersex?

Una persona intersexual nace con características sexuales —como los genitales, las gónadas, los cromosomas o los niveles hormonales— que no encajan en las definiciones médicas convencionales del cuerpo masculino o femenino.

Tal y como explica Ariana A. Celorio, representante de la Comisión del Año Temático de la FELGTBI+ dedicado a las realidades intersex, son personas que nacen con «una anatomía que se sale de los moldes binarios del sexo».

La intersexualidad no es una identidad de género ni una orientación sexual, sino una realidad relacionada con las características sexuales del cuerpo. Tampoco hay una sola manera de ser intersexual, y no todas son visibles al nacer.

De hecho, según los datos de la misma federación, estas variaciones están presentes en el 1,7% de los nacimientos en España, es decir, más de 35.000 personas durante la última década.

A pesar de esto, sigue habiendo un desconocimiento muy grande alrededor de las personas intersex. El estudio explica que solo el 45% de las personas encuestadas dentro del colectivo LGTBIQ+ sabe explicar el significado de la sigla ‘I’. Además, un 85,1% considera imprescindible ampliar la información sobre esta realidad.

Intervenciones médicas sin información ni consentimiento

La principal conclusión del informe apunta directamente al sistema sanitario. La FELGTBI+ denuncia que el sistema siempre ha interpretado la diversidad de características sexuales como una anomalía, lo que ha forzado intervenciones médicas desde la infancia.

María Rodríguez, responsable de investigación, formación y calidad de la federación, advierte de que menos de la mitad de las personas intersex o sus familias recibieron información antes de someterse al primer tratamiento médico que modificaría sus características sexuales. Y la mayoría no firmaron ningún consentimiento informado para someterse a cirugías o tratamientos hormonales.

¿Cuáles son las consecuencias? Principalmente físicas, además de la falta de información, la exposición del cuerpo y la ausencia de autonomía. Uno de los testimonios que recoge FELGTBI+ es que una persona fue examinada frente a un grupo de estudiantes de Medicina sin que nadie le pidiera permiso ni le explicara lo que estaba pasando.

Por su parte, Ariana A. Celorio cuenta que descubrió que era intersexual a los 18 años y que durante su infancia le intentaron imponer una cirugía que consideraba innecesaria, sin explicarle el procedimiento ni sus posibles secuelas.