La salud mental, además de un trending topic, es fundamental para mantener un equilibrio vital satisfactorio. Y en nosotras, que en muchos casos hemos estado más sometidas al estrés que la media, con más motivo. Te cuento cómo saber cuándo meterte en una relación y qué puntos deben hacer que te lo pienses.
Salud mental: cómo saber cuándo «meterse» en una relación
Lo primero que hay que tener claro es que el concepto de responsabilidad emocional es recíproco, y que también vale para nosotras. Vale para lo que queremos recibir, pero, también, para lo que estamos dispuestas a dar.
Esto es importante, porque, como principio general, tenemos que ver si nos encontramos con fuerzas para estar sometidas al estrés que puede suponer una nueva relación. Y, antes de responsabilizar a la otra parte, hemos de ser honestas con nosotras mismas: ¿nos apetece?, ¿vale la pena?, ¿compensará? No podemos adivinarlo todo, pero sí tener una idea de hasta dónde queremos llegar.
Y también nos tenemos que respetar: existen ciclos vitales y, a veces, tenemos más ganas de experimentar que en otros momentos. No pasa nada y no hay que culpabilizarse por ello. Simplemente, toca aceptarlo y ser conscientes para no hacernos daño ni hacer daño a nadie innecesariamente.
Red flags (internas y externas) para pensárselo dos veces
Quizás has conocido a una chica que te llama la atención por su forma de ser y que te remueve, peeero, como no es la primera vez que te encuentras en estas, hay algunos aspectos que te pueden hacer poner pie en pared. Por ejemplo:
Gatilla cosas de ti que no te gustan
Esta es una de las red flags internas que debes vigilar. Carl Gustav Jung habló mucho de nuestra sombra y es posible que en nueva relación la otra persona gatille cosas de ahí. Aunque puede ser muy útil para tu crecimiento personal, debes ser consciente de ello y hasta dónde estás dispuesta a llegar.
Sientes que la relación va a exigirte mucho a corto plazo
Esto es también importante, porque igual ahora mismo no estás para ceder mucha energía. Es legítimo decir «no puedo» o «no me siento preparada»… pero siempre que lo digas y no generes expectativas irreales en la otra persona por falta de comunicación.
Buscas consciente, o inconscientemente, la validación
Ves pequeños detalles como que actúas distinto, vistes distinto o cambias rutinas para agradar a la otra persona. Si empiezas a hacer eso, y no habéis empezado ninguna relación, deberías pensártelo dos veces.
Salud mental: ella trata a los demás de forma desconsiderada
Si ves un tratamiento de desvalorización generalizado a los demás, desconfía. No por nada, sino porque esto, en un contexto de «confianza» entre ambas, te obligaría a poner muchos límites. Y, no nos engañemos, eso genera mucho estrés y es una red flag de libro.
Victimización y culpabilización extrema
Claro que en la vida hay víctimas y victimarios, y es posible que a esta persona la hayas conocido porque habéis compartido una experiencia de victimización común. Ahora bien, si esta es una actitud habitual y viene acompañada por la culpabilización sistemática hacia afuera, estás ante un patrón tóxico.
En definitiva, para mantener tu salud mental en las relaciones, es esencial saber qué quieres, qué no y tus límites. ¿Te has visto en una situación de colapso y no has querido empezar? Cuéntame tu experiencia en comentarios.
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