El queerbaiting se ha generalizado en las producciones cinematográficas y, cada vez más, en la literatura. No obstante, también tiene su cara oscura y hemos de hablar de todo. Hoy le damos una vuelta a este cebo y los peligros que puede tener a largo plazo. 

Inconvenientes del queerbaiting (si está mal direccionado)

El queerbaiting ha permitido normalizar, en gran medida, la existencia de relaciones o sentimientos no heteronormativos. Y tiene sentido, porque la inclusividad, en las sociedades libres, vende. Esto, en principio, estaría bien. El problema es que existe otra cara de la moneda un tanto oscura, sobre todo para las que somos lesbianas. Aquí te doy 5 señales que no podemos obviar:

1. El queerbaiting puede borrar el lesbianismo

Cuando el flirteo se queda en eso, se juega a la ambigüedad y puede quedar en nada. ¿Recordáis el mito de las «amigas que vivían juntas», que se desproveía de erotismo? Pues esto, precisamente, es lo que puede pasar con estas manifestaciones. Por no decir que, como pueden ser intercambiables hacia heteros, bi, lesbianas o trans, tampoco define claramente nuestro espacio. No todas las personas son (ni tienen que ser) queer, punto. 

2. Posibilidades de banalizar nuestra condición

Este es un debate, y de los grandes, que tenemos con el resto del colectivo LGTBIQ+: ¿elegimos nuestra condición y orientación sexual? Es verdad que algunas personas, a lo largo de la vida, cambian su orientación sexual. Pero la realidad, en la mayoría de los casos, es mucho más complejas. Hay muchas mujeres que siempre hemos sido lesbianas, que nunca hemos sentido la más mínima orientación hacia los hombres y que reivindicamos nuestro espacio. Por eso, el queerbaiting puede transmitir una idea distorsionada de lo que somos.

3. Mercantilización sin base sólida

La mercantilización de estas actitudes carece de una base sólida. Es un guiño hacia el público no heteronormativo, sí, pero puede quedarse ahí, sin mayor desarrollo. Por ese motivo, es conveniente diferenciar claramente lo que es algo realmente inclusivo de lo que no pasa de ser un cebo. Y hemos de tener sentido crítico, también con lo que, en principio, puede ser bueno con nosotras. 

4. Generaliza estereotipos

Los estereotipos, en todo en la vida, son un arma de doble filo. Y cuando se trata de estereotipos lésbicos, todavía más. Cuando se pone a todo un colectivo o a la misma orientación en el mismo saco, el riesgo de equivocarse y de meter la pata es muy alto. Y, en los últimos años, este cebo, que pretende atraernos, puede incluso ser negativo. 

5. Frustra a algunas personas

Y, finalmente, el cebo queer es una fuente de frustración para muchísimas personas. Porque, al querer dirigirse a todas, puede ser un «quiero y no puedo». Desgraciadamente, la realidad es mucho más limitante. Aunque la aceptación hacia la diversidad esté creciendo, esto no implica que todo el mundo acepte identidades fluidas. Por eso, y sobre todo en las primeras etapas de la autoidentificación, esto puede ser más bien problemático. 

El queerbaiting ha dado para mucho, para bien y para mal. Es bueno que nos visibilicen, sí, pero siempre que esto sea real y no simplemente un gancho comercial. Me gustará conocer tu opinión en los comentarios.