La soledad no necesariamente significa estar sola. Puede ser elegida para pasar más tiempo con nosotras mismas. O impuesta por las circunstancias, lo que sí suele ir acompañado de malestar emocional.

Lo vemos sobre todo en el caso de las lesbianas mayores, que han crecido sin referentes, sin amigas dentro del colectivo en muchos casos y carecen de vínculos que las reconozcan tal y como son. Así que aprovechando que hace unos días fue el Día Mundial de la Salud Mental, hablamos sobre cómo viven las mujeres lesbianas la soledad en la vejez y cómo pueden alcanzar el bienestar psicológico.

Soledad elegida y soledad no deseada

Lógicamente, no es lo mismo elegir esa soledad (o disfrutarla en ciertos momentos) que vivirla por obligación. Hay muchas mujeres lesbianas que no tienen pareja, viven solas y disfrutan haciendo planes solas, sin sentirse mal por no encajar en la imagen de una mujer tradicional (casada, con hijos…).

De hecho, esta independencia es una forma de libertad para muchas de nosotras, sobre todo si les costó salir del armario o tuvieron que esconder quiénes eran por miedo a los prejuicios.

¿Y si esa soledad deja de ser una elección? Por la jubilación, la pérdida de seres queridos, problemas de movilidad, círculos sociales más pequeños o inexistentes… Hay muchos factores que conducen hacia esa sensación de soledad. También influye la falta de espacios para relacionarse con otras lesbianas de su generación.

Un estudio publicado en International Psychogeriatrics en 2024, basado en mujeres estadounidenses de 50 años o más, confirma que las lesbianas tienen mayores probabilidades de sentirse aisladas que las mujeres heterosexuales. Igualmente, tienen una probabilidad más alta de recibir un diagnóstico de depresión.

El peso de una vida marcada por la invisibilidad

Las lesbianas mayores han crecido en una sociedad muy diferente a la nuestra. En una época en la que la homosexualidad estaba estigmatizada socialmente, y reconocer que se sentían atraídas por otras mujeres tenía consecuencias en el trabajo, en la familia y socialmente.

Una de las consecuencias de la sociedad en la que les ha tocado vivir es que han crecido sin referentes. Hoy en día, todas tenemos un móvil para consultar información o seguir en redes sociales a mujeres lesbianas, pero su acceso estaba mucho más limitado. Por no hablar de que muchas mantuvieron su orientación sexual en privado para protegerse.

Otra investigación, esta vez publicada en 2026 sobre personas LGTBIQ+ mayores en España, también ha encontrado vínculos entre el estigma, el malestar psicológico y una mayor sensación de soledad. Los resultados señalan que existe la necesidad de contar con servicios de atención y cuidados que respeten la diversidad sexual y de género.

Redes de apoyo y dónde envejecer siendo lesbiana

En caso de estar viviendo una situación de soledad no deseada, ¿cómo construir una red de apoyo a partir de cierta edad?

  • Busca en tu entorno vínculos seguros a los que acudir para hacer planes o mantener una conversación sin sentirte juzgada.
  • Si no tienes personas cerca, acude a asociaciones o espacios LGTBIQ+ para ampliar tu círculo.
  • Acude a una consulta con un psicólogo LGTBIQ+ friendly para hablar de tu situación de soledad y empezar a trabajar en ello.

Las lesbianas también tenemos derecho a envejecer con dignidad, y eso pasa por vivir nuestra identidad con libertad, contar con apoyos y sentir que formamos parte de la comunidad.