Maruja Mallo fue una de las figuras más importantes de la vanguardia artística española del siglo XX.
Fue pintora, creadora y una mujer muy difícil de encasillar, pero construyó una trayectoria marcada por la experimentación. Además, tenía una manera de entender la vida que chocaba por completo con lo que se esperaba de las mujeres de su generación.
Así que hoy el nombre de Maruja Mallo está muy ligado a las vanguardias, a Las Sinsombrero y a una generación de creadoras que reclamó para sí misma un espacio que parecía reservado para los hombres.
Maruja Mallo: una artista en la vanguardia
Nacida en Viveiro (Lugo) en 1902, Maruja Mallo se trasladó a Madrid con su familia durante su juventud y allí entró en contacto con el ambiente cultural de la época. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Francisco y pronto empezó a relacionarse con algunos de los principales nombres de la Generación del 27.
Por esa razón, en su círculo de amistades había artistas e intelectuales, como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel o Rafael Alberti. También mantuvo una amistad muy cercana con María Zambrano y formó parte de ese grupo de mujeres creadoras que décadas después se reivindicó bajo el nombre de Las Sinsombrero.
Su obra atravesó distintas etapas y estilos: desde el surrealismo hasta composiciones vinculadas al mundo popular, la naturaleza y las formas geométricas. Destacó por su pintura y también por su personalidad. Maruja Mallo tenía una imagen pública muy provocadora y se movió por los espacios culturales con una libertad poco habitual para una mujer de aquellos años.
Las Sinsombrero y cómo desafiaron las normas
Tenemos que hablar también de Las Sinsombrero, el nombre con el que se conoce a un grupo de mujeres vinculadas a la Generación del 27 que rompieron con el molde tradicional que se esperaba de ellas.
¿Y por qué este nombre? Por el gesto de quitarse el sombrero en plena Puerta del Sol junto a Margarita Manso, Federico García Lorca y Salvador Dalí. Aquello simbolizó el deseo de desprenderse de todas las convenciones sociales y culturales.
Para las mujeres de su generación, ocupar las calles, estudiar, crear y participar activamente en la vida cultural suponía romper muchas barreras. Y ella lo hizo con una actitud rompedora.
¿Qué relación tuvo Maruja Mallo con el mundo lésbico?
Lo primero: no hay pruebas concluyentes que nos permitan afirmar que Maruja Mallo se identificara públicamente como lesbiana. De hecho, mantuvo una relación con Rafael Alberti.
Sin embargo, su figura ha despertado mucho interés en las perspectivas feministas y queer, precisamente por el rechazo a los roles de género. Forjó amistades con otras mujeres, como María Zambrano o Margarito Manso, y construyó espacios de libertad alejados de cualquier tipo de expectativa.
Y para nosotras, eso era un soplo de aire fresco. Ver a una mujer que cuestionaba las normas y que hacía caso omiso a lo que se supone que debíamos ser. Además, en sus obras —como ‘Sin título (Dos mujeres en la playa)’— estaba presente la sororidad.
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