¿Alguna vez te has preguntado cómo era el lesbianismo en la antigua Roma? Lo primero que queremos dejar claro es que las fuentes son bastante escasas y los pocos textos que hay están escritos principalmente por hombres desde la burla, la sátira o la mirada social de la época.
Ojo, no significa que las relaciones y el deseo entre mujeres no existieran en aquella época. El Museo Arqueológico Nacional señala que la sexualidad femenina romana permanece oculta en testimonios escritos y arqueológicos.
Tampoco sería justo hablar de la antigua Roma con la mirada del momento actual, incluso llamarlas lesbianas. En esa época no existía la orientación sexual o la identidad como la conocemos ahora. De hecho, la historiadora Sandra Boehringer señala que las categorías modernas de homosexualidad y heterosexualidad no encajan con las formas antiguas de entender el deseo. Y aun así, podemos saber mucho sobre estas mujeres.
Las fuentes romanas hablan de mujeres que deseaban a otras mujeres
Aunque sean pocas, hay alguna referencia sobre el lesbianismo en la antigua Roma.
Uno de los nombres más conocidos es Philaenis, a la que menciona el poeta Marcial en sus ‘Epigramas’. La presenta como una mujer sexualmente activa con otras mujeres, aunque lo hace desde la sátira y la exageración.
También Juvenal hablaba de mujeres que se relacionaban con otras mujeres en su ‘Sátira VI’. De nuevo, autores masculinos describiendo una realidad que les llamaba la atención y les resultaba escandaloso o digno de burla.
El problema de llamar ‘lesbiana’ a una mujer romana
Una mujer podía sentir deseo por otra mujer, porque no es algo tan espectacular, pero eso no significaba directamente que fuera lesbiana. Ni podemos hablar de identidad como lo hacemos hoy.
En la antigua Roma interpretaban las relaciones a través del género, del estatus social y del papel que desempeñaba cada persona. Por eso, los autores de la época imaginaban el sexo entre mujeres a través de conceptos relacionados con la masculinidad y la penetración (¿tan poco hemos cambiado?).
El término ‘tribas’, por ejemplo, se utilizaba para referirse a mujeres que se acostaban con otras mujeres. Aunque, en el contexto histórico, aparece muy asociado a una figura activa sexualmente y masculinizada.
¿Significa entonces que todas las mujeres que amaban o deseaban a otras mujeres encajaban en ese ‘personaje’? Al contrario. Es solo un reflejo de cómo los autores masculinos hablaban de una realidad que no encajaba en los supuestos de la época.
También hay pistas fuera de la literatura
Los investigadores también han encontrado indicios de homoerotismo femenino —la expresión del amor o la atracción entre mujeres— en otras fuentes, como grafitis, textos médicos, escritos astrológicos, papiros mágicos y representaciones artísticas.
Thomas K. Hubbard reúne buena parte de ese material en ‘Homosexuality in Greece and Rome’, que contempla literatura, grafitis, textos médicos y otras evidencias artísticas.
El problema es que tenemos rastros de deseo entre mujeres, pero muy pocas biografías. No hay cartas de parejas de mujeres romanas hablando de su relación ni los historiadores han encontrado nunca testimonios suficientes sobre sexualidad o lesbianismo en la antigua Roma.
Pero sí, todo apunta a que sí existieron relaciones eróticas y afectivas entre mujeres, aunque no podemos saber hasta qué punto o cómo las definían ellas mismas.
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