Si estás conociendo a una chica, incluso si habéis empezado hace poco una relación, ¿te preguntas en qué momento subir tu primera foto a Instagram con ella? Es normal que no quieras parecer muy intensa ni que estés escondiendo la relación, pero tampoco hay una respuesta válida para todo el mundo.

Además, no es lo mismo una foto en Stories o una indirecta que una publicación en el feed. Ni tampoco lo es si tienes la cuenta de Instagram privada con pocos amigos, que si te sigue tu familia o personas a las que aún no les has hablado de tu chica. Hay muchas circunstancias que influyen.

Y a estas alturas, ya sabemos de sobra que el proceso de salir del armario no es igual para todas. Algunas viven su relación con total naturalidad desde el principio y otras prefieren protegerse o separar entre la familia, el trabajo, las amistades y la pareja.

Cuando subir una foto a Instagram nace de la ilusión y no de la presión

Al principio de una relación es normal estar feliz, ilusionada y que quieras mostrar al mundo ese amor, y por lo general esa sensación se va relajando conforme pasa el tiempo. Si aparece una chica con la que encajas y que te llena, lo más normal es que quieras compartirlo.

El problema llega cuando la publicación no es algo espontáneo y pasa a ser una prueba de ‘validación’. Porque en Instagram, a veces, parece que si no lo compartes, no lo vives o no existe, y eso puede generar tensiones innecesarias. Además, no todo el mundo se siente igual de cómodo compartiendo su vida en Instagram.

Hay parejas que suben su primera foto juntas a la semana de conocerse y otras que esperan meses, porque prefieren mantener el vínculo privado (que no escondido). Las dos opciones son igualmente válidas.

Lo importante es la intención que haya detrás de la publicación, porque no es lo mismo subir una imagen porque te hace ilusión compartir un momento bonito que hacerlo para marcar territorio, lanzar una indirecta a tu ex o demostrar algo a terceras personas.

El factor ‘armario’ influye más de lo que parece

Aunque hay ciertos entornos en los que parece que todo el mundo vive su orientación con absoluta libertad, hay lesbianas que seguimos midiendo lo que subimos y lo que no, por las consecuencias que eso puede tener.

Para algunas chicas, una simple foto de la mano o dándoos un beso implica hacer visible una relación ante compañeros de trabajo, familia o personas con las que nunca han hablado abiertamente de su orientación sexual. Así que, además de ser una foto en Instagram, también es exposición.

Si estáis empezando vuestra relación, lo más sincero es hablar de esto y ser claras, sobre todo si estáis en distintos puntos o tenéis visiones opuestas de las redes sociales y de la exposición. Y lo más importante: necesitas respetar la opinión de tu chica, porque no querer compartir nada en redes sociales no siempre significa falta de compromiso ni que te quiera esconder.