El amor no tiene edad, y el lesbianismo en la Tercera Edad también existe. Aunque hay que hacer un trabajo de visibilización, no está de más que veamos cuáles son las principales 

Lesbianismo en la Tercera Edad, distintas casuísticas, una realidad

El lesbianismo en la Tercera Edad no tendría ningún problema en especial de no ser porque, todavía, hay que combatir con lacras como los prejuicios, la discriminación y, por añadidura, el edadismo. Ahora se empiezan a hacer estudios sobre la población LGTBIQ+ y sus problemáticas. Veamos algunos puntos: 

Soledad y lesbianismo en la Tercera Edad

La primera problemática, tanto de las lesbianas como del resto de LGTBIQ+ es la soledad. Y esto se da por una doble circunstancia: el rechazo de las familias y el hecho de que, al haber menos personas lesbianas, es más difícil establecer vínculos de pareja. El resultado es que, frente al 25 % de mayores de 65 años que viven solos, este porcentaje se dispara al 38,7 % en el caso de lesbianas. Esto, evidentemente, es un obstáculo que hay que afrontar. Si la soledad ya es un problema generalizado en toda la población, entre lesbianas mayores lo es mucho más.

Asunción de la orientación sexual

La asunción durante la madurez de la orientación sexual es otro de los elementos que puede generar obstáculos adicionales. Esto, aunque no es tan habitual en personas lesbianas, sí se puede dar en bisexuales o queer. Hablamos en alguna ocasión de la posibilidad de cambiar de orientación sexual a lo largo de la vida, pero esto también se da llegados a este punto. 

¿Qué decir en estos casos? Básicamente, que en la Tercera Edad es más complicado encontrar comprensión. Y esto retroalimenta el riesgo de soledad. Por este motivo, es especialmente importante tener redes de apoyo que puedan sostenerte. Una red de amigas, en este momento de tu vida, es esencial, sobre todo si vives sola.

Envejecimiento activo

Apostar por un envejecimiento activo es otra de las cuestiones clave, y para ello no está de más tenerlo en cuenta. Por ejemplo, hacer clases de ejercicio, de baile, senderismo o participar en actividades culturales ayuda a estar activo. Esto hace que haya menos espacio para pensar y preocuparse, de ahí que sea algo sumamente importante.

Y te digo más: si esto tiene importancia en cualquier momento de la vida, mucho más en la Tercera Edad. Mantener la mente ocupada es fundamental para sentirse mejor y pleno en todos los sentidos. 

Falta de infraestructuras amigables

Salvo que tengáis un piso o casa donde vivir, sigue habiendo un problema de falta de infraestructuras amigables. Por ejemplo, en las residencias todavía hay mucho camino que recorrer para que sean inclusivas para el público LGTBIQ+. Y faltan casas y apartamentos compartidos o pisos de convivencia. Este es otro de los aspectos a cambiar para un envejecimiento activo agradable y confortable.

El lesbianismo en la Tercera Edad tiene, todavía, que afrontar algunos desafíos adicionales a los del resto de la población. ¿Conoces gente de esta edad en la comunidad? ¿Qué dificultades específicas añadirías? Déjame tu opinión y te leo en los comentarios.