Los clubes de lectura están viviendo ahora su segunda juventud. Si solo los conoces de oídas e incluso estuviste en uno hace muchos años, deberías borrar por completo la idea que tienes de ellos y probarlos de nuevo. Te van a sorprender.
De hecho, cada vez son más las mujeres jóvenes que se reúnen una vez a la semana o varias veces al mes para leer, comentar novelas y conocer gente con intereses parecidos. En concreto, las mujeres lesbianas y queer están ocupando cada vez más estos espacios para hacer comunidad fuera de las redes sociales y las apps para ligar.
En España, el 75,3% de las personas de entre 14 y 24 años lee en su tiempo libre, según el Barómetro de Hábitos de Lectura de 2025, siendo la fantasía, el romance y el romantasy los géneros que tienen más tirón entre las generaciones jóvenes.
Leer ya no es una actividad solitaria
Parte del atractivo de los clubes de lectura tiene que ver con esto: aunque leer es un hábito que todas podemos hacer solas en casa, podemos convertirlo en una experiencia compartida al hablar sobre esas lecturas con otras mujeres con los mismos gustos.
La tendencia coincide, además, con una búsqueda bastante evidente de espacios de socialización menos centrados en el consumo. EFE recogió en abril de este año que los clubes de lectura se habían convertido ya en lugares de encuentro, especialmente frecuentados por mujeres. En las bibliotecas de la Comunidad de Madrid, la participación en estos encuentros aumentó un 41% entre 2019 y 2025, hasta alcanzar las 15.026 personas.
Y otro detalle también interesante: en Madrid, algunos espacios vinculados a la comunidad LGTBIQ+ también están viendo cómo crece la demanda hasta el punto de llenar todos los grupos.
Clubes de lectura con mirada feminista, queer y lésbica
Un buen ejemplo es Mary Read, un espacio LGTBIQ+ transfeminista de Madrid. Cuentan con ocho clubes de lectura y todos están completos, incluso tienen lista de espera. El público es principalmente lésbico y bisexual, y la propia organización apunta a que el motivo es que cubren una necesidad muy concreta: reconocerse en los libros y encontrar a personas afines con quienes compartir esas lecturas.
No es el único formato. La Biblioteca María Moliner de Villaverde acogió en 2026 el club ‘Quiéreme libre’, dirigido a mujeres mayores de 18 años y planteado desde una perspectiva feminista. Además, no es necesario tener conocimientos previos, sino leer y conversar sobre los temas que se tratan en el libro, cuestionar y abrir debates.
También en Madrid, la Biblioteca Luis Martín-Santos programó ‘Amar con libertad’, un club dedicado a la literatura LGTBIQ+. Y Arcorrol organiza otro club LGTBIQ+ con lectura y juegos de rol.
¿Qué puedo leer en un club de lectura lésbico?
La literatura sáfica actual profundiza mucho más en las relaciones lésbicas que hace unos años, así que es mucho más fácil sentirnos representadas en esas historias y en sus personajes. Pero los clásicos siguen teniendo su sitio.
Así que estos clubes pueden pasar de ‘Carol’ de Patricia Highsmith o ‘El pozo de la soledad’ de Radclyffe Hall, a autoras contemporáneas como Alison Bechdel, Carmen María Machado o Taylor Jenkins Reis. También tienen cabida novelas españolas actuales y literatura queer que no necesariamente gira alrededor de salir del armario o descubrir la orientación sexual.
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