El Orgullo ha cambiado mucho entre las generaciones más jóvenes y, seguro que si perteneces a la generación X, notas muchas diferencias con los millennials y aún más con la generación Z. Es lógico, porque el cambio generacional es grande y cada vez hay más opciones para vivir nuestra sexualidad.

Las lesbianas más mayores han vivido años de represión, de censura y se han tenido que esconder incluso de sus propias familias para protegerse. Y también han conquistado muchos de los derechos que hoy tienen las generaciones más jóvenes, que han crecido en una sociedad mucho más abierta, pese a que sigue habiendo lesbofobia.

Generación X: el Orgullo era salir a la calle

Para la generación X (de 1965 a 1980, entre los Baby Boomers y los millennials), el Orgullo no era un evento social como lo es hoy. Era más bien una forma de supervivencia en el espacio público. En España, muchas personas de esta generación vivieron los Orgullos más politizados de finales de la década de los 90 y principios de los 2000.

No existía la infraestructura actual en cuanto a una programación que dura varias semanas, conciertos, tanta atención mediática… Pero sí que había colectivos organizados, mucho activismo de base y marchas reivindicativas. Además, el Orgullo defendía más los derechos compartidos que la identidad personal.

Millennials: un punto de inflexión entre la visibilidad y la cultura pop

La generación millennial (entre 1981 y 1996) está a medio camino en muchas cosas. Son las que han visto cómo el Orgullo pasaba de lucharse en las calles a mezclarse también con la celebración, la música y muchas otras cosas que las generaciones más mayores considerarían como ‘superfluas’.

Esta generación vio cómo el Orgullo empezaba a expandirse como un evento cultural y a parecerse a lo que conocemos hoy, aunque no tan mediático ni con una programación tan amplia.

Y un punto de inflexión que esta generación vivió en primera persona: empezábamos a celebrar el Orgullo sin necesidad de justificarnos constantemente. En el lado contrario, también hay millennials que han vivido la cara más egoísta y cómo muchas empresas y marcas han intentado comercializar con el Orgullo.

Generación Z: identidad, redes y un Orgullo más fragmentado

El Orgullo volvió a cambiar con la generación Z (nacidos entre 1997 y 2010, aproximadamente), que ha crecido con internet, las redes sociales y entiende perfectamente las normas del activismo digital.

La suerte de esta generación es que tiene más referentes a su alcance, más formas de nombrarse y vive en una sociedad mucho más abierta. Hoy es más fácil salir del armario que hace décadas, y también existen etiquetas, subidentidades, matices… La generación Z no ha vivido el Orgullo únicamente en la calle.

Pero tampoco es que sea todo color de rosa, porque también saben muy bien lo que es la saturación. Es decir, tener que estar expuestos constantemente a discursos, conflictos y debates, y sentir que el colectivo LGTBIQ+ debe ser un espacio de reflexión continuo.

¿Hay alguna forma de vivir el Orgullo que sea mejor que otra? En absoluto. Simplemente, son generaciones diferentes que comparten reivindicaciones. Unas conquistaron los derechos de los que disfrutamos ahora y otras están trabajando sobre lo que disfrutarán las generaciones futuras.