La diversidad está muy presente hoy en día entre las generaciones más jóvenes: en las aulas, en redes sociales, en conversaciones entre amigas, en las series que ve la Generación Z y también en la manera de nombrarse.
Las generaciones más jóvenes están hoy más cerca de conceptos como queer, trans, o no binario, y de hecho forman parte de la realidad diaria de muchas personas.
Además, los datos acompañan y apuntan a un cambio cultural, pues las nuevas generaciones son mucho más abiertas a la hora de hablar de orientación sexual, identidad de género y modelos relacionales diversos en comparación con unas décadas atrás.
La Generación Z es la más abierta a identificarse como LGTBIQ+
Uno de los datos más repetidos en los últimos años tiene que ver con el aumento de personas jóvenes que se identifican dentro del colectivo LGTBIQ+. Estudios internacionales, como los de Gallup en Estados Unidos, muestran que más del 20% de la Generación Z adulta se identifica como parte del colectivo queer o LGTBIQ+.
En Europa, ocurre algo parecido. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) señala que las personas encuestadas en sus estudios son principalmente jóvenes: un 33% tiene entre 18 y 24 años, y un 7% entre 15 y 17 años.
¿Significa que hay más lesbianas que antes? No necesariamente, sino que ahora hay más espacio para reconocerse, nombrarse y salir del armario sin el aislamiento social que había hace 20 años. Aunque queda mucho por hacer, es más fácil encontrar referentes.
¿Más visibilidad significa más seguridad?
Aquí viene la parte menos amable de estos datos. La aceptación social ha mejorado en muchos ámbitos —y está más presente en las conversaciones—, pero también han aumentado las experiencias de acoso y violencia entre jóvenes LGTBIQ+.
La FRA advirtió en 2024 de que las agresiones y el bullying hacia personas LGTBIQ+ jóvenes siguen alarmantemente altos. Más de la mitad de las personas encuestadas afirmaron haber sufrido acoso por razones de odio, y más de dos tercios dijeron haber vivido situaciones de bullying escolar.
Esto nos lleva a lo que hemos comentado en otras ocasiones: que seamos más visibles que antes no significa que nos sintamos más seguras. Puedes vivir en una ciudad grande, tener amigas queer y aun así no sentirte del todo cómoda al dar la mano a tu chica en público.
La juventud entiende la diversidad de forma flexible
Otro cambio tiene que ver con la percepción que tienen las nuevas generaciones de la diversidad y, sobre todo, de la identidad. De hecho, las categorías rígidas cada vez tienen menos sentido.
No es raro encontrar a chicas que utilizan las etiquetas de forma flexible o que directamente prefieren no definirse. Y eso, de manera indirecta, rompe bastante con la idea que todas tenemos en la cabeza de ‘salir del armario’ como un punto de inflexión en la vida de toda lesbiana.
Además, las redes sociales han ampliado muchísimo el acceso a la información y a los referentes. Antes, muchas lesbianas crecían pensando que eran «las únicas». Ahora, y por suerte, una adolescente puede descubrir en cuestión de minutos qué significa ser femme, stem o acceder a la experiencia de otras lesbianas en cualquier parte del mundo.
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