Junio es el mes del Orgullo… ¿pero solo junio? En esta época, muchas marcas, partidos políticos y establecimientos sacan a relucir la bandera LGTBIQ+ o cambian su logo por uno de colores en redes sociales, aunque esa supuesta diversidad no tiene nada que ver con sus políticas el resto del año.

Es lo mismo que ocurre, por ejemplo, el 8 de marzo con el feminismo. Y no es nada nuevo, porque las lesbianas estamos acostumbradas a que hagan política, negocio y laven su imagen a costa de nuestros derechos.

Cuando junio es el mes de ‘hacer campaña’

Ya hemos empezado a ver cómo muchas marcas incluyen los colores de la bandera arcoíris en su logo, suben reels en redes sociales o lanzan colecciones cápsula ‘inspiradas en la diversidad’. En parte, son mensajes coherentes y que pueden calar en su público, pero no se sostienen en el tiempo.

No nos molesta que las marcas participen en el Orgullo, pues su presencia normaliza y da voz a mensajes importantes que queremos que lleguen a todo el mundo. Lo que consideramos hipócrita es que esa implicación les dure unos pocos días en el mes de junio, como si la diversidad LGTBIQ+ no fuera importante el resto del año.

Es lo que conocemos como la instrumentalización del Orgullo. Aunque existe un gesto de buena intención, no suele ir acompañado de políticas internas, apoyo real a iniciativas o representación constante.

¿Qué es el rainbow washing?

Seguro que has oído hablar estos días del ‘rainbow washing’, un término con el que muchas lesbianas estamos familiarizadas. Describe ese apoyo superficial que se queda solo en la fachada y que no profundiza ni traslada ese compromiso al resto del año.

Es decir, que a estas alturas ya no nos sirve de nada que una marca se ponga el logo de colores si luego no lo pone en práctica: equipos diversos, políticas inclusivas reales, apoyo a empleados LGTBIQ+, colaboración con asociaciones durante todo el año… Eso es apoyar el Orgullo no solo en junio.

Lo que esperamos más allá del mes del Orgullo

En el colectivo tenemos cada vez más un ojo crítico que hemos ido afinando con el paso de los años, y cada vez somos más exigentes con las marcas que se suben al carro del Orgullo en junio. Básicamente, porque nosotras sí somos coherentes con lo que defendemos el resto del año.

Por el contrario, sabemos reconocer a las marcas que conectan con el público LGTBIQ+ de manera real y entienden lo importante que es la inclusión. Y eso significa mantener mensajes, cuidar la representación sin estar vinculados a una fecha concreta y, sobre todo, escuchar al colectivo durante todo el año.

No todo tiene que ser a lo grande, porque la diferencia está en los pequeños detalles, en cómo se construyen los equipos y a qué damos voz cuando el Orgullo no está en el foco mediático.