¿Sabes cuáles son las formas de vivir el lesbianismo en la generación Z? Quizá piensas que no hay grandes diferencias entre una lesbiana de 20 años y una de 50, más allá de las experiencias vitales y el aprendizaje, pero sí que las hay.
La generación Z abarca a los nacidos entre mediados de los años 90 del siglo pasado hasta principios de los 2010. Es decir, las que han crecido con internet, redes sociales y con un acceso a referentes que ya nos hubiera gustado a muchas. Y las consecuencias más evidentes son que tienen más información, más diversidad de recursos y más libertad para cuestionarlo todo.
Lesbianismo en la generación Z: una identidad mucho más fluida
Una de las características que identifican a la generación Z es cómo se relacionan con las etiquetas. De hecho, muchas lesbianas de esta época no tienen ninguna urgencia por definirse de manera cerrada, así que el ‘soy lesbiana’ convive con otros términos (queer, sáfica) o directamente con la ausencia de etiquetas.
Esto significa que hay otras maneras de vivir la sexualidad y que hay más espacio para el proceso y para cambiar, explorar, descubrirse… Quizá antes hablábamos más de una necesidad por ‘aclararse’, pero ahora hay cierto margen para dejar la puerta abierta. También están más normalizadas las identidades no binarias dentro del colectivo, así que amplía los límites de la comunidad.
Redes sociales: referentes, visibilidad y comunidad
Lógicamente, las redes sociales como TikTok, Instagram o Reddit han marcado el lesbianismo para la generación Z. Son un escaparate enorme, pero también espacios para descubrirse y para conocer otras identidades y otras maneras de estar en el mundo.
En las redes sociales, es más fácil encontrar referentes, que van desde creadoras de contenido hasta parejas que comparten su día a día. También debates sobre identidad, sexualidad o dinámicas dentro del colectivo.
Y una de las conclusiones es que reduce la sensación de aislamiento, porque es relativamente fácil encontrar experiencias de otras mujeres. Aunque también tiene una cara menos amable, como es la exposición excesiva o la presión por encajar en ciertas estéticas o narrativas.
Nuevas dinámicas en relaciones lésbicas
Otra diferencia importante está en la manera de construir las relaciones. Aunque seguimos hablando de la ‘intensidad lésbica’, incluso es uno de los clichés del colectivo, hay una mayor conciencia emocional. Es decir, hablamos más de límites, de comunicación y de responsabilidad afectiva.
Son conceptos que han existido siempre, aunque antes no estaban tan presentes y ahora forman parte del vocabulario más cotidiano, sobre todo entre las generaciones más jóvenes.
Además, hay mayor diversidad en los modelos de relación, que van desde las parejas monógamas tradicionales hasta los vínculos más abiertos o no normativos. Y todas estas opciones de lesbianismo conviven en la generación Z con total naturalidad. Además, los códigos visuales más habituales del lesbianismo han conseguido diluirse hacia estéticas más ‘relajadas’.
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