El lesbianismo militante es una postura necesaria, no contra nadie, sino para reivindicar nuestra condición. Y hoy sigue siendo necesario, más de lo que podríamos pensar. Te explico por qué y lo que debes tener en cuenta. 

Lesbianismo militante: por qué queremos nuestro lugar dentro del colectivo LGTBIQ+

El lesbianismo militante marca nuestra condición singular en el colectivo, diferente de las demás. Por esa razón, hoy existe un Día de la Visibilidad Lésbica, el 26 de abril. También reclamamos como nuestras las festividades del Día de la Mujer (8 de marzo), el Primero de Mayo o el Orgullo (28 de junio), pero es necesaria una jornada para tratar nuestra problemática. Y las razones son, específicamente, tres, y muy claras:

1. Lesbianismo militante: queremos ser

Lo primero de todo, y básico, es que queremos ser lo que somos. El lesbianismo no es una «fase», un estado de «confusión» ni mucho menos un capricho. Somos mujeres que solo sentimos atracción hacia mujeres, punto. Y queremos seguir siendo lo que somos. Es, por lo tanto, y ante todo, un elemento de autoafirmación. Obviamente, no hablamos de chauvinismo, pero sí de que hay cuestiones que no se deben obviar. Al final, si no existimos, las puertas a la discriminación y la persecución se abren. Por eso, esa afirmación es, en realidad, nuestra esencia personal y el no querer ser distintas de lo que somos. 

2. Tenemos una problemática específica

En segundo lugar, las lesbianas tenemos una problemática específica, y este es un punto importante. ¿El porqué? Que, por ejemplo, la situación de discriminación en espacios públicos o económica. Las interseccionalidades tienen una complejidad y eso hace que la problemática de un gay no sea, en muchas ocasiones, la misma de una lesbiana. Y esto no quita importancia a ninguna, pero se hace necesario un enfoque propio y, también, de género. Si se quiere pensar que todo el colectivo tiene una problemática coincidente, estamos cometiendo un error. Al final, se trata de dar a cada parte del colectivo lo que necesita: eso es equidad

3. El borrado es patriarcal

Este es un punto central en el colectivo del que no se habla lo que se debería: el borrado es una actitud patriarcal. Lo que sucede es que el patriarcado puede aprovechar la diversidad del colectivo para introducir discordia. La identidad queer es perfectamente válida; ahora bien, no todo es queer, no todas las mujeres son fluidas ni tienen por qué serlo. Hay mujeres a las que les gustan otras mujeres únicamente, otras a las que solo les gustan los hombres, otras a las que les gustan los dos géneros u otras que no tienen en cuenta esta cuestión a priori. Todo está bien, pero siempre que se reconozca que el lesbianismo existe.  Por eso, vemos que el lesbianismo como militancia trasciende nuestra orientación porque nos defiende. 

El lesbianismo militante es una actitud de apertura hacia la diversidad, que nos empodera y nos reconoce como lo que somos. ¿Crees que debemos seguir haciendo militancia con un perfil más alto? Déjame tu opinión y te leo en los comentarios.