Los comportamientos homosexuales no se dan únicamente entre humanos. Es un tema que no tiene demasiado recorrido en muchos medios, ni mucha gente lo sabe, pero la ciencia ha documentado conductas sexuales o sociosexuales entre individuos del mismo sexo en más de 1.500 especies animales (mamíferos, aves, reptiles, peces, insectos…).

Eso sí, hay matices en esta historia. Que los científicos hayan observado conductas entre animales del mismo sexo no significa que les podamos atribuir una orientación sexual o una identidad como hacemos las personas. Pero sí que es un asunto curioso del que queremos hablar hoy.

Más de 1.500 especies y en grupos muy distintos

Los registros sobre este comportamiento homosexual abarcan una diversidad de animales muy grandes. En mamíferos, por ejemplo, se han documentado conductas sexuales entre individuos del mismo sexo en primates, cetáceos, carnívoros, roedores, ungulados, canguros y otros grupos.

Un estudio publicado en Nature Communications en 2023 identificó este tipo de comportamiento en 261 especies de mamíferos, pertenecientes a 62 familias y 12 órdenes. Los investigadores han detectado estos comportamientos tanto en machos como en hembras, con conductas como el cortejo, las montas, el contacto genital e incluso vínculos de ‘pareja’.

¿Para qué sirve un comportamiento que no produce crías?

Es una de las preguntas que se hacen los investigadores, desde el punto de vista de la biología evolutiva. Es decir, si una interacción sexual entre ‘individuos’ del mismo sexo no produce descendencia, ¿por qué se realiza y se mantiene?

Como podrás imaginar, no tenemos una respuesta categórica que lo explique. Las investigaciones han planteado distintas posibilidades. Por ejemplo, que algunas conductas surjan como parte de una sexualidad que no es rígida hasta que tenga que ver con la vida social, la reducción de conflictos o los vínculos. No es tan distinto a lo que hacemos los humanos, salvando las distancias.

En mamíferos, un estudio ha encontrado que estos comportamientos homosexuales eran más frecuentes en especies sociales y ayudarían a establecer y mantener relaciones dentro del grupo, así como a facilitar la reconciliación después de conflictos.

La naturaleza no es blanca o negra

Nos vamos a otra investigación, en este caso publicada en Nature Ecology & Evolution, que siguió durante tres años a 236 machos en condiciones semisalvajes y observó que las interacciones sociosexuales entre individuos del mismo sexo eran muy habituales.

El mismo estudio también identificó que estos comportamientos, tanto entre machos como entre hembras, pueden estar relacionados con uniones sociales entre los propios animales dentro de un mismo grupo o espacio.

No podemos, eso sí, trasladar eso a nuestro vocabulario ni decir que los animales sean gays o lesbianas, pero no por ello estas observaciones dejan de ser menos interesantes. Al contrario. Nos muestran que la sexualidad y los vínculos sociales en la naturaleza son tan diversos como los que tenemos los humanos y deben ser siempre absolutamente libres.

¿Y si la biodiversidad lleva muchísimo tiempo recordándonos que la naturaleza no es tan sencilla como algunas etiquetas?