El apego tóxico en las relaciones existe, tanto en las amistades como en las parejas. Y esto también nos pasa a las lesbianas. Te doy algunos ejemplos de cómo se manifiesta y te doy consejos para evitarlo.
El apego tóxico en las relaciones: cómo se da y cómo evitarlo
Cuando se manifiesta un apego tóxico, este suele darse de varias maneras. Ojo, hay situaciones puntuales y, dentro de unos niveles, mediante el diálogo se podrían resolver. Pero, si se dan todas estas señales, debes ponerte alerta porque son auténticas red flags para evitar episodios de violencia (que también se dan entre nosotras). Echemos un vistazo:
1. Apego tóxico: exigencia de presencia permanente
Una relación puede tener compromiso, pero si hay una exigencia de presencia permanente que se sale de lo razonable, hay que hacerse preguntas. Si no hay un motivo de peso, lo normal es que se le permita tener espacio a la otra parte. Y si no lo hay, es que algo malo sucede.
2. Demanda de validación
La demanda de validación es otro de los problemas que pueden darse en el día a día. Evidentemente, las amigas y la pareja están para ayudarse, pero no para solucionar problemas estructurales que pueden necesitar otro tipo de ayuda. Por eso, es bueno que se pongan límites cuando la situación se eternice y pueda ser incómoda.
3. Control de movimientos
El control de movimientos es una de las situaciones más peligrosas, porque ya indica un seguimiento obsesivo. Aquí ya entramos en patrones de maltrato psicológico que deberías cortar de raíz. Si constantemente te pregunta a dónde vas o te mira el móvil, hay un problema grave.
4. Culpabilización de la otra
El chantaje emocional es una de las actitudes más burdas de un apego tóxico, pero existe. Cuando se te culpabiliza de cualquier situación o mal que le pase a la otra persona, pregúntate si es cierto; y si ves que no, díselo abierta y francamente. Ahora bien, si insiste e intenta hacerte luz de gas, cuanto antes salgas de ahí, mejor que mejor.
5. Intento de aislar a la otra persona
El intento de aislar a la otra persona implica un grado mayor de agresión. Pero, obviamente, funciona si se está en una situación vulnerable emocionalmente. Decir que las demás personas no la quieren o que están «en vuestra contra» es un comportamiento sectario y enfermizo que se da en determinados vínculos de pareja. Por eso, debes estar atenta con las situaciones anteriores.
6. Sentimiento de miedo ante la acción de la otra persona
El sentimiento de miedo ante la acción de la otra persona implica, ya autocensura y es otro de los ejemplos de patrones de relación tóxicos. En caso de que tengas conciencia de esta situación, te recomiendo que pidas ayuda para salir. Al final, una relación tiene que sumar a largo plazo, no puede ni debe ser fuente de problemas.
El apego tóxico en las relaciones es muy peligroso. Por eso, te animo que conozcas alternativas para romper con estas dinámicas y construir vínculos sanos. ¿Te has visto en alguna de estas situaciones? Cuéntame cómo lo hiciste tú para superarlas.
Ningún Comentario