Las lesbianas mayores forman parte de una generación que durante muchos años tuvo que vivir su orientación sexual en silencio. Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad —también conocido como el Día Internacional de las Personas Mayores—, aunque para nosotras cualquier momento es bueno para escuchar a las que nos abrieron camino.

Antes de las redes sociales, las manifestaciones multitudinarias del Orgullo LGTBI+ y la realidad que conocemos hoy, muchas mujeres tuvieron que vivir su orientación sexual en silencio. Sin poder coger a su chica de la mano por la calle y escondiéndose de su propia familia y entorno.

Las lesbianas mayores no tenían referentes

En pleno 2026 es relativamente sencillo acceder a referentes y escuchar las experiencias de muchas otras mujeres a través de las redes sociales o los libros. Y si prestamos atención, también a través de las historias que las lesbianas más mayores tienen que contarnos.

Precisamente, un privilegio que ellas no siempre tuvieron. La homosexualidad ha estado perseguida durante muchos años en España, especialmente durante la dictadura franquista, y el cambio social después fue bastante progresivo. Que se despenalizara la homosexualidad fue una cosa y que acabáramos con los prejuicios y el miedo es otra bien distinta.

Las generaciones que nos preceden tuvieron que vivir con una familia que no aceptaba su orientación sexual, sin apoyo de ningún tipo y sin poder vivir un amor libre. También hay historias de muchas mujeres que nunca llegaron a identificarse como lesbianas, aunque hubieran tenido sentimientos o relaciones con otras mujeres.

Vivían el amor con otras reglas

Para algunas lesbianas mayores, la amistad era el espacio de apoyo y de libertad que muchas veces no encontraban en su entorno. Compartían piso (a veces no podían vivir en su propia casa), viajaban y se apoyaban mutuamente en sus decisiones. Era el apoyo que tenían para no sentir que estaban locas o terminar creyendo los prejuicios que la sociedad siempre ha tenido sobre nosotras.

Lógicamente, también hay muchos ejemplos de mujeres que han tenido la suerte de crecer en familias más abiertas o de poder vivir su sexualidad de manera más libre, aunque fuese dentro de su entorno y de las circunstancias del momento.

También formaron parte del activismo lésbico

Las generaciones que nos preceden también son responsables de muchos de los derechos que nosotras tenemos ahora, porque se sumaron a los movimientos feministas y LGTBIQ+ cuando hacerlo implicaba poner la vida por delante. Desde finales de los años 70, las mujeres lesbianas y del colectivo LGTBIQ+ empezaron a organizarse, a luchar por sus derechos y a crear espacios propios.

Esas luchas son las que hoy nos permiten vivir nuestra orientación sexual con más libertad y seguir defendiendo los derechos que hace años logramos y que nunca debemos dar por sentados.

Pese al aumento de los delitos de odio en los últimos años, tenemos que seguir reivindicando nuestros derechos, porque será lo que un día tengan las próximas generaciones, igual que nosotras hoy lo agradecemos a las lesbianas mayores.