El amor después de los 50 existe también entre nosotras, ya lo creo, aunque tengamos que soportar todavía lesbofobia y edadismo. Sin embargo, no está de más que tengas en cuenta algunos aspectos. Aquí te indico los más importantes.
Amor después de los 50: qué debemos tener en cuenta
El amor después de los 50 y en la Tercera Edad es normal y tiene una dimensión propia entre nosotras, con su consciencia. Algunas, porque por fin hemos salido del armario; otras, porque ya tenemos la suficiente experiencia como para decir alto y claro lo que nos gusta y lo que no. En cualquier caso, no está de más que tengamos en cuenta estos puntos:
1. Ritmos vitales
Los ritmos vitales con 50 años son distintos que con 20 o 30. Claro que hay a quien le gusta salir de noche (y está muy bien), pero la realidad es que, a la mayoría, nos apetece más recogernos a partir de cierta hora. Y, más allá de que nos pueda gustar hacer deporte, nos tomamos la vida con algo más de calma. Remarcar esto es especialmente importante, por ejemplo, si hay diferencias de edad en una pareja y una de las partes tiene más de 50 años.
2. Prioridades
Las prioridades vitales, en esta edad, suelen cambiar. Se busca más el compañerismo, aunque la pasión no falte, y la compatibilidad de valores. Este punto es importante porque el organismo tiene etapas y nosotras no somos una excepción. Por otra parte, es normal que con un cierto background vital, en todos los sentidos, fijar las prioridades sea más sencillo.
3. Deseo sexual
El deseo sexual es otro de los temas, a veces tabú, a ciertas edades. No significa que desaparezca, pero a nadie se le escapa que, en la mayoría de los casos, la frecuencia es menor. De todas maneras, y para evitar que la pareja vaya desparejada en esta cuestión, lo ideal es que la comunicación sea transparente y honesta. Muchas infidelidades o situaciones de insatisfacción se pueden solucionar, simplemente, hablando.
Es cierto que este tema sigue siendo polémico por ser tabú. En cualquier caso, cada vez existe más desinhibición y hay que aprovechar la confianza para hablar de forma abierta de lo que gusta y lo que no.
4. Experiencias pasadas
Las experiencias pasadas pueden ser una referencia y las comparaciones, para bien o para mal, también. Obvio que estas experiencias nos indican lo que queremos y lo que no. Y, aquí, habrá que jugar, también, con los límites que se pongan y los prejuicios que haya. Por desgracia, no somos una tábula rasa y lo que ha pasado antes nos afecta, de una u otra manera. Y lo habitual, a estas edades, es que nos marque.
Por contra, las experiencias pasadas pueden ser, también, una brújula para actuar desde la consciencia. Nadie es perfecto o perfecta, de manera que se puede ser más compasiva ante pequeños defectos. Este es, indudablemente, un gesto de madurez.
El amor después de los 50 puede ser un refugio de sabiduría y disfrutarse con mayor madurez, en todos los sentidos. ¿Tienes esa edad y vives con tu pareja? Cuéntanos cuál es tu experiencia.
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