Los juegos de poder en las relaciones abiertas son potencialmente tóxicos por todo lo que implican más allá. Y, en las relaciones lésbicas, se añade un punto de complejidad, por eso vale la pena que te ponga ejemplos.
Juegos de poder en las relaciones abiertas: ¿qué puede suceder?
Una relación abierta, si es consensuada, es una opción de amar o un vínculo totalmente legítimo. Ahora bien, esto vale siempre y cuando no exista una asimetría de poder, explícita o implícita. Y es aquí donde, a veces, empiezan los problemas. Estos son algunos de los escenarios poco deseables:
1. Juegos de poder: mistificación
La mistificación es, en realidad, un burdo chantaje emocional, pero que se puede revestir de muchas maneras. En su vertiente más básica, se reduce a una falacia: si no haces X es que no me quieres todo lo que dices. Esto vale, pues, para quien propone una relación de pareja abierta cuando sabe que la otra parte no lo tiene tan claro. Aunque esta es una forma de chantaje básica, sí es cierto que se puede refinar de otras formas.
2. Celos
Las relaciones abiertas exigen una gestión emocional muy responsable, más si cabe que en las relaciones monógamas. Es, hasta cierto punto lógico, que los celos afloren. ¿Qué es lo que sucede? Que si una de las personas de la pareja tiene una situación de dominio emocional, puede utilizar la libertad de estar con otras mujeres como herramienta de control emocional de la otra persona. Aquí los celos son potencialmente peligrosos.
3. Luz de gas
La luz de gas es otro de los recursos de manipulación emocional recurrentes. Si una persona ve que no le gusta algo del vínculo que se está construyendo, la otra puede negar esa apreciación diciendo que se la inventa. Este criterio, si es continuo en el tiempo, puede generar muchos problemas emocionales y de autoestima.
4. Quién es la más abierta
Este sí es un juego específico de nuestra condición. Por ejemplo, si en una relación de pareja lésbica, una de las dos, o las dos, es bisexual o queer. En este caso, se puede plantear como un reto de deconstrucción. O, lo que es lo mismo, que una de las partes se pase de lista y utilice la teoría queer o feminista para colarle a la otra cualquier cosa utilizando el argumento de autoridad. Ojo con esto, porque es más difícil de detectar que otras formas de manipulación.
5. Necesidad de validación
Finalmente, la necesidad de validación de la parte vulnerable es el juego de poder más peligroso. Quizás una de las dos personas no quiera una relación abierta, pero la acepta para que la otra parte esté satisfecha y así no perderla. Esto, poco a poco, puede hacer que una de las personas sea más dependiente todavía. Por eso, es importante darse cuenta de lo que está pasando.
Los juegos de poder en las relaciones abiertas son potencialmente peligrosos, de ahí que sea esencial detectar cuándo se producen. En relaciones lésbicas, se pueden introducir problemáticas específicas, así que te animo a actuar siempre desde la consciencia.
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