Hay países en los que ser lesbiana en 2026 no es nada fácil, incluso es peligroso e ilegal. En buena parte de Europa y en América Latina hemos normalizado poder caminar de la mano con nuestra chica sin miedo o subir fotos en redes sociales. Sin embargo, hay otros lugares del mundo en los que ser lesbiana te puede costar la libertad, la familia, el trabajo e incluso la vida.

Y no son simplemente países en los que la homosexualidad está explícitamente criminalizada. A veces, el peligro está presente de otra manera, y por eso es más difícil de detectar. Hay lugares en los que las relaciones entre mujeres no están castigadas en el código penal, pero sí que sigue habiendo agresiones, terapias de conversión, detenciones o violencia familiar.

Según los datos actualizados de la base legal de ILGA World, en 2026 todavía hay decenas de Estados que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, algunos con penas de prisión muy graves o castigos extremos.

Países donde las relaciones entre mujeres son delito

Para empezar, hay países en los que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo están castigadas por ley. Es cierto que en muchas ocasiones se centran más en las relaciones entre hombres, pero también nos incluye a nosotras.

Por ejemplo, países como Irán, Arabia Saudí, Afganistán o Yemen, donde las personas LGTBIQ+ pueden sufrir penas extremas, como la pena de muerte en ciertas circunstancias.

En Uganda, la situación se ha endurecido desde que en el año 2023 se aprobó la Ley Antihomosexualidad. Desde entonces, organizaciones de derechos humanos han documentado arrestos, denuncias vecinales y persecución directa contra mujeres acusadas de mantener relaciones con otras mujeres.

Nigeria también sigue siendo un país no seguro para lesbianas. La realidad varía según la región, pero existen leyes que castigan las relaciones entre mujeres y hay un clima de violencia contra las personas queer. Y el problema en todos estos países es que las lesbianas sufren una doble discriminación: por ser homosexuales y por las normas patriarcales.

La ley no protege; la sociedad, tampoco

Hay países en los que la homosexualidad no es ilegal, pero es peligroso ser lesbiana. Rusia es un buen ejemplo. Las relaciones entre personas del mismo sexo no están prohibidas, pero existen leyes contra la propaganda LGTBIQ+ y un aumento de la represión contra colectivos queer. ILGA-Europe alertó en 2026 de una escalada de criminalización y censura hacia personas LGTBIQ+ en varios países europeos y euroasiáticos.

En lugares como Turquía o algunas zonas de Europa del Este y Asia Central, se han prohibido o reprimido marchas del Orgullo, y las agresiones homófobas —cada vez más habituales— no suelen recibir ninguna protección institucional.

Y luego está el ‘corrective rape’ (o violación correctiva). Aunque parezca surrealista, sigue documentándose en distintos países de África y Latinoamérica como una forma de violencia extrema contra las lesbianas masculinas o visibles, sobre todo las mujeres no normativas.

Viajar siendo lesbiana: lo que no te cuentan en todos sitios

Cada vez son más las mujeres queer que viajan solas, en pareja o que hacen turismo lésbico, pero no todos los destinos son igual de seguros. El problema es que muchas guías de viaje hablan de ‘viajeros LGTB’ en general, sin diferenciarnos, y lógicamente no es lo mismo.

Hay países en los que dos mujeres pueden pasar más desapercibidas como amigas que una pareja de hombres, pero también hay un riesgo añadido de acoso sexual, violencia machista o fetichización.

Por eso, antes de viajar, revisa la normativa y la situación social real del país. La base de datos de ILGA World actualiza constantemente mapas y legislaciones sobre criminalización y derechos LGTBIQ+ en todo el mundo.