Las lesbianas tenemos hoy una ventaja con la que no contaban las generaciones anteriores: podemos ‘googlear’ cualquier palabra, duda o experiencia y encontrar relatos de muchas otras mujeres que ya han pasado por ahí o que están viviendo situaciones parecidas.

¿Qué ocurría antes de Google y las redes sociales? Nos hacemos esta pregunta hoy, Día Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información, porque acceder a la información va de la mano de tener acceso a referentes y saber que no estamos solas.

Las revistas fueron una ‘ventana’ para muchas lesbianas

Durante buena parte del siglo XX, las lesbianas encontraban alguna referencia a su sexualidad en las revistas. No pensemos en artículos como los que se publican hoy en internet, ni tampoco todos eran abiertos de mente, positivos ni había diversidad de voces.

En algunos países sí que surgieron algunas publicaciones LGTBIQ+ que hablaban de relaciones entre mujeres, activismo y vida en comunidad. Y ‘salvaban’ a muchas mujeres que se sentían atraídas por otras mujeres, pero que no podían verbalizarlo ni entendían qué les estaba pasando.

También estaban los libros, con la literatura lésbica e historias con personajes homosexuales que permitieron a muchas lesbianas reconocerse en otras vidas.

La información circulaba entre las redes

No en redes sociales, sino en las redes vecinales, amistades… Por ejemplo, en la amiga que te recomendaba un libro, la que había descubierto una asociación LGTBIQ+ en otra ciudad o un bar en el que se reunían mujeres lesbianas.

Las asociaciones LGTBIQ+ jugaron un papel importante, aunque tampoco sean tal y como las conocemos ahora. Pero sí que eran espacios que organizaban actividades, reivindicaban derechos y eran espacios para hacer comunidad. Conocer a otras personas, resolver dudas, acceder a recursos o experiencias de mujeres que habían vivido mucho más…

De los bares y los espacios lésbicos a internet

Los espacios de encuentro entre lesbianas tenían una función que hoy damos por sentada: permitían a las mujeres ‘comprobar’ que había otras mujeres como ellas, que se sentían atraídas por otras mujeres, que tenían miedos, dudas…

Por eso, los bares, discotecas, asociaciones y encuentros eran mucho más que lugares para ligar. También servían como espacios para socializar, conocer gente y construir comunidad, que siempre ha sido importante en nuestro colectivo y aún más en una época en la que no teníamos visibilidad pública (era delito incluso).

Años después, cuando llegó internet, empezamos a tener mucho más acceso a la información y ya empezó a parecerse a lo que conocemos hoy. Por ejemplo, con la llegada de los primeros foros online, páginas LGTBIQ+ para conectar a lesbianas de distintas partes del mundo…

Y después llegaron las redes sociales, donde tenemos acceso a creadoras de contenido lesbianas, profesionales de la salud e información desde todas las perspectivas posibles. Incluso hay películas, series y pódcast que hablan de lesbianismo con total naturalidad, y que con un recurso muy poderoso para adolescentes o mujeres jóvenes que aún están descubriendo su sexualidad. Por supuesto, también las apps para conocer a otras mujeres lesbianas y ligar.